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Julia Otero: «Me crié en Monforte hasta los tres años; mi padre me enseñó a no necesitar a un hombre»

La periodista se crio en una familia muy humilde que tuvo que emigrar hasta Barcelona para tener un futuro mejor

Julia Otero: «Me crié en Monforte hasta los tres años; mi padre me enseñó a no necesitar a un hombre»

Julia Otero, en una imagen de archivo. | Gtres

Julia Otero nunca se ha olvidado de sus orígenes. La presentadora de radio se crio en la localidad de Monforte de Lemos, en Galicia, una localidad a la que sigue vinculada. Es este al que él llama «su rincón gallego». «Sobre estos campos corrí por primera vez en mi vida. Aquí fui criada hasta los tres años y este es mi gran rincón secreto. Porque aquí uno no se pierde, aquí uno encuentra siempre las esencias», ha relatado. Y es que volver a Monforte es sinónimo de reencontrarse con «su tribu». «Si me tengo que quedar con un recuerdo sería la siesta que hacíamos todos los vecinos después de comer a la sombra de un cerezo gigantesco cuando era niña», apostilló.

La periodista siempre ha resaltado que su padre siempre quiso que fuera «independiente». «La existencia misma de una hija le cambió a él. Él no pronunciaba la palabra feminismo, pero me educó para que encontrara ese camino. Me enseñó a no necesitar a ningún hombre», ha contado. Sus progenitores, además, estaban muy vinculados a la tierra. Tanto es así que hablaban entre ellos en gallego. «Mi hija, que es catalana, se siente, sin embargo, muy gallega, porque la influencia de su abuelo fue espectacular», ha aclarado Otero.

La infancia de Julia Otero en Monforte

Julia Otero
Julia Otero, en una imagen de archivo.

Una de las facetas más complicadas de su infancia fue su diagnóstico y posterior operaciones por un tumor abdominal. La periodista todavía recuerda «lo que es emblar de miedo en una cama de hospital siendo casi una niña». Y es que aquella enfermedad le enseñó «que la vida es frágil y que hay que aprovechar cada segundo. Me hizo adulta antes de tiempo». Aunque nació en Galicia, Julia es una barcelonesa de adopción. Creció en el barrio del Poble-sec, en una familia humilde de inmigrantes gallegos. Esa dualidad, sin duda alguna, se instaló en su vida. Estudió Filología Hispánica, pero la radio se cruzó en su camino por casualidad a los 17 años en Radio Juventud, y nunca la abandonó.

A finales de los 80, Julia se convirtió en un icono pop gracias al programa 3×4 de TVE. Su imagen, con una cresta rubia muy ochentera, se volvió legendaria, pero lo que realmente impactó fue su rapidez mental y su capacidad para entrevistar de forma incisiva pero elegante. Es más, es considerada la primera «reina de las mañanas», ya que no solía vender una imagen doméstica, sino que era más una mujer con un perfil más profesional, culta y segura de sí misma. Tras pasar por la televisión y dirigir programas históricos como La columna, su verdadero reino ha sido la radio, concretamente Onda Cero, donde dirige y presenta Julia en la Onda desde hace casi dos décadas. Creó secciones míticas de debate intelectual que elevaron el nivel de la radio de tarde.

Feminismo en una pequeña localidad de Galicia

Es una comunicadora que no grita. Su estilo se basa en el dato, la ironía fina y un compromiso social muy marcado, especialmente con el feminismo y el ecologismo. Fue en 2021 cuando su vida dio un giro de 180 grados. Le detectaron un cáncer de colon. Se retiró temporalmente para tratarse, pero lo hizo con una naturalidad y una valentía que ayudaron a miles de personas. Habló de «células egoístas» y del miedo con una honestidad brutal. Al tiempo, una vez más recuperad, volvió a la radio, pronunciando una frase que hoy ya es historia: «Cuando se pisa el infierno, se aprende a celebrar cada paso sobre la tierra».

Julia siempre ha sido muy celosa de su vida privada, pero conocemos sus puntos de anclaje. Desde hace tiempo, mantiene una relación con el médico Josep Martínez. Además, su hija, Candela, está siguiendo los pasos de su progenitor. Vive en Barcelona, pero su corazón sigue necesitando escapadas a Galicia y al Empordà para resetear. A sus 66 años, Julia ha empezado a delegar responsabilidades —ha pasado su programa de diario al fin de semana recientemente en 2024-2025—. Está en una etapa decosecha, donde selecciona mucho más sus apariciones y disfruta de una vida más pausada, demostrando que se puede ser una estrella de la comunicación sin renunciar a la salud y a la familia.

El Parador de Monforte.

Julia nació en una familia humilde en una ciudad que es, posiblemente, una de las más monumentales y cargadas de historia de todo el interior de Galicia. Monforte está presidida por el impresionante Colegio de Nuestra Señora de la Antigua, un edificio herreriano imponente que le da a la ciudad un aire culto y señorial. La ciudad creció alrededor de una colina coronada por un monasterio y una torre del homenaje. Julia siempre dice que sus ojos se acostumbraron de niña a ver horizontes verdes y piedras con siglos de historia. Aunque nació en el núcleo urbano, sus veranos y sus recuerdos de libertad están en A Penela, una pequeña parroquia del municipio.

Monforte, su lugar en el mundo

Allí es donde Julia experimentó la Galicia rural; el contacto con los animales, el olor a hierba cortada y la vida comunitaria de los vecinos. Julia suele recordar que en Monforte aprendió el valor de la palabra dada y el respeto a los mayores, pilares que luego llevó a su carrera periodística. Cuando la presentadora vino al mundo, esta pequeña localidad era el nudo ferroviario más importante de Galicia. Su familia formaba parte de esa clase trabajadora que se movía. Su padre era trompetista y, como tantos otros monfortinos, tuvo que buscarse la vida fuera. El tren en Monforte simboliza tanto la conexión con el mundo como la emigración. Julia es hija de esa corriente migratoria que llevó a tantos gallegos a Barcelona, pero ella nunca permitió que el cordón umbilical se cortara.

Cuál es el patrimonio de Julia Otero
Julia se crio en una pequeña localidad de Lugo, en Monforte. | Gtres

Monforte adora a Julia y ella adora a Monforte. En 2009 fue nombrada Hija Predilecta de la Ciudad, un reconocimiento que la emocionó profundamente. Su casa familiar en Monforte sigue siendo su refugio. 

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