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Ramoncín: «Mi madre me dejó con mi tía y con mi abuela; yo no era su prioridad y se fue a vivir su vida»

El cantante vivió una infancia marcada por la ausencia de su progenitora, aunque siempre tuvo a su abuela y sus tías

Ramoncín: «Mi madre me dejó con mi tía y con mi abuela; yo no era su prioridad y se fue a vivir su vida»

Ramoncín, junto a su pareja. | Gtres

Ramoncín es uno de los cantantes más conocidos de nuestro país. En los últimos tiempos ha sabido reinventarse y, por eso, desde hace un tiempo trabaja como colaborador incansable de laSexta. Así, Ramoncín colabora en distintos de los formatos de la pequeña pantalla de la cadena grande de Atresmedia como laSexta noche o La Roca. En todo este tiempo, el cantante ha demostrado que sigue teniendo mucha de esa esencia que le convirtió en uno de los rostros más importantes de nuestras fronteras. Y es que mucho de lo que es ahora tiene que ver con su pasado y con lo que un día fue.

Su madre le abandonó cuando era muy joven. «Mi madre me dejó con mi tía y mi abuela cuando yo tenía meses. Me abandonó, esa es la palabra, no hay otra. Se fue a vivir su vida y yo me crié en una casa de mujeres maravillosas, pero sin ella», ha relatado, dejando claro que la falta de su progenitora fue un momento complicado en su vida pero que superó con la compañía de su abuela y de sus tías. Y es que madre «decidió que no quería o no podía ejercer de madre en ese momento. Yo no era una prioridad en su vida. Pasaron muchísimos años hasta que volví a saber de ella».

La infancia de Ramoncín en el barrio de Delicias de Madrid

Ramoncín junto a Begoña Villacís y Almeida. | Gtres

Él mismo ha reconocido que su madre es «su tía». «Así de claro. Es la mujer que se sacrificó, la que me dio los valores y la que estuvo ahí cuando no había nada. Para mí, la biología no significa nada si no hay un cuidado detrás», contó. Cuando su madre apareció, un tiempo después, él ya era «un hombre hecho y derecho». «Le dije que no sentía odio, pero que tampoco sentía nada. Era una desconocida para mí. No puedes pretender recuperar en una tarde el vacío de veinte años», apostilló. Sin duda alguna, su infancia fue «calle», en el barrio de las Delicias de Madrid, lo que fue siempre «su refugio». «Yo era un niño que se inventaba su propio mundo porque el real era un poco más difícil», contó.

Ramoncín nació a mediados de los años 50 en Madrid y se crio en el centro de Madrid. Una ciudad muy distinta a lo que conocemos actualmente; un entorno obrero, de calles empedradas y donde la vida se hacía principalmente en la calle. Sus recuerdos están ligados al olor de la harina y al ruido de las estaciones de tren cercanas. Como comentamos antes, su madre biológica lo abandonó a los pocos meses de nacer y su padre nunca estuvo presente y se quedó con su familia. Esto hizo que se criara en un entorno puramente femenino. Su abuela y sus tías fueran sus figuras centrales, aquellas personas que le guiaron en la vida. Él mismo describió su rutina como «una pobre digna», donde nunca sobraba nada pero nunca faltaba el cariño de las mujeres que decidieron hacerse cargo de un niño que no les pertenecía legalmente.

«Mi madre me dejó con mi tía y mi abuela cuando yo tenía meses»

Ramoncín se crio en un entorno marcado por sus tías y su abuela. | EP

Desde muy pequeño, Ramoncín tuvo que buscarse la vida. No fue un niño de juguetes caros, sino de inventarse sus propias diversiones. Así, desde pequeño, trabajó ayudando a los comercios del barrio. En una etapa en la que se empapó de la educación de calle que, más tarde, se trasladaría a sus letras. A pesar de ser un niño de barrio humilde, fue un lector voraz desde la infancia. Mientras otros niños jugaban al fútbol, él se perdía en los libros. Su verdadero refugio fue la biblioteca. Gracias a su curiosidad intelectual, empezó a desarrollar un vocabulario y una capacidad crítica muy superiores a la media de su entorno. Esa mezcla de calle y biblioteca es lo que más tarde lo convertiría en un artista capaz de escribir canciones de rock agresivas y, al mismo tiempo, participar en tertulias intelectuales.

A finales de los años 60, empezó a descubrir el rock que llegaba de fuera. Para un chico que no tenía una estructura familiar convencional, el rock fue la identidad que le faltaba. Empezó a frecuentar las zonas donde se movían los músicos de Madrid. Se dio cuenta de que su voz y su actitud —forjada a base de los golpes de su infancia— podían ser su billete de salida de una vida destinada a la fábrica o al taller. Su labor y su pasión por la música comenzó casi de casualidad. En 1978 publicó su primer disco, Ramoncín y W.C.?. La canción que lo catapultó a la fama fue El Rey del pollo frito, pero lo curioso es que la fama nació de un error de interpretación.

La infancia del cantante estuvo marcada por la marcha de su madre. | Gtres

Al grabarla en primera persona para darle más fuerza, el público y la prensa creyeron que se refería a sí mismo. El apodo se le quedó pegado como un estigma, algo que a él siempre le ha molestado profundamente. Su salto masivo a los hogares españoles ocurrió gracias a sus apariciones televisivas. En una época de blanco y negro que empezaba a abrirse, Ramoncín aparecía con un rombo pintado en el ojo, letras explícitas y una actitud desafiante. Aunque ya era famoso, su consagración definitiva como estrella de ventas llegó con el disco Arañando la ciudad (1981) y su himno Hormigón, mujeres y alcohol —popularmente conocida como Litros de alcohol—.

Ramoncín se hizo famoso por ser el primer punk auténtico de barrio en España. Supo leer el momento de rabia y libertad que vivía el país tras la dictadura y le puso voz a una generación que quería romper con todo. Ahora, Ramoncín comparte su vida con su novia. Llevan juntos décadas y ella ha sido la persona que lo ha acompañado en los momentos más oscuros —especialmente durante su largo proceso judicial por el caso SGAE, del cual fue totalmente absuelto—. Ramoncín tiene cuatro hijos de diferentes etapas de su vida, y con todos mantiene una relación muy estrecha. Lo más curioso es que, a pesar de la fama de su padre, todos han optado por vidas profesionales alejadas del escándalo mediático.

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