La empresa del Sky Bar del Bernabéu lleva al Madrid a la Justicia por la propiedad del local
La empresa hostelera Anastia denuncia irregularidades en el proceso jurídico y alerta de trato de favor al club

Sky Bar del Santiago Bernabéu
El macroproyecto del Sky Bar del Santiago Bernabéu ha desatado una batalla jurídica. Hace solo unos días el Real Madrid anunciaba que recuperaba la propiedad del superpalco vip de 700 metros cuadrados ubicado en lo más alto del estadio. En un comunicado, el club presidido por Florentino Pérez aseguraba que la Justicia, en el caso del concurso de acreedores de Anastia Gourmet Hostelería, había dictado un auto autorizando el acuerdo transaccional alcanzado entre la administración concursal y el Real Madrid en relación con este espacio. «El acuerdo, favorablemente valorado por la administración concursal, por una mayoría de acreedores personados y por el propio juzgado, pone fin a las controversias judiciales existentes entre las partes respecto de dicho espacio», comunicaba la entidad blanca. Sin embargo, Anastia presenta batalla. Ha interpuesto un recurso de reposición muy crítico con las actuaciones de la justicia.
En concreto, esta otorgaba vía libre a la Administración Concursal para firmar una transacción bilateral con el club presidido por Florentino Pérez al margen de Anastia, un pacto que esta empresa hostelera califica abiertamente de «indefendible», con «errores gravísimos» y lesivo para el interés general del concurso. Según el recurso presentado, el auto judicial recurrido adolece de una falta flagrante de control material y autónomo por parte del juzgador. La empresa hostelera argumenta que el tribunal se limitó a «convalidar» y reproducir de manera acrítica los informes de la Administración Concursal, convirtiendo lo que por ley debería ser una fiscalización rigurosa en un mero trámite formal.
Uno de los puntos más controvertidos del recurso está en la valoración económica del acuerdo. Anastia denuncia una «construcción artificiosa» en la cifra de 9,5 millones de euros que el auto judicial esgrime como el beneficio de la transacción para la masa del concurso. A ojos de Anastia, esta cuantía se ha diseñado para camuflar la realidad del pacto. En términos estrictamente líquidos y reales, las arcas del concurso únicamente percibirían —según la empresa de hostelería— 1,75 millones de euros (repartidos en 1,5 millones por inversiones ejecutadas y 250.000 euros por la devolución de la fianza). El resto del valor está en partidas heterogéneas, ahorros hipotéticos y condonaciones de deudas que jamás entrarán de forma directa en el patrimonio de la concursada, refleja el escrito.
Anastia acusa al juzgado de contradicciones
La Administración Concursal de la empresa ha aceptado una inyección económica inmediata por parte del club blanco a cambio de retirar una demanda de 8,5 millones de euros por la finalización de su negocio, decisión que Anastia califica de «sacrificio patrimonial desproporcionado» y carente de sentido económico. Además, la firma hostelera acusa al juzgado de incurrir en graves contradicciones, desmintiendo categóricamente el argumento judicial que ordenó la entrega del local bajo la premisa de que Anastia ya había aceptado la resolución del contrato de alquiler, un extremo que la entidad niega haber consentido en ningún momento.
La resolución judicial recurrida imputa a Anastia una deuda superior al millón de euros en concepto de rentas vencidas a favor del club blanco. Algo que el recurso trata de demostrar que no es así. El documento destaca que existe una cláusula en el contrato de arrendamiento que fija un periodo de carencia absoluto en el pago del alquiler hasta que el local abriera sus puertas al público, algo que nunca llegó a materializarse por causas ajenas a la empresa. Sostiene que no debe un solo euro por este concepto.
El recurso va más allá. Denuncia una vulneración flagrante del principio de igualdad de trato entre los acreedores. El pacto diseñado con el Real Madrid articula un mecanismo de pago por el cual la entidad deportiva asume de manera selectiva y directa el pago del 100% de los créditos de determinados contratistas, sumando más de 4,4 millones de euros, apunta el recurso. Esta maniobra, según declara Anastia, provoca que un grupo selecto cobre la totalidad de sus deudas fuera del control del juzgado, mientras el resto de los acreedores ordinarios —aquellos desprovistos del favor del club madrileño, siempre según la documentación presentada— verán mermada drásticamente su expectativa de cobro, percibiendo un exiguo 55% de sus créditos legítimos. Anastia recuerda de forma contundente que la ley prohíbe crear «circuitos de pago paralelos» y privilegios de facto que destruyan la comunidad de pérdidas ante una insolvencia.
Por último, Anastia saca a la luz la existencia de una alternativa que el juez ignoró en su resolución. En el seno del procedimiento se presentó una oferta en firme de un tercer comprador dispuesto a adquirir el negocio del Sky Bar como una unidad productiva en funcionamiento. Este oferente dice contar con un respaldo financiero acreditado de hasta 20 millones de euros con potencial para satisfacer el 100% de toda la masa pasiva del concurso, garantizando que todos los acreedores cobren la totalidad de lo debido y en condiciones de estricta igualdad jurídica.
Sin embargo, el auto recurrido, según Anastia, opta de manera injustificada por una vía de liquidación que descompone la unidad productiva para reintegrar el local al Real Madrid, abocando a la sociedad a su total extinción. Por todo ello, ha solicitado formalmente al tribunal no solo la revocación de la autorización, sino la suspensión cautelar e inmediata de la homologación y ejecución del acuerdo con el Real Madrid hasta que la justicia dicte una resolución firme sobre el caso.
