cruceros

Algo supuestamente divertido

Algo supuestamente divertido

Me alegro que Venecia haya dicho basta. Sus calles, su plaza de San Marcos, sus escondrijos sí que merecen una visita. Pero reposada. No a un camarote que flota en unas aguas tan ondulantes como la felicidad que vende la agencia de viajes.

No todos a la vez

No todos a la vez

Al igual que el horizonte con los rascacielos, el mar empezó a naufragar con los cruceros. Se podría decir que ha nacido una nueva especie marina: el Homo crucerensis. Quedará la muchedumbre, quedará el dinero. La vida, la historia y la belleza, se irán volando.

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