Los problemas de salud de la reina Margarita: de sus rodillas a la espalda que le costó el trono
La reina emérita ha padecido distintas afecciones a lo largo de su vida que, finalmente, la llevaron a su abdicación

Reina Margarita de Dinamarca | Gtres
La Casa de Glücksburg atraviesa uno de sus momentos más delicados. La reina Margarita de Dinamarca ha sido ingresada de nuevo en el Rigshospitalet de Copenhague, apenas unos días después de haber recibido el alta tras sufrir una angina de pecho el pasado 14 de mayo. La causa de este nuevo ingreso, según ha comunicado la Casa Real encabezada por el rey Federico X, es un gran coágulo de sangre localizado en la región de la cadera, detectado mediante una tomografía computarizada y relacionado con una caída previa. La exmonarca, de 86 años, se encontraba en un período de descanso personal cuando se produjo esta nueva complicación.
El comunicado oficial de la Casa Real danesa
La institución monárquica danesa ha trasladado a los medios que la Reina «se encuentra bien dadas las circunstancias», si bien ha subrayado que «se espera que permanezca hospitalizada durante varios días». La tomografía reveló el coágulo como consecuencia directa de una caída anterior, aunque la Casa Real no ha ofrecido más detalles sobre cuándo se produjo dicho accidente.
La noticia llegó mientras el resto de la familia real danesa participaba en el Royal run, la tradicional carrera popular de la monarquía. Los reyes Federico y Mary, junto a sus hijos, fueron los grandes protagonistas de la jornada, aunque la nueva hospitalización de la madre del rey terminó acaparando toda la atención mediática del día.

Una larga historia de operaciones y recaídas
El estado actual de Margarita se entiende mejor si se repasa su extenso historial médico. Sus rodillas han sido intervenidas quirúrgicamente hasta en cinco ocasiones, y su espalda ha pasado dos veces por el quirófano a causa de la estenosis espinal, una enfermedad que durante años la obligó a desempeñar sus funciones sentada. En 1994 superó un cáncer uterino localizado tras una operación en el Hospital Municipal de Aarhus. En 2003 fue operada de espalda, en 2006 de hernia y en 2018 de cataratas.
El gran punto de inflexión llegó en 2023 con una extensa operación de espalda en el Rigshospitalet que derivó en una larga rehabilitación. Fue ese proceso el que llevó a Margarita a anunciar, en su discurso de Nochevieja de ese mismo año, su abdicación tras 52 años en el trono: «Las enfermedades aumentan. Ya no puedes afrontar las cosas como antes», declaró entonces.

Tras ceder el trono a su hijo Federico X, los problemas continuaron. En septiembre de 2024 sufrió una caída en el castillo de Fredensborg que le provocó lesiones cervicales y una fractura en la mano izquierda. Desde entonces, el bastón pasó a ser un elemento fijo en todas sus apariciones. En mayo de 2025 fue ingresada dos días por un resfriado severo, y poco después reapareció para recoger un galardón de la Sociedad bíblica danesa, visiblemente debilitada pero sonriente.
El cardiólogo Henning Mølgaard señaló al medio danés Berlingske Tidende que uno de los ingresos de 2025 podría estar vinculado al hecho de que Margarita nunca tomó la decisión definitiva de dejar de fumar. Margarita ha sido conocida durante décadas por ser fumadora empedernida, un hábito que la ha acompañado a lo largo de toda su vida pública junto a sus pasiones intelectuales: la pintura, la arqueología y el diseño teatral.

Dinamarca siempre ha conocido con detalle el estado de salud de su exsoberana porque la Casa Real optó históricamente por comunicar sus hospitalizaciones con una transparencia poco habitual entre las monarquías europeas. Esa actitud reforzó durante décadas el vínculo afectivo entre Margarita y el pueblo danés. Ahora, con 86 años y una nueva complicación seria, la preocupación por su estado va más allá de las fronteras de Dinamarca y se extiende por todas las casas reales del continente.
La más reciente
El 14 de mayo Margarita tuvo que ser trasladada de urgencia al Rigshospitalet a causa de una angina de pecho, una afección que se produce cuando el músculo cardíaco no recibe suficiente sangre y oxígeno y que genera una sensación de dolor, presión y opresión en el pecho. Al día siguiente, los médicos decidieron practicarle una angioplastia con balón en una arteria coronaria, un procedimiento mínimamente invasivo que tiene como finalidad abrir los vasos sanguíneos estrechos o bloqueados para restablecer la circulación normal. La intervención se desarrolló sin complicaciones y la recuperación fue calificada por la institución como satisfactoria.
Tras permanecer cinco días ingresada, Margarita recibió el alta y regresó al palacio de Fredensborg, su residencia habitual. La propia reina emérita quiso agradecer públicamente los numerosos mensajes de afecto recibidos durante su convalecencia. La Casa Real informó también de que su agenda de compromisos quedaba completamente cancelada para favorecer su recuperación. Sin embargo, apenas una semana después del alta llegó el nuevo revés.
Su última aparición pública: el cumpleaños del rey Carlos Gustavo de Suecia
Antes de los episodios cardíacos, la última vez que Margarita apareció ante los medios fue el 30 de abril en Estocolmo, con motivo de los actos por el 80 cumpleaños del rey Carlos Gustavo de Suecia. La exsoberana danesa no solo lució tiara en aquella ocasión, sino que también participó en la misa Te Deum y en el almuerzo previos a la gran cena de gala celebrada en el Palacio Real sueco. En ese encuentro coincidió con la princesa Beatriz, reina emérita de los Países Bajos, y con la reina Sofía de España. Unas imágenes que hoy adquieren un nuevo significado ante la creciente inquietud por su salud.
