El médico en Zarzuela, qué hacen los Reyes y sus hijas cuando se ponen malos: «Sus cuidados han sido esenciales»
El equipo ha siguió de cerca la evolución de la princesa Irene de Grecia y la movilidad del propio rey Juan Carlos

Los Reyes y sus hijas, en una imagen de archivo. | Gtres
Zarzuela es uno de los mayores búnkeres que conocemos. Los Reyes han hecho de su casa, un lugar del que la información sale con cuentagotas. Y es que siempre ha sido una prioridad para Letizia y Felipe que se sepa los menos datos posibles sobre cómo es su día a día y, sobre todo, sobre qué es lo que sucede dentro de los muros del Palacio. Probablemente, una de las preguntas que se ha hecho todo el mundo, alguna vez en su vida, es qué pasa con los Reyes y sus hijas cuando se ponen enfermos; ¿cuentan con un médico en Zarzuela? ¿O tienen que desplazarse a un centro de salud?
El palacio de La Zarzuela, como residencia oficial de la familia real española y sede de la Jefatura del Estado, cuenta con un servicio médico altamente especializado, discreto y meticulosamente organizado. No se trata de un simple «médico de cabecera», sino de una Unidad Médica estructurada para cubrir cualquier emergencia, prevención o atención cotidiana. Zarzuela dispone de una unidad médica propia que está integrada dentro de la estructura de la Casa de Su Majestad el Rey. Históricamente, muchos de los médicos que prestan servicio directo pertenecen al Cuerpo Militar de Sanidad, aunque también colaboran estrechamente con el sistema público de salud y especialistas civiles de renombre.
Cómo funciona el médico en Zarzuela

Hay personal médico y de enfermería de guardia las 24 horas del día, los 365 días del año. Su misión es reaccionar en cuestión de segundos ante cualquier eventualidad dentro del recinto del palacio. A pesar de estar en un palacio histórico, las instalaciones médicas internas están a la vanguardia. Cuentan con una mini-clínica o sala de urgencias equipada con todo lo necesario para la estabilización de un paciente —como reanimación, monitorización, etc.—. Tienen capacidad para realizar chequeos rutinarios, análisis de sangre y pruebas diagnósticas básicas sin que los miembros de la familia real tengan que desplazarse, protegiendo así su privacidad y seguridad.
El trabajo del médico de Zarzuela no se limita al palacio. Cuando los Reyes o sus hijas viajan —ya sea en España o al extranjero—, un equipo médico viaja siempre con ellos. Transportan un equipo de emergencia extremadamente completo que incluye desde material de trauma hasta reservas de sangre del grupo exacto de los monarcas —una medida protocolaria estándar en las jefaturas de Estado—. Antes de cualquier viaje oficial, el servicio médico de Zarzuela se coordina con los hospitales de referencia de la zona de destino por si fuera necesario un traslado de emergencia. Para intervenciones quirúrgicas, partos o pruebas complejas que no se pueden realizar en palacio, la Casa Real tiene hospitales de cabecera en Madrid. Tradicionalmente, se ha utilizado el Hospital Quirónsalud Madrid (privado) o centros públicos de la red de Sanidad Militar como el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, además del Hospital Clínico San Carlos.
«Sus cuidados han sido esenciales»
Aunque eso sí, por ejemplo, el rey Juan Carlos se ha desplazado a todos centros para tratarse sus problemas de movilidad. Cuando tuvo el accidente en Botswana, por el que tuvo que pasar por quirófano, el Emérito se desplazó hasta La Milagrosa o en el Hospital San José de Madrid. Quienes ocupan el puesto de Jefe de la Unidad Médica —un cargo de absoluta confianza— suelen compartir ciertos rasgos innegociables. El secreto profesional se lleva al extremo. Jamás se filtran detalles sobre la salud, dietas o tratamientos de la familia real. Suelen ser expertos en medicina interna, de urgencias o de familia, capaces de coordinar a un panel de especialistas externos cuando la situación lo requiere.
Tal y como se releja en la Constitución, el «servicio médico de la Casa del Rey depende del Ministerio de Defensa. Según el artículo 65 de la Constitución, ‘el Rey nombra y releva libremente a los miembros civiles y militares de su Casa’. Y da la casualidad de que casi todos los elegidos pertenecen al segundo grupo». Han sido varias las ocasiones en las que se ha hablado sobre las personas que están al frente de esta sección dentro de la Casa Real. «El doctor Juan Manuel Martínez Pérez es el jefe del servicio médico de la Casa del Rey desde junio de 2018… Él ha sido los últimos años el facultativo que se ha ocupado de la Familia Real. Sus cuidados han sido esenciales a lo largo del tiempo, sobre todo, durante la pandemia», se ha relatado.

Al hablar de su predecesor, el general Tapia-Ruano, desde Vanitatis destacaron que tenía «una trayectoria de más de 30 años trabajando con la Casa Real… era el médico personal de doña Sofía, con quien le une un cariño especial, fruto de los largos viajes públicos y privados en los que acompañaba a los eméritos». En los últimos tiempos, dentro de la Zarzuela, han vivido distintas complicaciones de salud, sobre todo relacionadas con la princesa Irene, quien contó con un «servicio médico que estaba pendiente siempre de su salud». «La visitan los mejores neurólogos y un equipo de enfermeros está con ella las 24 horas del día para todo tipo de cuidados», confirmaron. Y es que la hermana de la reina Sofía, en sus últimos meses de vida, vivió un deterioro en su salud que hizo que tanto su familia como el equipo médico tuvieran que estar muy pendientes de ella.
Los problemas de salud del rey Juan Carlos y la princesa Irene de Grecia
Cuando el rey emérito Juan Carlos I pasaba por sus complejas operaciones y rehabilitaciones, los partes médicos y ruedas de prensa que ofrecían los cirujanos indicaban textualmente en los comunicados. «El jefe del Servicio Médico de la Casa del Rey… coordina el equipo que supervisa esta rehabilitación integral del monarca y del que también forman parte el traumatólogo… y el médico rehabilitador…», explicaron entre los medios de comunicación. Aunque ya arrastraba problemas previos, el año 2012 marcó un punto de no retorno. Durante su polémica cacería en Botsuana, el monarca sufrió una caída que le provocó una fractura de cadera derecha en tres fragmentos.

Fue trasladado de urgencia a Madrid para ser operado, implantándosele una prótesis. A partir de ese momento, el desequilibrio en su marcha empezó a afectar severamente al resto de sus articulaciones. La peor etapa llegó entre 2012 y 2013, cuando la prótesis de su cadera izquierda sufrió una infección bacteriana. Tuvo que someterse a una operación en dos tiempos para retirar la prótesis infectada, colocar un espaciador temporal con antibióticos y, meses después, implantar la prótesis definitiva. El larguísimo proceso de convalecencia provocó una severa atrofia muscular que debilitó enormemente sus piernas. Apenas lograba mantenerse en pie y el uso de muletas se volvió permanente.
