Vanesa Lorenzo: «Mi infancia terminó antes de tiempo; me sentía una adulta en el cuerpo de una niña»
La modelo comenzó con su carrera cuando era muy joven y viajaba con frecuencia hasta París para desfilar

Vanesa Lorenzo, en una imagen de archivo. | Gtres
Vanesa Lorenzo vivió una infancia de muchos contrastes. Además de nacer en Badalona, la modelo dedicó muchos de los primeros momentos de su vida al mundo de la publicidad. Algo que le obligó a que su infancia «terminara antes de tiempo». Es más, ella misma ha afirmado que se sentía «una adulta en el cuerpo de una niña». Aunque eso sí, siempre ha valorado la actuación de sus padres, quienes le hicieron que mantuviera «los pies sobre la tierra». Vanesa nació en Cataluña, concretamente en la localidad de Badalona, donde creció y se formó como modelo.
A pesar de que un día estaba en casa y, al otro, en París, ella misma ha confesado que su infancia fue «muy normal», muy «de calle», de «jugar fuera con mis amigos». Con once años ya estaba viajando «sola» y trabajando con adultos. Como decíamos, sus padres fueron fundamentales. «Me decían: ‘Hoy estás en París, pero mañana tienes que ir al instituto’. Me mantuvieron los pies en el suelo de una forma muy sana. En mi casa nunca se le dio importancia a la fama, sino al esfuerzo», ha contado la propia Vanesa. Todo esto hizo que, desde un primer momento, viviera una dualidad «extraña».
Vanesa Lorenzo vivió una infancia marcada por su trabajo como modelo
«En los rodajes vivía en el lujo absoluto y luego volvía a mi barrio a la realidad de una familia humilde. Ese contraste me dio una visión del mundo muy amplia, pero también me hizo sentir que no pertenecía del todo a ninguno de los dos sitios». ha relatado la modelo. De niña era «muy introvertida». Es más, su infancia fue «el refugio» de sus pensamientos. «Quizás por eso me sentía cómoda frente a la cámara, porque era una forma de expresarme sin tener que hablar», ha comentado.
Vanesa empezó su carrera con apenas 10 años —su primera campaña fue para Pepe Jeans—. A los 11 ya rodaba películas como Entreacto y antes de cumplir los 20 ya se había mudado a París y luego a Nueva York. Formó parte de la generación de oro de las modelos españolas. Fue portada de las revistas más prestigiosas —como Vogue, Elle o Harper’s Bazaar— y trabajó para firmas como Dior, Armani y Victoria’s Secret. Como mencionábamos antes, pasó de la sencillez de su barrio en Badalona al epicentro del lujo mundial, algo que siempre ha dicho que gestionó gracias a la educación «con los pies en el suelo» de sus padres.
«Terminó antes de tiempo; me sentía una adulta en el cuerpo de una niña»
Tras años de ritmo frenético en Nueva York, Vanesa sintió la necesidad de buscar un equilibrio. Fue allí donde descubrió el Ashtanga Yoga, que cambió su vida radicalmente. No se quedó en una afición; se formó profundamente y escribió el libro Yoga, un estilo de vida, que se convirtió en un éxito de ventas. En más de una ocasión ha defendido su vida como un estilo saludable, basado en la alimentación consciente y el ejercicio físico, pero sin obsesiones, lo que ella llama el equilibrio real. En 2012, su vida personal dio un giro mediático —aunque siempre discreto— cuando conoció al entonces capitán del F.C. Barcelona, Carles Puyol.
Forman uno de los tándems más estables del panorama nacional. Ella ha confesado que al principio sus mundos eran opuestos —moda vs. fútbol—, pero que conectaron a través de los valores y la disciplina. Tienen dos hijas, Manuela y María. Vanesa suele compartir momentos de su crianza, siempre enfocada en el contacto con la naturaleza y la creatividad. Vanesa no solo ha puesto su cara a las marcas, sino que ha estudiado para crearlas. Se formó en el Instituto Europeo di Design y lanzó su propia firma de ropa homónima, caracterizada por líneas minimalistas y materiales nobles. Además de su libro sobre yoga, ha publicado contenidos sobre maternidad y bienestar, consolidándose como una influencer de calidad que prioriza el contenido sobre el postureo.
Hoy en día, Vanesa vive una vida de lujo silencioso pero muy conectada con la tierra. Aunque viaja mucho, su base está entre Barcelona y el campo, donde disfruta de una vida más lenta. Está muy involucrada en causas sociales y de sostenibilidad, utilizando su plataforma para concienciar sobre el consumo responsable de moda y alimentos. Además, lleva una vida muy activa a través de las redes sociales, donde tiene varios miles de seguidores y donde comparte distintos tips sobre sus hábitos saludables. Junto a Carles y sus dos hijas, Vanesa reside en Andorra, en un lugar privilegiado, rodeados de naturaleza.
Ella misma se describe como una mujer «curiosa, inquieta y muy disciplinada». Dice que su verdadera meta no es ser eterna ni perfecta, sino «llegar a la vejez con un cuerpo funcional y una mente tranquila».
