Koldo exime de culpa a Ábalos y evidencia una estrategia coordinada con el PSOE
El antiguo asesor renuncia a colaborar con la Justicia, cierra filas con el exministro de Transportes y evita atacar al partido

Koldo García y José Luis Ábalos. | Imagen generada por IA
José Luis Ábalos está a punto de cruzar su particular Rubicón. La declaración de Koldo García allana el camino de su antiguo jefe, al que exime de cualquier culpa. El antiguo asesor afirmó en el juicio lo que muchos intuían: que era el chico para todo del exministro. Hacía gestiones familiares, le compraba tabaco, le avanzaba labores del partido, se reunía con empresarios y le organizaba sus vacaciones. Cualquier cosa «para quitarle carga de trabajo y evitarle dolores de cabeza innecesarios». Su testimonio este miércoles en el Tribunal Supremo evidencia una estrategia coordinada y, más allá de algún toque de atención, su alineamiento con las tesis del PSOE.
Las expectativas con Koldo García eran altas. Muchos apostaban por que desnudaría a Ábalos y que tiraría de la manta. Sin embargo, cerró filas con el exministro, al que pintó como un hombre honesto que «nunca permitiría» infringir la ley. Tampoco ensució al PSOE. Algunas fuentes jurídicas sostienen que han llegado a un acuerdo y apuntan a que el partido, incluso, podría estar pagando su defensa. Recuerdan que su abogada, Leticia de la Hoz, ha sido vinculada históricamente a los socialistas.
Como avanzó este diario, el departamento jurídico de IDBO, que dirigía De la Hoz, fue el que hizo llegar una oferta de 50.000 euros a Carmen Pano a cambio de retractarse de su testimonio sobre las entregas de dinero en Ferraz. Según los mensajes a los que tuvo acceso THE OBJECTIVE, la letrada trasladó a la empresaria las condiciones para el pacto: «Dejad al margen al PSOE y no mencionéis a Santos Cerdán».
Koldo y Sánchez
El asesor negó que hablara con el presidente del Gobierno durante su declaración. De la Hoz le preguntó si lo tenía en su agenda telefónica. «Víctor de Aldama ha manifestado aquí que usted cogía [el teléfono] delante de él y llamaba al señor Pedro Sánchez y hablaban y que le consultaban negocios, ¿eso es cierto?», le preguntó la abogada. Koldo García desmintió al comisionista. Evitó atacar al partido; algunos analistas ven un toque de atención en su revelación de haber recibido «chistorras», billetes de 500 euros, contradiciendo así la versión del exgerente socialista Mariano Moreno.
Koldo García repitió en varias ocasiones la palabra lealtad y aseguró que estaría agradecido al exministro toda su vida. «Aparte de tener un poquito de lealtad […] yo para no molestar al señor Ábalos, para quitarle carga de trabajo o dolores de cabeza innecesarios, lo que yo pensaba y aprendí a lo largo del tiempo que estuve con él de secretario de Organización, intentaba adelantarlo para que él ya lo tuviera hecho al final del todo. Y algunas cosas ni se enteraba de todo el pobre», respondió Koldo García cuando le preguntó el abogado del exministro, Marino Turiel, sobre la relación que tenían.
Entre esas cosas de las que no se enteraba, Koldo García reveló que pagaba la pensión de su hijo Carlos «a escondidas» porque su exmujer Carolina Perles «tenía unas características bastante especiales». El asesor reconoció, hablando con Ábalos y Jésica Rodríguez, la pareja que tenía entonces en una relación extramatrimonial, que le dijeron que querían un piso de alquiler y que estaban buscando. «Yo intenté ayudar», insistió el acusado, que se enfrenta a penas de hasta 30 años de prisión.
El asesor rechazó que el alquiler del piso de Plaza de España que disfrutó Jésica Rodríguez durante casi tres años atendiera a una comisión de Aldama. Conocía que lo pagaba un socio de este, Alberto Escolano, que buscaba un inmueble en Madrid para temas empresariales. Reveló que habló con él y planteó a la pareja mudarse allí temporalmente porque la situación de la joven era «complicada porque vivía en un piso compartido y el señor Ábalos y ella ya tenían una relación personal». No obstante, negó que el exministro le pidiera que le buscara un trabajo en entes públicos, a pesar de que envió su currículo.
Iniciativa propia con las mascarillas
Koldo García también exoneró a Ábalos de la compra de mascarillas. Relató que él se puso a buscar proveedores por su cuenta, porque siempre intentaba ayudar. Explicó que recibió distintas ofertas, pero que las pasó a los técnicos porque él no tenía «esa capacidad de poder saber cuál es la mejor». No hubo instrucciones del exministro, ni sabía que detrás de Soluciones de Gestión se encontraba Aldama, que pensaba que quería ayudarle con la búsqueda igual que él le conseguía reuniones. Eso sí, pidió consejo al comisionista porque «entonces había muchas estafas».
«Se hizo una gestión para que unos ministerios centralizaran la situación de emergencias y absolutamente todo el mundo llamaba para conseguir material sanitario», recalcó Koldo García. El asesor relató en tono épico el «infierno burocrático» al que se enfrentaron él y los funcionarios dedicados a la búsqueda de mascarillas y se arrogó la idea de que los aviones comerciales utilizados como carga trajesen material sanitario no solo en su bodega, sino en la zona del pasaje. Aclaró que nunca cobró comisiones por sus desvelos y que tampoco lo hizo Ábalos.
En un alarde de solidaridad y compromiso, Koldo García señaló que su interés pasaba por «quitarle cosas mundanas» a su jefe y que, en ese afán, llegó a hablar y reunirse con distintas personas sin informarle. Tampoco le comunicó que había pedido al jefe de Gabinete de la ministra de Industria, Reyes Maroto, una cita con los empresarios de los hidrocarburos como favor a Aldama. El fiscal Anticorrupción, Alejandro Luzón, le preguntó entonces si este devolvió otro favor, el de la nota del futuro rescate de Air Europa, pagando las vacaciones de Ábalos en una lujosa de Marbella (Málaga).
«La persona que estaba conmigo no lo iba a permitir», respondió sin ningún atisbo de dudas. Luzón le requirió entonces por qué se dedicaba a buscar viviendas, como la de la Villa Palomeras en Marbella y la de La Alcaidesa en la costa gaditana. «¿Era usted quien decidía dónde iba de vacaciones el ministro?», le interrogó el fiscal. Koldo García aseguró que era una de las gestiones que hacía para restarle preocupaciones y que si habló con Aldama de los inmuebles y le envió fotografías fue porque «se dedicaba al tema inmobiliario», no porque buscara una comisión para su jefe.

