Las joyas de ZP
A Zapatero le han pillado con collares y relojes valorados en cientos de miles de euros, pero no con tres trajes
169 portadas dedicó El País a Francisco Camps, presidente popular de la Comunidad Valenciana, tras ser acusado de aceptar tres trajes pagados por una filial valenciana de la Gürtel. El caso se convirtió en un símbolo de la corrupción, y la presión fue tan brutal que Camps tuvo que dimitir en 2011 antes del juicio, en el que finalmente el jurado popular lo absolvió en una sentencia ratificada luego por el Tribunal Supremo. Quedó probado que no hubo delito, pero el daño político fue irreversible.
La izquierda nunca pidió «presunción de inocencia» ni habló de «no criminalizar antes del juicio»; al contrario, lo condenó mediáticamente desde el minuto uno. Nadie en la derecha, por otro lado, habló de lawfare ni atacó a los jueces. Lo que no sabía Camps es que si se hubieran encontrado en su despacho un centenar de joyas valoradas en cientos de miles, cuando no millones, de euros, la izquierda mediática hubiera minimizado el hallazgo por ser una mera «herencia» y la televisión pública lo hubiera defendido a ultranza. Pero visto con perspectiva, puede darse por satisfecho: peor hubiera sido si le hubiesen pillado birlando unas cremas.
