La vida actual de Ángela Rodrigo, viuda de Fernando Ónega: «No nos dio consejos, pero sí lecciones»
El reconocido periodista ha recibido el galardón Bravo Especial a título póstumo, que ha recogido su hijo y su mujer

Fernando Ónega junto a su madre, Ángela. | Gtres
Fue a principios de 2026 cuando el mundo del Periodismo se quedó un poco huérfano. En el mes de marzo falleció Fernando Ónega, una de las voces más importantes de los medios de comunicación y que contaba con una trayectoria de lo más reseñable. Además, Fernando le inculcó a su hija, Sonsoles, esa pasión por estar al pie de la noticia, preguntarse siempre las cosas y tener siempre cierta inquietud sobre todo lo que sucede a su alrededor. Así, esta misma semana, Fernando ha sido reconocido por su trayectoria, un reconocimiento que han recogido su mujer, Ángela, y su hijo pequeño, Fernando.
Fernando Ónega falleció a los 78 años en Madrid. Aunque en sus últimos meses su salud se había resentido de forma generalizada, arrastraba problemas importantes derivados de toda una vida de tabaquismo. Él mismo había confesado públicamente que el tabaco le había dejado las «arterias hechas una mierda», lo que provocó un fallo renal grave en 2021. Logró salir adelante gracias a que su esposa, Ángela Rodrigo, le donó un riñón en vida, un gesto que el periodista siempre recordaba entre lágrimas y que le regaló cinco años más de vida junto a los suyos.
El premio a Fernando Ónega dos meses después de su muerte

La capilla ardiente se instaló al día siguiente de su muerte en la Casa de Galicia en Madrid, un lugar con un enorme significado para él, que siempre presumió con orgullo de su tierra natal (Mosteiro, Lugo). La despedida estuvo marcada por un momento sumamente emotivo: el féretro fue recibido y despedido al son de los gaiteiros, cumpliendo con los deseos y la identidad del periodista. Políticos de todos los signos —desde el presidente del Gobierno hasta líderes de la oposición— y grandísimos nombres del Periodismo acudieron a arropar a la familia, destacando unánimemente su capacidad para conciliar, su tono pausado y su rigor.
Las imágenes de la despedida mostraron la piña que forma su familia. En primera línea estuvieron sus hijas mayores, las también reconocidas periodistas Sonsoles Ónega y Cristina Ónega —directora del Canal 24 Horas de TVE—, rotas por el dolor pero atendiendo con una enorme entereza y elegancia a los medios. Junto a ellas estuvieron en todo momento Ángela Rodrigo y el hijo menor del periodista, Fernando Jr., demostrando la excelente relación y unión que mantienen todos ellos.
Con su marcha se cierra una página dorada del periodismo español. Ónega fue el hombre que escribió los históricos y memorables discursos del presidente Adolfo Suárez durante la Transición —incluido el famoso Puedo prometer y prometo—. Además, dirigió informativos en TVE, Telecinco, Onda Cero y la Cadena SER, manteniéndose activo y analizando la actualidad con su lucidez habitual prácticamente hasta el final de sus días. Como decíamos, esta misma semana Ángela y Fernando recogieron el premio Bravo Especial que se le ha otorgado al periodista. Fernando aprovechó para dedicarle unas bonitas palabras a su progenitor. «Gracias por este reconocimiento que recibo con enorme orgullo en nombre de mi padre. Él dedicó su vida por medio del periodismo a defender los derechos humanos y la dignidad de las personas», ha confesado.
La vida actual de Ángela, su viuda
«Su ejemplo y sus valores seguirán vivos en los que tuvimos el privilegio de aprender de él. Este premio honra su legado y significa mucho para toda nuestra familia. Muchas gracias», ha afirmado el joven, junto al resto de los premiados. Mientras tanto Ángela Rodrigo ha contado que su marido no era de «dar consejos», pero que lecciones de vida «las dio todas».

A diferencia de las hijas mayores de Ónega (Sonsoles y Cristina), que son rostros muy públicos del periodismo en España, Ángela siempre prefirió blindar su intimidad y mantenerse alejada de los focos, las cámaras y las alfombras rojas. Su mayor foco de atención mediática —y por el que se ganó la admiración de todo el entorno del periodista— ocurrió cuando se supo que en 2021 le donó un riñón en vida a su marido para salvarle de una insuficiencia renal grave. Su prioridad absoluta en estos momentos es arropar y acompañar a su hijo en común con el periodista, que actualmente tiene 23 años —cumple 24 el próximo mes—. Ambos están pasando este difícil proceso muy unidos en el domicilio familiar de Madrid.
Mantiene un vínculo muy estrecho, de respeto y cariño mutuo, con Sonsoles y Cristina Ónega. Las tres, junto a sus respectivos entornos, se han convertido en el pilar fundamental de la otra para sobrellevar la ausencia del patriarca. Si antes de la muerte de su esposo ya esquivaba la atención pública, actualmente su perfil es de un blindaje total. No concede entrevistas ni asiste a actos públicos que no estén estrictamente relacionados con homenajes póstumos o familiares a la figura de Fernando Ónega, como la discreta gestión de los agradecimientos a las muestras de cariño recibidas —como la reciente carta de Julio Iglesias—.

A nivel profesional, la actividad de Ángela Rodrigo es el secreto mejor guardado de la familia. A diferencia de su marido y de sus hijastras (Sonsoles y Cristina Ónega), que han hecho del periodismo y la televisión su forma de vida pública, Ángela ha mantenido su profesión y su puesto de trabajo en el anonimato absoluto. Sabemos que es una mujer trabajadora e independiente, pero su figura pública se limitó estrictamente a acompañar a su marido, gestionar el entorno familiar y su patrimonio en común en Madrid y a centrarse en su faceta más íntima como el cuidado de su hijo.
