El éxito de los Aznar-Agag llega hasta Mónaco: su cita con los Grimaldi con la que consolidan la Fórmula E
El matrimonio reside, desde hace tiempo, en Roma, a donde se mudaron tras pasar una temporada en Londres

Ana Aznar y Alejandro Agag, en una imagen de archivo. | Gtres
Ana Aznar y Alejandro Agag se han convertido en dos de los grandes rostros del mundo empresarial. Ambos han sabido cómo llevar su carrera profesional en caminos distintos, aunque sí que han sabido cómo compaginar sus dos labores. Y es que Alejandro tiene una posición fundamental en el trabajo de Ana, la única hija de José María Aznar y Ana Botella, dedica a padres y donde da consejos de cómo educar a sus hijos. Mientras tanto, Ana también ha sido uno de los grandes apoyos de su marido en todo lo que tiene que ver con la Fórmula E, en la que él es pionero. Su éxito les ha llevado hasta Mónaco, país que les ha acogido en su último evento.
Y es que, aunque ambos no se dejan ver demasiado por eventos públicos, Ana y su marido se dejaron ver, el pasado fin de semana, para celebrar la Fórmula E. Para ese momento, la hija de José María Aznar se enfundó un favorecedor conjunto formado por una falda de volantes y lunares y una blusa de seda que se abrochaba justo en el codo. Por su parte, Agag decidió ir a conjunto con su mujer y escogió un traje en una tonalidad crema que combinó con una pajarita, camisa blanca y pantalones oscuros.
La cita que ha reunido a los Aznar-Agag en Mónaco

Al evento no solamente acudieron Ana y Alejandro, sino que Charlène y Alberto de Mónaco, los príncipes, fueron también los grandes protagonistas. Así, este fin de semana, el evento que ha acaparado todas las miradas en el Principado ha sido el E-Prix de Mónaco de la Fórmula E, que ha venido acompañado de una espectacular y exclusiva cena de gala nocturna presidida por los príncipes Alberto y Charlène de Mónaco. Para entender la importancia de la cita, hay que recordar que Alejandro Agag es el fundador y presidente de la Fórmula E —el campeonato mundial de coches eléctricos de alta competición—. Mónaco es una de las paradas más glamurosas y cruciales de su calendario, por lo que Agag ejerce como el perfecto anfitrión de la élite empresarial, deportiva y de la realeza que se da cita allí.
Tras las carreras en el icónico circuito urbano, la noche monegasca se vistió de gala. Los príncipes Alberto y Charlène de Mónaco presidieron una selecta cena oficial a la que el matrimonio Agag-Aznar acudió en calidad de invitados de honor y figuras clave de la organización. Hacía tiempo que no se veía a la pareja en un acto social de tal envergadura, ya que actualmente residen en Roma —donde ella ejerce como profesora universitaria de Psicología— y mantienen un perfil público bastante discreto. El evento ha servido para consolidar, un año más, el enorme peso e influencia que tiene el yerno de José María Aznar y Ana Botella en los círculos financieros y deportivos internacionales, codeándose con la primera línea de la realeza europea.
Una cena junto a los Grimaldi

Como decíamos, uno de los puntos fuertes de la pareja, a nivel empresarial, es la gestión de la Fórmula E. La historia comenzó en 2011 durante una cena en París entre Alejandro Agag y Jean Todt —entonces presidente de la FIA—. En una servilleta de papel, esbozaron la idea de crear un campeonato mundial de monoplazas 100% eléctricos. En aquel momento, la industria automotriz miraba con escepticismo las baterías, y los puristas del motor se burlaban de unas carreras donde los coches no hacían ruido. Agag arriesgó su propio capital, buscó patrocinadores y fondos de inversión internacionales y, contra todo pronóstico, en septiembre de 2014 logró celebrar la primera carrera de Fórmula E de la historia en Pekín.
Durante los primeros años del campeonato, Agag ejerció como CEO (Director Ejecutivo), asumiendo el desgaste del día a día, las negociaciones políticas con las ciudades y el desarrollo técnico. Tras consolidar el campeonato y asegurar su viabilidad económica, cambió su rol al de Presidente Ejecutivo. Desde esta posición más estratégica, se encarga del desarrollo de las relaciones con grandes marcas comerciales y patrocinadores globales. Además, también tiene que negociar los cánones con los gobiernos de las ciudades más importantes del mundo —como Londres, Nueva York, Tokio o Mónaco— para que corten sus calles principales y alberguen los circuitos urbanos.
El éxito de la Fórmula E
El mayor éxito de gestión de Agag fue convencer a las marcas automotrices tradicionales de que la Fórmula E era el laboratorio perfecto para desarrollar la tecnología que luego usarían en los coches de calle de los ciudadanos. Bajo su mandato, el campeonato logró atraer de golpe a fabricantes históricos como Porsche, Jaguar, McLaren, Nissan, Maserati o DS, superando en volumen de marcas oficiales a la propia Fórmula 1 en momentos puntuales. La Fórmula E fue solo el primer paso. Utilizando el mismo modelo de éxito, Agag expandió su visión sostenible fundando otras dos categorías rompedoras. Es por eso que ha organizado Extreme E, un campeonato de enormes todoterrenos eléctricos que compiten en parajes remotos del planeta afectados por el cambio climático (el Ártico, el desierto, la Amazonia) para concienciar sobre el medio ambiente.
También, ha sido el creador de E1 Series, el primer campeonato del mundo de lanchas rápidas 100% eléctricas, una competición que se celebra en puertos exclusivos de todo el mundo y que ha captado el interés y la inversión de propietarios de equipos como Rafa Nadal, Tom Brady, Will Smith o Sergio Pérez. Para sostener todo este ecosistema eléctrico, el empresario madrileño cerró un acuerdo multianual masivo a través de un programa llamado Electric 360 con el PIF —el fondo soberano de Arabia Saudí—, convirtiéndose en el principal respaldo financiero de sus tres competiciones.

Su labor en la Fórmula E ha convertido a Alejandro Agag en una de las figuras más influyentes de la economía verde a nivel global. Ha sido galardonado en los Global Energy Transition Awards por su impacto en la movilidad del futuro y ha expandido su influencia convirtiéndose en asesor estratégico de gigantes globales del sector del motor, como Motorsport Network. Por su parte, Ana se formó en Psicología. Ahora, lleva las riendas de su propia plataforma, Rec Parenting, donde Agag hace las veces de chairman.
«Alejandro inició su carrera en la política. Más tarde, centró su atención en el automovilismo y dirigió un exitoso equipo de GP2, principal serie de soporte de la Fórmula 1. Alejandro vio un hueco en el mercado para una nueva forma sostenible de carreras de motor, lo que lo inspiró a construir dos campeonatos eléctricos desde cero: Fórmula E y Extreme E. Ahora está en el proceso de crear E1, un nuevo campeonato de barcos eléctricos», apuntan desde la web.
