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Política

España es el quinto país del mundo con más mujeres que no quieren tener hijos

Solo Corea del Sur, Japón, Alemania e Italia están por delante en este fenómeno moderno del 'childfree'

España es el quinto país del mundo con más mujeres que no quieren tener hijos

Una mujer con un niño.

Según una reciente ponderación de encuestas internacionales hecha por el Instituto de Estadística de Turquía, el 49% de las mujeres españolas afirma no desear descendencia, solo por detrás de Corea del Sur (65%), Japón (58%), Alemania (52%) e Italia (51%). El estudio, que compila datos de organismos como el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), Pew Research, YouGov e IPSOS, sitúa a España como quinto país con mayor porcentaje de mujeres que declaran «no quiero tener hijos».

España se sitúa así por delante de otros países occidentales como Reino Unido (47%), Francia (44%), Canadá (43%) y Estados Unidos (42%). En el extremo opuesto, aparecen países como Nigeria (11%), Filipinas (19%) e India (21%). La tendencia no es nueva, pero los números han alarmado a demógrafos y sociólogos. «Los aberrantes y suicidas porcentajes de mujeres que no quieren tener niños son de no creer. Los de los hombres no serán muy distintos (en España al menos). Nihilismo antinatural, autodestructivo. Si todos nuestros antepasados no hubieran querido tener hijos, no estaríamos aquí», considera el demógrafo Alejandro Macarrón.

«Una cosa es que haya un pequeño porcentaje de mujeres (y hombres) que no quiera tener niños, algo normal, que toda la vida ha existido (y sin consecuencias para la viabilidad futura de las sociedades), y otra muy distinta es lo que pasa ahora en el mundo desarrollado», abunda Macarrón. En España, la tasa de fecundidad lleva años por debajo de 1,2 hijos por mujer, muy lejos del 2,1 necesario para mantener la población estable.

De hecho, la pérdida de españoles por más muertes que nacimientos, con un crecimiento vegetativo negativo cercano a los 200.000 autóctonos, está siendo tan intensa que, de mantenerse las pautas actuales, los nativos (es decir, los hijos de madre española) pasarían de 37,4 millones en 2026 a 20,8 en 2076, dentro de 50 años, pasando su edad media de 47,3 a 58,8 años. Es decir, que habrá menos nacionales y serán mucho mayores. Así se desprende de la proyección realizada por el propio Macarrón, basada en los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Factores como el alto coste de la vivienda, la precariedad laboral, la conciliación imposible y el cambio cultural hacia la priorización de la carrera y la autonomía personal explican, según los expertos, este rechazo creciente de la maternidad. La tendencia es clara en los países más desarrollados de Europa y Asia Oriental, en donde una parte significativa de las mujeres —especialmente las menores de 35 años— está optando conscientemente por no ser madres.

El Gobierno de España, por su parte, ha prometido nuevas medidas de incentivo a la natalidad (ampliación de permisos parentales y deducciones fiscales), aunque hay analistas que advierten de que, sin cambios estructurales profundos en el mercado laboral y la vivienda, así como sin revisar las políticas de aborto libre, será difícil revertir una tendencia que ya se observa en toda la Europa meridional. Muchos informes recientes apuntan a un aumento del childfree (sin hijos por elección) entre las mujeres occidentales. España, según este ranking, se sitúa a la cabeza de los países de habla hispana y se consolida como uno de los territorios europeos donde más mujeres deciden no tener hijos.

Menos españoles

La pérdida de nativos españoles ya es una realidad de un tiempo a esta parte. La población nacida en España y que tiene una edad de entre 20 y 39 años ha caído en 4,57 millones en tan solo dos décadas. Si en 2003 había 12.408.592 personas en esa franja de edad vital para la sostenibilidad de un país, en 2024 había 7.837.194, lo que supone una reducción del 36,8%. Es decir, la población joven autóctona se ha reducido a la mitad. No es el único dato demoledor. Desde que Pedro Sánchez es presidente del Gobierno, hay 621.466 españoles menos y 2.703.938 extranjeros más.

Macarrón avisa de que la inmigración masiva no es la solución al «catastrófico déficit de natalidad de los españoles»: «Los inmigrantes no paran el envejecimiento social, solo ralentizan algo su avance. No muchos cubren empleos cualificados. No solucionan la soledad y desierto afectivo por falta de niños y la desestructuración familiar. Y hay riesgos de integración por exceso y/o choques culturales».

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