La faceta de Espartaco como abuelo desde su finca de Sevilla: «Estoy loco de contento»
El que fuera torero se convertirá en abuelo, por segunda vez, en los próximos meses; su hija Alejandra está embarazada

Espartaco junto a María Rey. | Gtres
Espartaco se convertirá en abuelo en los próximos meses. Su hija, Alejandro Ruiz Rato, ha anunciado que está embarazada por segunda vez. Una noticia que ha llenado de alegría a la familia. El que fuera torero a confesado que está «encantado y feliz». De esta manera, Juan Antonio Ruiz, quien fuera uno de los toreros más conocidos de nuestro país, está especialmente contento por la futura maternidad de su hija, con la que trabaja codo con codo en la Dehesa Majavieja, la finca que alquilan a las afueras de Sevilla. Es ella quien lleva toda la gestión relacionada con el espacio. La empresaria está casada con Ernesto de Novales, más conocido como Tito. Ambos dieron la bienvenida a su primera hija en común en 2023, una niña a la que llamaron Ginebra.
Lo cierto es que, en los últimos meses, Alejandra ha mantenido en secreto este segundo embarazo, que se ha hecho público con la presencia de la joven y su padre en los premios taurinos Puerta del Príncipe de Sevilla. Espartaco se ha confesado totalmente enamorado de esta etapa como abuelo, algo que le hace muy feliz.
La etapa de Espartaco como abuelo

Si hubo un nombre que reinó en las plazas de España en esa década, fue el suyo. Fue número uno del escalafón durante siete años consecutivos —de 1985 a 1991—, una hazaña que muy pocos han logrado. Era el torero que ponía el papel —es decir, agotaba las entradas— allá donde iba. Además, se le ha conocido siempre por su capacidad técnica y su dominio. Tenía un poderío físico increíble y una capacidad para entender a todos los toros. Fue el torero que mejor entendió la evolución del toro en esos años hacia un animal con más movilidad y peso.
Su carrera cambió para siempre en la Feria de Abril de 1985. Esa tarde le cortó las dos orejas a un toro de Juan Pedro Domecq. Fue una faena histórica que lo catapultó a la cima y lo convirtió en el ídolo de la Maestranza y de toda España. A partir de ahí, su caché se disparó. El nombre le viene de su padre, el también torero Antonio Ruiz Espartaco, quien le inculcó una disciplina casi militar. Fue famosísima su boda con Patricia Rato en 1991, una unión que mezclaba el mundo del toro con la aristocracia y la alta sociedad madrileña. Tuvieron tres hijos y, tras muchos años, su divorcio en 2010 también fue muy mediático. Con el paso del tiempo, su finca Majavieja se ha convertido en su refugio donde se dedica al campo y la ganadería.
Su hija Alejandra vuelve a estar embarazada
Se retiró definitivamente en 2015, en una tarde muy emotiva en la Maestranza de Sevilla. Salió por la Puerta del Príncipe llevado a hombros por su propio hijo, cerrando un círculo perfecto. En un momento en que el toreo buscaba un relevo generacional tras la muerte de Paquirri, Espartaco aportó frescura y fiabilidad. Era un seguro de vida para los empresarios: sabían que Espartaco iba a triunfar casi cada tarde. Además, siempre ha sido un hombre extremadamente educado y humilde, lo que le hizo ganarse el respeto incluso de quienes no eran sus seguidores más fieles.
La familia ha sido importantísima en la vida de Espartaco. Todo empezó con su padre, Antonio Ruiz Rodríguez. Fue un torero modesto que no logró el éxito masivo pero que tenía una técnica depurada. Se cuenta que su padre era extremadamente exigente, haciéndole entrenar de sol a sol. Esa base fue la que convirtió a Juan Antonio en una máquina de torear. Su boda con Patricia Rato fue uno de los eventos más comentados del siglo XXI. Ella era sobrina de Rodrigo Rato y pertenecía a la alta sociedad madrileña; él era el ídolo del pueblo, el torero triunfador. Se casaron de madrugada en una ceremonia casi secreta en el santuario de la Virgen de Loreto (Espartinas) para evitar el acoso de la prensa.

Tras casi 20 años de matrimonio y una imagen de familia perfecta, se separaron en 2010. Fue un proceso doloroso y muy seguido por las revistas, aunque con el tiempo han logrado mantener una relación cordial por el bien de sus hijos. Juntos tuvieron tres hijos; Alejandra, Isabella y Juan. Alejandra es la mayor. Se dedica al mundo del marketing y la comunicación. Se casó en 2021 en una boda que reunió de nuevo a sus padres. La mediana ha mantenido un perfil muy bajo, centrada en sus estudios de Derecho y su carrera profesional. Aunque eso sí, hace un tiempo decidió darle un giro de 180 grados a su carrera, centrándose en el mundo de la interpretación.
Su relación con Macarena Bazán en su finca de Sevilla
«Los dos me dijeron que adelante. También que las personas se forman toda la vida para poder transmitir lo que nos estás diciendo que tú quieres contar. Es un trabajo muy duro. No es fácil. Si lo haces así, fenomenal. Pero tienes que formarte y esforzarte en profundidad, si no, olvídate», ha contado Isabella sobre la opinión de su padres al no seguir el camino del Derecho.
Juan es el pequeño y único varón. Aunque le gusta el campo y el mundo del toro, no ha seguido los pasos profesionales de su padre en el ruedo. Fue quien sacó a su padre a hombros por la Puerta del Príncipe en su retirada en 2015. Hace un tiempo terminó el Grado en Farmacia Desde hace varios años, Espartaco mantiene una relación discreta y estable con Macarena Bazán, una profesional que fue directora general de Juegos y Espectáculos de la Junta de Andalucía. Viven una vida tranquila, alejados de los focos, principalmente en la finca Majavieja.
En abril de 2023, el torero se convirtió en abuelo por primera vez. Su hija mayor, Alejandra Ruiz de Rato, dio a luz a una niña llamada Ginebra en Sevilla. En sus declaraciones a la prensa, Espartaco ha confesado estar «loco de contento». Ha definido la experiencia como algo «extraordinario y fantástico». Aunque fue un padre muy disciplinado, como abuelo se reconoce mucho más blando. Le encanta pasear con la pequeña por el campo y enseñarle los animales de la finca. La vida de Espartaco ahora gira en torno a tres ejes que lo mantienen muy activo.

Tras años de viajes y peligro, ahora su prioridad es reunir a sus tres hijos y a sus nietos en la finca. Majavieja se ha convertido en el punto de encuentro donde ejerce de abuelo rodeado de naturaleza. Aunque sigue yendo a los toros de vez en cuando —como en esta reciente gala en Sevilla—, prefiere la tranquilidad del campo. Dice que ahora «ve los toros desde la barrera» con una paz que no tenía cuando estaba en activo. Un factor clave en esta etapa de abuelo es la armonía que mantiene con su exmujer. Ambos han sabido aparcar sus diferencias pasadas para disfrutar juntos de sus nietos, viéndoseles coincidir en eventos familiares con total naturalidad.
