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Arbeloa, 43 años: «Me levanto a las 6 y media de la mañana; me tomo un café, un vaso de agua y, luego, desayuno con mis hijos»

El que fuera entrenador del Real Madrid tiene una rutina muy marcada, en la que prioriza disfrutar de su familia

Arbeloa, 43 años: «Me levanto a las 6 y media de la mañana; me tomo un café, un vaso de agua y, luego, desayuno con mis hijos»

Arbeloa, en una imagen de archivo. | EP

La etapa de Álvaro Arbeloa no ha llegado a cuajar en el Real Madrid. El entrenador ha confirmado que deja su puesto dentro del equipo merengue, mientras los rumores sobre una vuelta de Mourinho a la capital suenan más fuerte que nunca. Lo cierto es que, a su llegada, Arbeloa no lo tuvo nada fácil para remontar a un equipo que no ha conseguido hacerse con el primer puesto de La Liga. En todo este tiempo, el exjugador ha mantenido una rutina férrea, siendo uno de los primeros en llegar a Valdebebas para entrenar con sus jugadores. Como él mismo ha comentado, se levanta muy pronto por la mañana, «entre las seis y media y las siete menos cuarto de la mañana».

Luego, desayuna un café y un vaso de agua, en ayunas. «A las 7:15 ya estoy en el gimnasio entrenando; me gusta hacer el trabajo de fuerza a primera hora porque me activa para todo el día. Intento que sea una rutina de una hora o una hora y cuarto», ha relatado. No es hasta dos horas más tarde de cuando se despierta cuando ingiere sus primeros alimentos. Lo hace en un desayuno en familia junto a sus hijos y su mujer. «Para mí ese momento en familia es innegociable. Después, a las 9:30 o 10:00 ya estoy en Valdebebas [la ciudad deportiva del Real Madrid] para empezar mi jornada de trabajo con los chicos, preparar los entrenamientos y las sesiones de vídeo», contó.

La rutina de Arbeloa marcada por su familia

Más allá de ese desglose horario, Arbeloa ha repetido en varias entrevistas textuales cuáles son los secretos para mantener esa rutina sin flaquear, basándose en tres principios. Para él, entrenar no es «una obligación profesional, es una necesidad mental. El día que no entreno a primera hora, siento que me falta energía». Además, también intenta llevar una alimentación saludable. Ha asegurado que come «exactamente igual o más» que cuando era jugador profesional y que, también, intenta «estar en la cama a las once de la noche» para poder rendir al día siguiente.

Durante su etapa como entrenador de las categorías inferiores del Real Madrid predicó con el ejemplo, admitiendo que el talento «sin una rutina y una disciplina no sirve de nada en la élite». La vida de Álvaro Arbeloa (Salamanca, 1983) es la historia de un hombre que, a base de disciplina, carácter y una lealtad inquebrantable a sus colores, logró ganarse un hueco en los libros de historia del fútbol mundial. Aunque nació en Salamanca, se crió en Zaragoza y se formó en Madrid, convirtiéndose en uno de los grandes símbolos del madridismo moderno. Arbeloa llegó a la cantera del Real Madrid con 18 años. Tras debutar con el primer equipo, entendió que para triunfar en el fútbol de élite hay que saber buscarse la vida fuera.

«El talento sin una rutina y una disciplina no sirve de nada»

Pasó por el Deportivo de La Coruña y de ahí dio el gran salto al Liverpool de Rafa Benítez en 2007. En Anfield se consagró como un defensor de primer nivel mundial. Su gran rendimiento hizo que Florentino Pérez lo repescara en 2009 por apenas 4 millones de euros, en el mismo verano que llegaron Cristiano Ronaldo, Kaká y Benzema. A su regreso al Santiago Bernabéu se ganó el apodo de El Espartano. No era el jugador más talentoso ni el que hacía los regates más vistosos, pero su rigor táctico, su inteligencia y su capacidad de sacrificio lo hicieron indiscutible para entrenadores como Manuel Pellegrini y, sobre todo, José Mourinho. Con el Real Madrid ganó 1 Liga, 2 Copas del Rey, 1 Supercopa de España, 1 Mundial de Clubes, 1 Supercopa de Europa y 2 Champions League —la Décima en 2014 y la Undécima en 2016, año de su despedida—.

Con la Selección Española formó parte de la gloriosa generación que conquistó el Mundial de 2010 y las Eurocopas de 2008 y 2012 —siendo el lateral derecho titular indiscutible en esta última—. Más allá de los títulos, la vida pública de Arbeloa quedó marcada por su fuerte personalidad. Durante los tensos años de rivalidad extrema entre el Real Madrid de Mourinho y el Barça de Guardiola, Arbeloa se erigió como el capitán sin brazalete de la afición blanca. En esos momentos, defendió a su entrenador y a su club a capa y espada, lo que le costó enemistades sonadas —como con Iker Casillas o Gerard Piqué, con quien protagonizó famosos cruces de declaraciones—. Para el Bernabéu se convirtió en un mito intocable, como demostró la espectacular y emotiva ovación que le brindó el estadio el día de su retirada en 2016. Se retiró definitivamente tras una breve etapa en el West Ham inglés en 2017.

Tras colgar las botas, Arbeloa no se alejó del fútbol. Regresó al Real Madrid, donde ejerce como embajador nacional e internacional de la institución y donde inició su carrera en los banquillos. Como entrenador del Juvenil A de la Fábrica blanca ha cosechado grandes éxitos, inculcando a los jóvenes la misma cultura de la disciplina y el esfuerzo que a él lo llevaron a la cima.

Su mujer Carlota Ruiz y padre de cuatro

Álvaro Arbeloa comparte su vida con Carlota Ruiz. Su historia de amor es de las que ya no abundan en el fútbol moderno: se conocieron cuando eran dos adolescentes de 17 años en Zaragoza, mucho antes de que él fuera una estrella internacional, ganara millones o vistiera la camiseta del Real Madrid. Tras años de noviazgo y de acompañarle en su aventura en Liverpool, la pareja se casó en julio de 2009 en una ceremonia religiosa en la iglesia de Santiago el Mayor de Zaragoza. Carlota, que estudió Logopedia, siempre ha preferido mantenerse en un plano secundario y discreto, alejada del prototipo de influencer televisiva. Juntos han formado una familia numerosa de la que el exfutbolista presume con orgullo constante. Tienen cuatro hijos. Alba nació en 2010, Raúl lo hizo tres años más tarde, mientras que Vega e Inés vinieron al mundo en 2016 y 2019, respectivamente.

Arbeloa ha declarado en numerosas ocasiones que su prioridad absoluta es la educación de sus hijos y pasar tiempo con ellos, por lo que su rutina siempre incluye desayunar juntos y llevarlos al colegio antes de ir a trabajar a Valdebebas.

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