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Vito Quiles, más allá de la Mesa del Congreso: «Mi integridad física corre peligro real; un día me van a volar la cabeza, estoy seguro»

El joven asegura que vive bajo una presión constante, que teme sufrir una agresión y denuncia una persecución política

Vito Quiles, más allá de la Mesa del Congreso: «Mi integridad física corre peligro real; un día me van a volar la cabeza, estoy seguro»

Vito Quiles | Víctor Ubiña

Vito Quiles, de 25 años, se ha convertido en una de las figuras más polémicas del panorama político español. Conocido por su actividad como reportero vinculado a EDATV y por sus intervenciones en el Congreso y en redes sociales, donde acumula más de 1,4 millones se seguidores, el joven se ha hecho famoso gracias a un estilo provocador y muy combativo contra el Gobierno de Pedro Sánchez. Sin embargo, el reportero asegura que la exposición constante y el clima de odio alrededor de su figura han llegado a un punto límite: afirma que teme por su integridad física y que vive permanentemente alerta ante posibles agresiones.

La Mesa del Congreso ‘echa’ a Vito Quiles durante tres meses

Este martes se ha sabido que la Mesa del Congreso ha decidido retirar durante tres meses la acreditación de prensa a Vito Quiles tras considerar que había cometido una «doble infracción grave» al grabar y difundir imágenes del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero dentro de la Cámara sin autorización. La sanción fue aprobada con los votos de PSOE y Sumar y supone el máximo castigo previsto en este tipo de procedimientos parlamentarios.

La decisión llegó después de que la Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP), junto con PSOE, Sumar y Podemos, presentaran varias denuncias contra el joven y también contra el activista Bertrand Ndongo. El instructor del expediente consideró que las grabaciones habían provocado «un grave daño» al decoro institucional y al trabajo del resto de periodistas acreditados. El Congreso también justificó la medida señalando un clima creciente de tensión y «episodios de violencia verbal» relacionados con la actividad de Quiles y Ndongo dentro de la Cámara.

Aunque Vito Quiles fue finalmente exonerado de otra denuncia relacionada con imágenes del presidente Pedro Sánchez, la retirada temporal de su acreditación ha incrementado todavía más la tensión política y mediática alrededor de su figura.

Vito Quiles: «Tengo que ir mirando por encima del hombro. Un día me vuelan la cabeza»

En una entrevista reciente en B3tter Podcast, Vito Quiles habló abiertamente del clima de hostilidad que asegura vivir desde hace meses. Durante la conversación, el reportero describió una situación de presión constante que, según él, ha terminado afectando incluso a su seguridad personal y a la de su familia.

Una de las cuestiones que más le preocupa es el acoso dirigido contra sus padres. Quiles denunció que personas anónimas han llegado a vandalizar la vivienda familiar: «Me jode porque pintan la casa de mis padres, ¿sabes? O sea, hay que separar un poco. Yo prefiero que me pinten la mía… bueno, que no pinten ninguna, pero ya sabes, van a por la de la familia».

El joven sostiene que la polarización política ha convertido su figura en objetivo permanente de insultos, amenazas y agresividad tanto en redes sociales como en la calle. «Yo voy por la calle y tengo que ir mirando de reojo, ¿sabes? Porque no sabes quién te va a venir por la espalda. Hay gente que me mira con un odio que parece que me quieren matar ahí mismo. (…) Me van a volar la cabeza un día, seguro».

Según explicó, el acoso ya habría traspasado completamente el ámbito digital: «A mí me han llegado a intentar agredir físicamente en manifestaciones y por la calle. Hay zonas por las que directamente sé que no puedo pisar solo, porque mi integridad física corre peligro real».

Vito Quiles añadió que la situación le ha obligado a modificar sus hábitos cotidianos y extremar precauciones: «He tenido que llegar al punto de ir con cuidado con quién quedo, a dónde voy y, en muchos eventos o situaciones complicadas, tener que ir acompañado de gente que me proteja o estar pendiente de la seguridad».

La sensación de persecución y aislamiento

La retirada de la acreditación ha intensificado todavía más el discurso de Vito Quiles sobre una supuesta persecución política y mediática contra él.

Mientras varios medios y dirigentes de izquierdas lo califican de «agitador ultra», sectores próximos a Vox y parte de sus seguidores consideran que el castigo impuesto por el Congreso busca silenciar voces incómodas y limitar la presencia de medios alternativos en la Cámara.

Ese clima ha reforzado todavía más la sensación de vulnerabilidad que el joven expresa públicamente. En el podcast llegó a describirse prácticamente como «una diana móvil» debido al nivel de polarización que genera su figura. Y aseguró que siente desprotección institucional frente a las amenazas que recibe: «Si las amenazas de muerte o de reventarme la cabeza que me mandan a mí todos los días por redes, o que me gritan por la calle, se las hicieran a un periodista de un medio tradicional de izquierdas, abriría los telediarios. (…) Conmigo, en cambio, parece que todo vale; parece que como soy yo, pegarme o amenazar mi integridad física está justificado».

Salud mental, exposición pública y desgaste psicológico

Durante el podcast,Vito Quiles también ironizó sobre cómo percibe el discurso público sobre salud mental cuando se aplica a figuras ideológicamente alejadas de la izquierda política. «Hace mucha gracia la gente esta de izquierdas que ahora dice: ‘No, porque la salud mental… hay que apoyar a la gente que sufre acoso….’».

Aunque intenta proyectar una imagen desafiante y segura, muchas de sus declaraciones recientes reflejan precisamente lo contrario: una creciente sensación de agotamiento, vigilancia constante y miedo real a sufrir una agresión física seria. Cabe recordar que además de la polémica parlamentaria, el joven ha acumulado en los últimos meses varios conflictos judiciales y mediáticos que han aumentado todavía más su exposición pública. Hace apenas unos días, de hecho, se archivó la denuncia presentada por Begoña Gómez contra él por presunto acoso, tras un incidente ocurrido en un restaurante de Madrid. El magistrado concluyó que no existían pruebas suficientes de relevancia penal.

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