Aznar: «Sin ETA, Bildu no tendría los escaños con los que hacer presidente a Sánchez»
El expresidente ‘popular’ ha criticado los acuerdos del actual Gobierno con la izquierda abertzale

El expresidente del Gobierno José María Aznar | Archivo
El expresidente del Gobierno José María Aznar ha asegurado en el homenaje celebrado en Zaragoza al que fuera presidente del PP aragonés, Manuel Giménez Abad, cuando se cumplen 25 años de su asesinato a manos de ETA, que sin Bildu, Pedro Sánchez no sería presidente y que «sin ETA, Bildu no tendría los escaños con los que hacer presidente a Sánchez».
Lo ha dicho este lunes en el acto de homenaje tras la intervención de Manuel Giménez Larraz, hijo del político asesinado el 6 de mayo de 2001 cuando iba al fútbol a La Romareda, en Zaragoza, junto a su hijo menor.
Honrar la memoria de Manuel Giménez Abad es comprometerse con una tarea inconclusa: «deslegitimar las coartadas póstumas de ETA», una deuda pendiente de todo demócrata con cada víctima, ha manifestado.
El expresidente ha recordado su política de «cumplimiento íntegro» de las penas por terrorismo y ha defendido que contaba con una doctrina antiterrorista que no necesitaba «ocultar ni pactar en secreto», basada en la derrota de ETA «sin asumir que su final fuese fruto de una negociación».
A su juicio, durante su Gobierno se construyó una estrategia para derrotar a ETA «hasta anular su capacidad de presión», algo que después fue «demolido» y que deben explicar «otros».
Ha afirmado que hacer concesiones para frenar la violencia «no la termina, solo la alimenta», y ha defendido que el PP «nunca ha vivido de la violencia; ha sobrevivido a pesar de ella».
También ha criticado la política penitenciaria del Gobierno de Pedro Sánchez, que considera «moneda de cambio» parlamentaria, y ha pedido medidas contra los homenajes a etarras excarcelados.
Aznar ha reiterado que el único final legítimo del terrorismo fue «su derrota», incluyendo la deslegitimación de su proyecto político.
El asesinato de Giménez Abad, ha dicho, forma parte de una «lista de honor» de víctimas, que no puede ser olvidada por ninguna memoria «democrática».
Frente a ello, ha criticado los pactos con EH Bildu, su papel en la política de memoria y su presencia en el Congreso, concluyendo que participan en una mayoría parlamentaria dispuesta a «reprogramar» la memoria.
