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Jesús Calleja, 61 años: «Duermo cuatro horas, desayuno un café con galletas y no concibo un día sin sudar»

El presentador de Cuatro no concibe su vida sin deporte, a lo que dedica muchas de las horas de su día a día

Jesús Calleja, 61 años: «Duermo cuatro horas, desayuno un café con galletas y no concibo un día sin sudar»

Jesús Calleja, en una imagen de archivo. | Gtres

Jesús Calleja es una persona que tiene una rutina muy marcada. El presentador de Cuatro duerme pocas horas, está la mayoría del tiempo haciendo deporte y lleva una vida saludable. También, cuida mucho su alimentación, intentando que sea lo más saludable posible. «Duermo entre cuatro y cinco horas, no necesito más. Me despierto y el motor ya está a 5.000 revoluciones. Siento que dormir es perder el tiempo cuando hay tanto por hacer», ha relatado en alguna que otra ocasión, confirmando que es una persona muy intranquila que necesita estar siempre haciendo algo.

Y es que el presentador entrena «todos los días» de su vida. «Si no estoy grabando en el Himalaya o en el Amazonas, mi rutina en León es sagrada: dos horas de bicicleta de montaña o una sesión intensa de gimnasio y escalada», ha contado. No concibe ni un día «sin sudar». El deporte es su «chute de optimismo» y es lo que mantiene su cabeza «amueblada». Con el paso de los años, ha adoptado una dieta «fundamentalmente vegetariana», aunque sí que es cierto que come «algo de pescado».

La rutina de Jesús Calleja

Jesús Calleja duerme pocas horas al día. | Gtres

«He eliminado casi por completo la carne roja, los azúcares procesados y las harinas blancas», ha contado alguna que otra ocasión. Y es que Calleja es «fanático» de los superalimentos como las semillas de chía, la cúrcuma o el jengibre. Sin duda alguna, su desayuno es «un ritual de cereales integrales y fruta que me da energía para todo el día». Además, la rutina no forma parte de su día a día. «La gente se estresa por cosas que no puede controlar. Yo he aprendido a vivir en el ‘caos controlado’ de mis expediciones y eso lo aplico a mi vida diaria«, ha contado en alguna que otra ocasión. Su secreto es «no parar nunca». Y es que la jubilación «no entra en mis planes de rutina; el cuerpo se oxida si dejas de darle caña».

Sin duda alguna, lo que más necesita es estar al aire libre. «Si paso un día entero encerrado en una oficina o en casa, me pongo de mal humor. Mi rutina necesita oxígeno y ver el horizonte», añadió sobre su pasión por la naturaleza. Calleja es un caso de estudio en cuanto al sueño. Mientras la mayoría necesita 7 u 8 horas, él funciona con mucho menos. En su día a día, se acuesta tarde y se levanta muy temprano —alrededor de las 6:00 o 7:00 AM—. Ha declarado que su cerebro se activa solo. Según él, «dormir es perder el tiempo» y prefiere aprovechar esas horas para planificar sus expediciones o entrenar.

«He eliminado casi por completo la carne roja, los azúcares procesados y las harinas blancas»

Su desayuno es, cuanto menos, curioso, ya que mezcla la nostalgia con la salud. Suele tomar un café con leche y galletas María. Es su ritual de siempre. No entrena para mejorar su físico, sino para mantener en forma y, sobre todo, que a su cuerpo no le falta de nada cuando se somete a esas aventuras extremas. Suele acompañarlo de fruta y, sobre todo, de suplementos naturales como polen, cúrcuma, jengibre y semillas de chía, que añade a sus boles de cereales. Para Jesús, el entrenamiento no es negociable. Si está en León, su rutina es más militar. Alterna la bicicleta de montaña (MTB) por los montes de León con la escalada y el gimnasio.

A lo largo de los años ha ido puliendo su dieta hasta convertirla en su seguro de vida. Come muchísima verdura, legumbres y hortalizas de su propia huerta en León. Ha eliminado radicalmente la carne roja, el azúcar blanco y las harinas refinadas. El pescado y el huevo, además, se han convertido en su principal fuente de proteína animal. Su rutina mental también incluye el contacto con su tierra. Vive en una casa que él mismo diseñó, rodeado de naturaleza. Le relaja trabajar la tierra y comer lo que él mismo planta. Parte de su rutina diaria es dirigir Zanskar Producciones. No es solo la cara visible, está muy implicado en la edición y los guiones de sus programas.

Duerme poco y hace mucho deporte

Antes de las cámaras y los piolets, Calleja era peluquero. Sus padres y abuelos eran peluqueros. Jesús llegó a ganar un campeonato nacional de peluquería en su juventud. Tenía una peluquería muy famosa en León donde, según él, «se ponían los tupés más modernos de la ciudad». Trabajaba intensamente para ahorrar y poder escaparse a las montañas. Durante 16 años, pasaba gran parte del tiempo en Nepal trabajando como guía de expediciones, aprendiendo el oficio de explorador desde la base. A los 37 años decidió dejar las tijeras definitivamente. En 2005, tras varios intentos y mucho esfuerzo por conseguir patrocinios, logró coronar el Everest.

Al bajar de la cima, se dio cuenta de que su forma de contar la aventura conectaba con la gente. No hablaba como un alpinista místico y serio, sino como un tipo cercano, con humor y sin filtros. La parte más humana de Calleja está en su familia. Aunque no está casado —«me paso 9 meses al año fuera», suele decir—, es padre de tres hijos adoptivos. Calleja ha estado al borde de la muerte en varias ocasiones, lo que ha forjado su carácter optimista. Su última gran frontera ha sido el espacio. Se convirtió en el primer español no profesional en viajar al espacio gracias a un acuerdo con Amazon (Blue Origin), un sueño que tenía desde que era niño y veía a Neil Armstrong por televisión.

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