Sánchez presume de que el Gobierno que «molesta» a las élites y a los poderosos
El presidente ha asegurado de nuevo que el PSOE «ha sido contundente» ante los casos de corrupción en su seno

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Energética, Sara Aagesen, y el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños. | Marta Fernández (EP)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presumió este miércoles de liderar un Ejecutivo que «molesta» a las «élites» y «gobiernos muy poderosos», mientras la portavoz de EH Bildu en el Congreso de los Diputados, Mertxe Aizpurua, le reclamaba salir de «la parálisis» y dar «un propósito» para «agotar la legislatura».
En la sesión de control en el Congreso, Aizpurua diagnosticó que el Gobierno y la legislatura «atraviesan un momento difícil» y que le «parece grave» lo que se viene conociendo de casos de corrupción en torno al PSOE, respecto a los cuales le pidió «aclararlo todo» y «que depure las responsabilidades que sean necesarias».
No obstante, también dio por cierta «la operación que hay en marcha para acabar la legislatura, tumbar a su Gobierno y especialmente cerrar la ventana de oportunidad para un ciclo social y plurinacional»; una operación en la que situó a «la Guardia Civil, la Policía y la Judicatura», de las que dijo que «fabrican informes y sumarios para operaciones políticas».
La portavoz abertzale reiteró que EH Bildu nunca favorecerá «que el bloque reaccionario alcance ningún gobierno», pero sí imputó a Sánchez la «gran responsabilidad» de «acabar con esta situación de parálisis y recuperar la agenda social y plurinacional». «Si quiere agotar la legislatura debe demostrar para qué. Debe dotarla de un propósito», le advirtió. «Porque limitarse a resistir será un fracaso asegurado».
En su respuesta, Sánchez aseguró que el PSOE «ha sido contundente» ante los casos de corrupción en su seno y se jactó de que su Gobierno es «incómodo» ante las «élites» y «gobiernos muy poderosos». Enumeró la reforma laboral, la subida del SMI, la amnistía y su posición internacional contra el «genocidio en Gaza», el «atropello del derecho internacional», el aumento hasta el 5% del PIB del presupuesto militar, y la protección de los jóvenes frente a los «tecnooligarcas».
Todo eso, aseguró, «molesta y mucho a determinadas élites y gobiernos poderosos del mundo», cuyos intereses aseguró que «tienen sus terminales en el Partido Popular y en Vox». A estos partidos les advirtió de que «al Gobierno se llega con los votos de la gente y no con los atajos que están intentando encontrar», y concluyó que, a la vez que «contundentes» en la lucha contra la corrupción, lo serán «en la respuesta a los infundios, las insidias y las mentiras que están propagando sobre el Partido Socialista y mi gobierno».
En los escasos segundos que Aizpurua se dejó para el turno de réplica, insistió en su tesis de que hay que «abrir la fase plurinacional y profundizar de verdad en la transformación social» porque «no hacerlo supondrá continuar en una situación de parálisis que solo beneficia» a la derecha. Sánchez ya no hizo uso de su tiempo de réplica.
