Ramoncín, 70 años: «Me levanto a las seis de la mañana y cuido mi salud; no bebo ni fumo, aunque todo es genética»
El cantante madrileño se despierta pronto por la mañana y está durante varias horas leyendo la prensa diaria

Ramoncín, en una imagen de archivo. | Gtres
Ramoncín, además de estar centrado en el mundo de la música, siempre ha intentado seguir de cerca la actualidad. Es por eso que colabora, de vez en cuando, con distintos medios de comunicación e intenta estar siempre al día de todo lo que pasa en el mundo social y político. Es por eso que su despertador suena pronto por la mañana, concretamente sobre las «seis y veinte» y lleva un ritmo y un horario muy marcado para cumplir con todo lo que tiene que hacer en el día.
«Me levanto a las seis y veinte de la mañana. Leo la prensa generalista, la prensa económica, la prensa musical y la prensa internacional hasta las ocho y veinte. A las ocho y veinte me pongo el traje de gimnasio y hago hora y media de gimnasio: estiramientos, pesas, correr… A las diez me ducho. A las diez y cuarto desayuno», contó en una ocasión. Es a las diez y media cuando se pone a «trabajar, a escribir, a contestar correos, a hablar con mis abogados, a hablar con mis mánagers… hasta las dos y cuarto».
La marcada rutina de Ramoncín

«A las dos y cuarto como, solo, viendo el telediario. A las tres limpio la cocina. A las tres y cuarto me tumbo veinte minutos de reloj a dormir la siesta. A las cuatro menos cinco vuelvo a mi despacho y estoy allí hasta las ocho y media de la tarde. A las ocho y media ceno, a las nueve vuelvo al despacho, a las once veo una película o leo un libro, y a la una me duermo», apostilló. Ramoncín sigue subiéndose a los escenarios. Se encuentra inmerso en una gran gira de conciertos llamada Celebración Tour 50/70, un nombre que rinde homenaje a un doble hito: sus 70 años de edad —que cumplió a finales de 2025— y los 50 años de carrera musical desde su primer concierto. Esta gira lo está llevando a salas y festivales de toda España —Madrid, Barcelona, Bilbao, Vitoria, Oviedo, etc.—, y algunos de estos directos se están grabando para un futuro proyecto audiovisual.
Es un rostro habitual en los medios de comunicación. Compagina la música con su faceta de tertuliano y colaborador de televisión y radio, donde participa activamente comentando la actualidad política, social y cultural. Su productora —Producciones impertinentes— también se dedica al desarrollo de nuevos formatos televisivos. Como él mismo adelantaba en el desglose de su viral rutina, pasa muchísimas horas en su despacho. Además de la escritura, es un apasionado de la lectura y un coleccionista empedernido; se le considera un gran experto en la historia de España, en el Madrid castizo y en el cheli —el argot o jerga callejera madrileña de los años 80—.
Se despierta pronto por la mañana y está varias horas leyendo la prensa
En el plano personal, vive en Madrid y asegura disfrutar de una etapa mucho más calmada tras años complicados en los tribunales a cuenta del caso de la SGAE —del que fue completamente absuelto de todos los cargos en 2016—. Hoy en día, cuando no está de gira, aprovecha el tiempo libre en casa para disfrutar de su familia, de su pareja y, especialmente, de sus nietos, a quienes confiesa malcriar todo lo que no pudo hacer en su día con sus hijos debido a las exigencias del rock and roll. A finales de los 70, España estaba cambiando radicalmente y la música también. Ramoncín irrumpió en 1978 con su banda W.C.? y su primer disco en solitario, Ramoncín y W.C.?.
Trajo una estética descarada —mucho cuero, ojos pintados— y letras que eran auténticas bofetadas de realidad urbana. Su grandísimo éxito —y el apodo que le acompañaría para siempre— fue la canciónEl rey del pollo frito, una ácida crítica a los ejecutivos de las discográficas. Vivió un hito; en una televisión pública que todavía arrastraba mucha censura, ver a un chaval cantar sobre las calles de Madrid, drogas o marginación social con un descaro absoluto impactó por completo a la juventud de la época. Durante los años 80, Ramoncín se convirtió en una de las mayores estrellas del rock nacional, llenando pabellones y encadenando varios de los discos más importantes de su carrera.

Fue una época dorada en la que facturó un rock urbano, crudo y muy ligado a las calles de Madrid, desmarcándose un poco del pop más colorido de la Movida madrileña para hacer un rock más clásico y reivindicativo. Ramoncín siempre demostró tener una inquietud cultural que iba mucho más allá de dar conciertos. En los 90 empezó a espaciar más sus discos y a explotar otras facetas. Demostró una gran soltura ante las cámaras presentando concursos de máxima audiencia en televisión, como el famosísimo Lingo en La 2, convirtiéndose en un rostro muy querido para toda la familia.
A partir de los 2000, su carrera quedó muy marcada por su férrea defensa de los derechos de autor. Como miembro de la junta directiva de la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores), se convirtió en el rostro público de la lucha contra la piratería en internet. Su tono vehemente y directo le granjeó muchísimos enemigos en la red y una campaña de acoso brutal. Sobre su rutina ha comentado: «Te aseguró que es cuestión de genética, unido a una vida sana: cuidar la salud, hacer deporte… No fumo, ni bebo ni me drogo. La única operación que me hice fue en la nariz, y porque me la rompí. No me he sometido a ninguna otra intervención de cirugía estética. Pero que cada uno haga lo que quiera, no censuro a nadie».

La situación llegó al límite cuando la fiscalía le acusó de irregularidades financieras dentro de la organización. Comenzó un calvario judicial que duró años hasta que en 2016 la Audiencia Nacional lo absolvió por completo de todos los cargos, dictaminando que no se había quedado con un solo euro y restituyendo su honorabilidad. Ramoncín es una figura de la que se han vendido millones de copias de discos, poseedor de varios Discos de Platino y, ante todo, un superviviente de la época más salvaje del rock español. Hoy en día, como hablábamos antes con su gira de 50 años en la música, se le respeta unánimemente como una de las voces críticas y cultas más singulares de la cultura popular española.
