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La segunda residencia de Isak Andic en Baqueira: vecino de los Reyes, 120 metros y mucho lujo silencioso

El que fuera dueño de Mango tenía una de las fortunas más altas de nuestro país y era el hombre más rico de Cataluña

La segunda residencia de Isak Andic en Baqueira: vecino de los Reyes, 120 metros y mucho lujo silencioso

Isak Andic, en una imagen de archivo. | EP

Isak Andic murió en diciembre de 2024 al caer por una montaña en la localidad catalana de Collbató. Ahora, su nombre ha vuelto a ser noticia tras la detención de Jonathan, su único hijo varón, y quien le acompañaba en esta excursión que ya había hecho en alguna que otra ocasión. Lo cierto es que Isak fue un hombre que se hizo a sí mismo; emigró desde Turquía con muchas ganas de emprender en Barcelona, donde comenzó a vender ropa y, luego, fundó una de las empresas con más relevancia dentro del mundo textil. Así, Isak se convirtió en el hombre más rico de Cataluña y la persona con la quinta fortuna más grande de nuestro país. Un dinero que lo invirtió en arte, un espectacular velero, un jet privado de última gana y una casa en Baqueira Beret.

Este cuenta con algo más de 100 metros cuadrados y se ubica en la urbanización de La Pleta, la misma donde se aloja el rey Felipe cuando va a estudiar a la estación. Como cuentan desde El Periódico, la casa —que es ideal para los días de invierno— tiene dos plazas de parking y, además, pasó a ser de su propiedad cuando Isak se divorció de la madre de sus tres hijos, Neus Raig.

La casa de Isak Andic en Baqueira

Mossos fundador Mango homicidio
Isak Andic, en una imagen de archivo. | Gtres

La Pleta de Baqueira —o simplemente La Pleta— es, sin duda, la urbanización más legendaria, exclusiva e icónica de la estación de esquí de Baqueira Beret y de todo el Valle de Arán. Situada en la cota 1500, a pie de pistas, no es solo un conjunto de casas de lujo, sino un auténtico símbolo de la historia del esquí y de la alta sociedad en España. La fama mundial de La Pleta se debe principalmente a la Familia Real española. En los años 80, los empresarios fundadores de la estación de esquí se dieron cuenta del enorme impacto publicitario que tenía que los Borbón esquiasen allí. Para asegurar su presencia, le cedieron al rey Juan Carlos I una casa dentro de la urbanización para el uso y disfrute de la Corona.

Se trata de un chalé de estilo rústico aranés de unos 200 metros cuadrados, distribuido en tres plantas. Cuenta con un gran salón con chimenea y amplios ventanales con vistas directas a las montañas nevadas. Durante los años 80 y 90, La Pleta fue el escenario de las navidades más felices y unidas de la familia —Juan Carlos, Sofía, el entonces príncipe Felipe y las infantas Elena y Cristina—. Aunque la reina Letizia no es muy aficionada al esquí, el rey Felipe VI sigue manteniendo el arraigo por este lugar y suele hacer escapadas invernales privadas con amigos de toda la vida para desconectar y alojarse en este chalet.

La urbanización de La Pleta, donde también se alojan los Reyes

El hecho de que la Familia Real se alojase en La Pleta convirtió a esta urbanización en el lugar más codiciado del Pirineo. Durante décadas, los hombres de negocios más importantes de España, políticos, aristócratas y celebridades compraron o alquilaron casas allí para estar cerca del núcleo de poder y disfrutar del lujo silencioso. A diferencia de los grandes bloques de apartamentos a pie de pista que dañan el paisaje en otras estaciones, La Pleta destaca por su diseño hiperprotegido y homogéneo. Las construcciones respetan a rajatabla las normas del Valle de Arán. Las fachadas son especialmente robustas con piedra vista para aislar el frío. También, hay impresionantes estructuras y vigas de madera noble en los interiores. Los tejados son especialmente inclinados de pizarra negra para evitar que el peso de las intensas nevadas hunda los techos.

Una de las razones por las que los famosos eligen La Pleta es por su exclusividad logística. La urbanización funciona de manera muy independiente y con un altísimo nivel de seguridad. Cuenta con un servicio interno de transporte privado —pequeños microbuses o furgonetas— que recoge a los residentes directamente en la puerta de su chalet y los deja en el remonte mecánico (gua-gua), permitiendo ir a esquiar sin tener que tocar el coche en todas las vacaciones. Un estilo de vida que combina a la perfección con el de Isak.

El rey Felipe el pasado año en Baqueira. | Gtres

Isak Andic era el propietario prácticamente absoluto de Mango, multinacional que fundó en 1984 junto a su hermano Nahman. Bajo su liderazgo estratégico, la compañía experimentó un crecimiento vertical asombroso, llegando a facturar más de 3.100 millones de euros anuales gracias a una red de más de 2.700 puntos de venta repartidos por más de 115 países de todo el mundo. A diferencia de su gran rival, Inditex, Andic siempre se resistió a sacar Mango a bolsa. Prefería mantener el control total de la empresa en manos familiares —a través de su sociedad Punta Na—, lo que significaba que el valor real de su fortuna no dependía de los vaivenes diarios del mercado de valores, sino del valor neto y los dividendos directos de la compañía.

Gran parte del dinero que generaba el negocio de la moda, Andic lo reinvertía en ladrillo de altísimo nivel a través de su división inmobiliaria. Su estrategia consistía en comprar los locales comerciales de las calles más caras y exclusivas del mundo (como el Paseo de Gracia en Barcelona, la calle Serrano en Madrid, o locales prime en París, Londres y Nueva York). Andic no era un multimillonario ostentoso de cara a la prensa, pero disfrutaba de su riqueza de una manera espectacular en el ámbito privado, centrada en el arte y el mar. El Nirvana Formentera fue una de sus posesiones más deslumbrantes. Un supervelero de lujo de 53 metros de eslora, diseñado a medida y valorado en unos 30 millones de euros. Era su auténtica oficina flotante, desde donde navegaba meses enteros mientras seguía dirigiendo la empresa.

La estación de Baqueira Beget.

Además, poseía una de las colecciones privadas de arte contemporáneo más importantes de España, con obras de primer nivel que decoraban tanto sus residencias privadas —como su espectacular mansión en el exclusivo barrio de Pedralbes, en Barcelona— como las oficinas centrales de Mango en Palau-solità i Plegamans.

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