Los cinco lugares imprescindibles del pueblo que ha conquistado a Nuria Roca y Juan del Val en la Sierra de Gredos
La presentadora y el colaborador de televisión se compraron una vivienda en un pueblo de la «Andalucía de Ávila»

Nuria Roca y Juan del Val, en una imagen de archivo. | Gtres
Nuria Roca y Juan del Val se compraron, hace unos meses, una casa en la localidad de Candeleda, en plena Sierra de Gredos. La presentadora y el colaborador de televisión han sabido invertir muy bien su dinero y, sobre todo, han buscado un lugar de descanso a varios kilómetros de Madrid, donde pueden descansar y respirar aire fresco. Ha sido a través de sus redes sociales donde ambos han ido compartiendo distintas pistas sobre los avances de la casa. Para la reforma y la decoración han contado con la ayuda de Pepe Leal, uno de los amigos de Nuria y decorador de profesión.
Candeleda es, sin duda, uno de los rincones con más encanto de España. Situada en el valle del Tiétar, al sur de la provincia de Ávila, es conocida popularmente como la «Andalucía de Ávila» por su microclima suave y su vegetación exuberante, protegida por la imponente Sierra de Gredos. Caminar por Candeleda es retroceder en el tiempo. Lo más característico es su arquitectura popular. Las casas están construidas con un entramado de madera con fachadas de piedra y adobe cruzadas por vigas de madera, con balcones de madera tallada que en primavera y verano se llenan de flores.
El pueblo donde Juan del Val y Nuria Roca se refugian
Probablemente, la Casa de Colores es el edificio más icónico del pueblo. Alberga el Museo del Juguete de Hojalata y es famosa por su fachada repleta de macetas. Su Plaza Mayor es su centro neurálgico, perfecto para tomar algo y observar la vida local. Candeleda es famosa por su Pimentón de la Vera —aunque esté en Ávila, comparte la tradición con sus vecinos extremeños—. Es un producto artesanal secado al humo de encina y roble, con un aroma y sabor inconfundibles que impregnan todo el valle durante la época de cosecha.
Al estar a los pies de Gredos, Candeleda es un paraíso para el senderismo y el agua dulce. Ofrece, además, piscinas naturales de agua cristalina —y bastante fría— que son el refugio perfecto en verano. En El Raso, una pedanía cercana donde se encuentra el Castro Celta de El Freíllo, uno de los yacimientos arqueológicos de la Edad del Hierro más importantes de la península. Sin duda alguna, el Santuario de la Virgen de Chilla es el lugar espiritual por excelencia del pueblo. Situado en un entorno natural precioso, a unos 6 km del núcleo urbano, ofrece unas vistas espectaculares del valle y es un punto de reunión muy querido por los candeledanos.

Como dato curioso, Candeleda es un lugar que atrae a mucha gente que busca privacidad. John Major, exprimer ministro británico, es un enamorado confeso de este pueblo y veraneaba allí con frecuencia. Es un refugio de gente conocida que busca alejarse del foco mediático en fincas privadas rodeadas de naturaleza salvaje. Este es el caso, por ejemplo, de Nuria Roca y Juan del Val, quienes son unos enamorados de esta pequeña localidad que cuenta con mucha naturaleza y un emplazamiento de lo más especial. Para perderse por sus calles, nos encontramos con cinco lugares imprescindibles.
Los cinco lugares que no te puedes perder de Candeleda
El primero de ellos es la Casa de las Flores y el Museo del Juguete. Se trata de la imagen más icónica de Candeleda. Esta casa tradicional, situada en la Plaza Mayor, destaca por su fachada blanca repleta de macetas con flores. En su interior alberga el Museo del Juguete de Hojalata, una colección privada fascinante con piezas que datan de finales del siglo XIX hasta mediados del XX. Es un viaje nostálgico que encanta tanto a niños como a adultos.
El segundo lugar es el Castro Celta de El Raso. A pocos kilómetros del centro, en la pedanía de El Raso, se encuentra uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la Edad del Hierro en España. Lo más especial es que puedes ver las bases de las viviendas de este antiguo poblado vetón y recreaciones de casas con techos de paja. Las vistas desde el castro hacia el pico Almanzor y el valle del Tiétar son, sencillamente, espectaculares.
El Santuario de Nuestra Señora de Chilla está ubicado en un paraje natural a unos 6 km del pueblo, es el centro espiritual de la zona. Además de la ermita —que tiene unos azulejos talaveranos preciosos que cuentan la leyenda de la aparición de la Virgen—, el entorno es un remanso de paz con fuentes, robledales y una de las mejores panorámicas de la vertiente sur de Gredos. La Garganta de Santa María y sus piscinas naturales forman parten de un río que atraviesa el pueblo baja directamente de las cumbres de Gredos.
En verano, el Charco del Carreras o el de la Fidela son paradas obligatorias para un baño refrescante en aguas cristalinas. Si vas en otra época, pasear por su cauce hasta el Puente Viejo es ideal para sentir la fuerza de la naturaleza serrana. Aunque, sin duda, para entender la historia del pueblo, lo mejor es dejarse perder por sus calles. La Calle del Moral conserva las mejores muestras de casas entramadas de madera y piedra. No te pierdas la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de estilo gótico rural, que guarda en su interior un retablo de cerámica único, realizado por el mismo autor que trabajó en los azulejos de El Escorial.
La conexión con la familia Roca-Del Val
Su conexión con Nuria Roca y Juan del Val viene dada, como decíamos, porque la pareja posee una casa en Candeleda desde hace meses. No es un apartamento en el centro del pueblo, sino una finca integrada en la naturaleza de la zona. Es el lugar donde pasan prácticamente todos sus fines de semana, vacaciones de verano y fechas señaladas como la Semana Santa. Ambos han ejercido de embajadores informales del pueblo. A través de sus redes sociales —especialmente Instagram— y de sus intervenciones en programas como El hormiguero o La Roca, suelen mencionar las bondades del microclima candeledano, sus paisajes y su gastronomía.

Es muy habitual ver fotos de Nuria desayunando con vistas a la sierra o de Juan haciendo rutas de running por los caminos rurales. A diferencia de otros famosos que se esconden tras los muros de sus fincas, a Nuria y Juan se les ve con total naturalidad por el pueblo. Juan del Val es un gran aficionado a correr por la montaña y suele participar o promocionar los eventos deportivos de la zona. Su presencia ha contribuido a poner a Candeleda en el mapa para un público que quizás no conocía esta zona de Ávila. Han atraído a otros amigos de la profesión y han mostrado una imagen de Candeleda como un lugar exclusivo pero auténtico, donde se puede compaginar la vida de campo con un toque cosmopolita.
