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El refugio de José Coronado a 40 minutos de su casa en Argüelles: «Tengo una hectárea de terreno y me he hecho mi propio microhábitat»

El conocido actor suele escaparse a su parcela, a las afueras de Madrid, donde reside también su hijo Nicolás

El refugio de José Coronado a 40 minutos de su casa en Argüelles: «Tengo una hectárea de terreno y me he hecho mi propio microhábitat»

José Coronado, en una imagen de archivo. | Gtres

José Coronado es un enamorado de Madrid. Aún así, este amor por la ciudad en la que nació, creció y se desarrolló como actor no le ha impedido encontrar su refugio a unos cuantos kilómetros de la capital. Así, Coronado suele escaparse a unos 40 minutos de casa en el madrileño barrio de Argüelles, donde posee una bonita finca, y donde tiene como vecino a su hijo Nicolás. Allí ha encontrado cierta paz, tranquilidad y, sobre todo, un entorno natural, que no tiene nada que ver con el que vive, en su día a día, en la ciudad de Madrid.

La parcela, que se ubica en la localidad de Casarrubios del Monte, fue adquirida por el actor hace más de dos décadas. Es por eso que, en todo este tiempo, ha hablado largo y tendido sobre esta vivienda en la que tiene la posibilidad de ejercer como jardinero. «Soy un aficionado, pero tuve mis épocas de podas, injertos, cultivar plantitas, bonsáis. Tengo una hectárea de terreno y me he hecho mi propio microhábitat», contó.

El refugio de José Coronado en Casarrubios del Monte

José Coronado posee una bonita finca en Toledo. | Gtres

Casarrubios del Monte es un municipio español con muchísima personalidad, ubicado en la provincia de Toledo (en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha), justo en el límite con la Comunidad de Madrid. Es una localidad que combina a la perfección su riquísimo pasado histórico con la modernidad, y que hoy en día es especialmente famosa por su vinculación con el mundo de la aviación. Casarrubios se encuentra en la comarca de la Sagra alta. Su localización es clave: está pegado a la autovía de Extremadura (A-5) y a municipios madrileños como Navalcarnero o El Álamo. Esto ha hecho que, en las últimas décadas, el pueblo haya crecido notablemente debido a personas que buscan la tranquilidad y los precios de Toledo pero trabajando en Madrid.

Si por algo es conocido este municipio a nivel nacional e internacional es por su aeródromo privado, uno de los más importantes y activos de toda España para la aviación general y deportiva. Es un hervidero de escuelas de pilotos, vuelo en ultraligeros, saltos en paracaídas y mantenimiento de aeronaves. Durante años ha estado sobre la mesa el ambicioso proyecto de convertir el aeródromo de Casarrubios en el segundo aeropuerto comercial de Madrid —orientado a aerolíneas de bajo coste y carga—, debido a que Barajas está rozando su saturación. De salir adelante por completo, transformaría radicalmente la economía de toda la zona.

Una finca donde tiene su «microhábitat»

Aunque hoy se asocie mucho a los aviones, Casarrubios tiene un casco histórico precioso que recuerda que fue una villa muy importante en la Edad Media y el Renacimiento, llegando a ser cabeza de un señorío. La localidad cuenta con un castillo que es una fortaleza mudéjar del siglo XIV construida en ladrillo y piedra. Aunque está en manos privadas y su estado es ruinoso, su silueta sigue siendo el gran símbolo del pueblo. Por su parte, la Iglesia de Santa María de la Antigua se trata de un templo imponente con una mezcla de estilos que van desde el mudéjar hasta el renacentista. Su Plaza Mayor es típicamente castellana, donde destaca el ayuntamiento y el ambiente señorial que aún conserva el centro del pueblo.

El paisaje que rodea al municipio es el típico de la meseta castellana: campos de cereal, olivares y viñedos —la zona produce unos vinos excelentes bajo la Denominación de Origen Méntrida—. En cuanto a sus celebraciones, las fechas grandes del pueblo son en septiembre, en honor a su patrona, la Virgen de la Gracia, donde el pueblo se llena de actividades culturales, encierros taurinos y música. Ahí, como decíamos, José Coronado tiene muy cerca a su hijo, Nicolás. Nicolás Coronado se mudó allí huyendo del estrés, el ruido y una crisis existencial que sufrió en la gran ciudad. Con los años, ha transformado la propiedad en un hogar completamente eco-sostenible. La parcela cuenta con un huerto, una pequeña granja de gallinas y cabras.

Además, también tiene más de 800 metros de jardín que sirven como un pulmón verde. Lo que comenzó como una casa de campo familiar ha evolucionado hacia un proyecto abierto al público guiado por Nicolás y su pareja, la creadora Natalia Moreno. Han aprovechado la gigantesca vivienda y la paz del entorno para convertir la finca en un centro de retiros de yoga, meditación, pintura y expresión creativa enfocado a grupos que buscan, precisamente, sanar y desconectar del ritmo frenético actual.

Su centro neurálgico está en Madrid

En el terreno de la familia crecen sauces, chopos, eucaliptos y árboles frutales que ellos mismos cuidan. De hecho, el actor le tiene un cariño especial a un magnolio que plantó hace casi dos décadas dentro de la propiedad y del que suele decir orgulloso que «ha ido creciendo a la vez que él». Para el veterano actor, este refugio toledano con su pequeña casa y su fuente es, textualmente, el sitio donde «se recarga para luego poder ir a pelear al asfalto».

Como decíamos, el actor tiene fijada su residencia en el centro de Madrid. Coronado nació, se crió y vivió gran parte de su vida en el castizo distrito de Chamberí, concretamente en los alrededores de la Plaza de Chamberí. De hecho, al recibir recientemente la Gran Cruz del Dos de Mayo, el actor confesó públicamente que haber nacido en este barrio era uno de sus mayores orgullos. Chamberí destaca por conservar esa esencia clásica de Madrid: edificios señoriales de techos altos, fachadas decimonónicas, plazas llenas de terrazas y, sobre todo, un fuerte tejido de comercio local y de barrio —con mercados tradicionales, tabernas y panaderías—.

Desde hace años, el actor reside en un piso señorial ubicado en la zona de Argüelles, muy cerca del emblemático Paseo del Pintor Rosales (limítrofe con Moncloa y Chamberí). Para él, este enclave representa el equilibrio perfecto de la ciudad: «En Argüelles tengo la mezcla perfecta: el señorío de los edificios de siempre y la vida de los estudiantes», ha explicado textualmente el propio Coronado. Vivir al lado de Pintor Rosales significa tener de jardín delantero el Parque del Oeste y, justo detrás, las vistas infinitas hacia la Casa de Campo. Es la zona donde el bullicio del centro se detiene y se convierte en un oasis de árboles y tranquilidad, ideal para pasear.

Lo que más valora José Coronado de vivir en este barrio de Madrid es que puede llevar una vida completamente normal. No se esconde; hace la compra en las tiendas locales, pasea por sus calles y toma café en los mismos sitios de siempre.

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