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Ramoncín: «Nací en un taxi en plena Puerta de Alcalá; la familia de mi madre no sabía que estaba embarazada»

El cantante la relatado que, tras su nacimiento, su madre le abandonó en la calle Canarias, en el barrio de Delicias

Ramoncín: «Nací en un taxi en plena Puerta de Alcalá; la familia de mi madre no sabía que estaba embarazada»

Ramoncín junto a Begoña Villacís. | Gtres

Ramoncín siempre ha cuidado mucho todo lo que tiene ver con su vida personal. Aunque eso sí, el cantante ha hablado, en alguna que otra ocasión, de un momento de su infancia que, desde luego, le cambió para siempre; su nacimiento en plena Puerta de Alcalá. Y es que el madrileño vino al mundo en uno de los puntos centrales de la ciudad, lo que marcó su vida temprana. Su progenitora terminó abandonándole en su casa, en la calle Canarias, dejándole con sus abuelos y su tía. Él mismo ha contado que llegar a ese punto fue toda una «fortuna» y siempre se ha sentido muy querido.

«Mi madre me tuvo en un taxi en la Puerta de Alcalá. Nadie sabía que estaba embarazada. Se puso de parto, mi abuelo la subió a una camioneta, llegaron a Atocha, cogieron un taxi y, antes de llegar al hospital, asomé la cabeza en pleno centro de Madrid», ha contado el cantante, haciendo referencia a sus poderosas raíces madrileñas. Es más, él mismo ha incidido que no podría ser más madrileño. Como decíamos, cuando él aún era muy pequeño, su madre le abandonó en la calle Canarias, en el barrio de Delicias, rodeado de «una familia maravillosa».

El nacimiento de Ramoncín en una taxi en la Puerta de Alcalá

Ramoncín se crio en un entorno marcado por sus tías y su abuela. | EP

«Con el tiempo te encuentras con que tienes dos madres: la biológica, que era una extraña, y la que me crio, mi tía, a la que siempre llamé ‘la tita’. Ella fue quien se sacrificó y me dio los valores», ha contado. Su patria ha sido siempre su barrio. «Yo soy un chico de barrio y eso se lleva en el ADN hasta que te mueres. Madrid es la mejor ciudad del mundo porque conserva esa parte callejera donde un día comías en tu casa y otro en la del vecino», apostilló.

El cantante creció en una España donde había «cierta discriminación» contra los hijos «de soltera», pero su refugio siempre fue «la calle Canarias». «Allí estábamos todo el día fuera, con los balcones abiertos y las sillas en la acera», ha contado. En sus relatos sobre su nacimiento y niñez, su abuelo es la figura central. «Mi abuelo era un hombre espectacular. Me enseñó que ‘el que sabe, puede’. Gracias a él, que me llevaba en esa camioneta el día que nací, aprendí que el conocimiento es la única libertad», ha comentado. Para Ramoncín, su nacimiento en Madrid fue un acto de resistencia y sorpresa. Nacer en un taxi frente a la Puerta de Alcalá no solo le dio la nacionalidad, sino ese carácter castizo que ha mantenido durante sus 70 años de vida.

«Nadie sabía que estaba embarazada»

Como decíamos, el cantante se crio en el número 43 de la calle Canarias, en una zona de Madrid que entonces era puramente obrera, rodeada de talleres, almacenes y la cercana estación de ferrocarril. Como él mismo cuenta, su madre biológica se marchó cuando él tenía apenas unos meses. Su infancia estuvo marcada por la figura de su tía —a la que llamaba «la tita»— y su abuela, quienes lo sacaron adelante en un ambiente de mujeres fuertes. En el Madrid de los años 50 y 60, ser hijo de madre soltera era una carga social pesada. Ramoncín ha recordado que ese estigma fue lo que le dio su carácter rebelde; aprendió a defenderse a puñetazos, física y verbalmente, contra los prejuicios.

Durante sus primeros años de vida, el cantante no fue un niño de parque, sino que siempre prefirió el asfalto. Para él, la verdadera escuela fue la calle. Pasaba horas observando el movimiento del barrio, los buscavidas y la gente humilde. Ese mercado madrileño fue fundamental en su niñez. Allí empezó a empaparse de la cultura popular, del trapicheo y, lo más importante, de los primeros discos que caían en sus manos. Estudió en colegios de barrio, pero su verdadera formación fue autodidacta. Su abuelo fue quien le inculcó el valor del conocimiento. Le decía que debía leer y aprender para no ser un esclavo. Siendo muy niño, ya buscaba la forma de ganar algo de dinero. Fue botones y ayudante en diversos sitios, lo que le dio una visión del mundo adulto muy temprana.

A finales de su infancia y principios de la adolescencia, Madrid empezó a cambiar y él con ella. Descubrió el rock and roll y empezó a usar la música como un grito de guerra. Su imagen —el pelo, el maquillaje y el cuero— nació como una provocación directa al entorno gris de aquel Madrid de posguerra. Quería romper con el destino de chico de barrio obrero que la sociedad le tenía asignado. «En mi barrio, si faltaba un plato de comida, la vecina del segundo te lo daba. Éramos pobres de dinero, pero ricos en calle», ha contado.

La infancia de Ramoncín fue el caldo de cultivo perfecto para el artista que vendría después. De las Delicias se llevó el lenguaje castizo, la chulería madrileña bien entendida —la que sirve para no dejarse pisar— y esa urgencia por contar las verdades del barrio que nadie más quería ver en televisión. Se ha consolidado como colaborador fijo en programas como Más vale tarde (laSexta) y diversos espacios de debate. A pesar de su faceta como tertuliano, Ramoncín no ha colgado la chupa de cuero. Sigue dando conciertos, centrados en repasar sus grandes éxitos. Sus directos siguen siendo enérgicos; se cuida mucho físicamente para poder aguantar las dos horas de show.

Tras sus años convulsos con las discográficas y la SGAE, ahora gestiona su carrera de forma totalmente independiente, sintiéndose «más libre que nunca». Vive en Madrid, su ciudad de siempre, en una casa llena de libros —es un lector voraz y un gran coleccionista de arte—. Mantiene una relación estable desde hace décadas con Amalia, quien ha sido su apoyo fundamental en los momentos más difíciles —como cuando tuvo que enfrentarse a juicios de los que finalmente salió absuelto—. Ha confesado a menudo que no fuma, no bebe y se cuida mucho. Su imagen de eterno rockero con el pelo impecable y su estilo castizo es ya una marca registrada.

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