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Los detalles de la visita de la reina Sofía, las infantas y sus hijos al Papa: lágrimas, tres rosarios de regalo y tres ausencias

Este lunes por la tarde, la reina emérita mantuvo un encuentro privado con León XIV en compañía de sus hijas y nietos

Los detalles de la visita de la reina Sofía, las infantas y sus hijos al Papa: lágrimas, tres rosarios de regalo y tres ausencias

La reina Sofía junto al Papa. | EP

La reina Sofía acudió ayer, a última hora de la tarde, a la Catedral de La Almudena para presenciar uno de los últimos actos del Papa en la capital. La emérita lo hizo de perfecto blanco, siguiendo el privilegio que tienen las reinas católicas, y combinando un traje de chaqueta con infinidad de accesorios. Además, como novedad, decidió enfundarse un pantalón, una decisión que, sin duda alguna, es inédita; ya que nunca antes una reina se había puesto este tipo de prenda frente al Pontífice —normalmente se suele hacer uso de falda o vestido—. Además de la misa en la Catedral, la reina, junto a sus hijas y tres de sus nietos, se trasladó hasta la Nunciatura para una audiencia privada con León XIV.

La reina Sofía se reunió junto a sus hijas —las infantas Cristina y Elena, quienes ya estuvieron este fin de semana en la misa del Corpus Christi en la Plaza de Colón— y, también, con Pablo y Miguel Urdangarin, así como Victoria Federica. Los tres nietos de la reina acudieron sin sus respectivas parejas, quienes sí que fueron el domingo al centro de Madrid. Quien no ha recalado en nuestro país ha sido Froilán, que reside en Abu Dabi, así como tampoco el rey emérito, quien también se encuentra a muchos kilómetros de distancia.

Así fue la audiencia privada de León XIV con la reina Sofía, sus hijas y nietos

Esta audiencia privada, que no ha sido anunciada por la Casa Real, estuvo llena de momentos importantes. Y es que los siete se reunieron en una de las sedes de la residencia del Papa en Madrid para conversar tranquilamente. Fue la propia infanta Cristina quien hizo referencia a la larga ovación que recibió, en el día de ayer, León XIV en el Congreso de los Diputados. «Ha sido muy necesario», reconoció la hija mediana de los Reyes. Mientras tanto, la reina Sofía le dejó claro al Pontífice que faltaban dos de los hijos de la infanta —Juan e Irene Urdangarin, quienes se marcharon hasta Inglaterra, donde viven, este pasado domingo—.

Así, tanto el Papa como la Familia del Rey mantuvieron una distendida conversación que terminó con varios obsequios. León XIV quiso regalarle a sus invitados varios rosarios bendecidos —y la infanta Cristina pidió alguno más, concretamente tres—, mientras que Victoria Federica comenzaba a emocionarse. La hija de la infanta Elena tuvo que secarse las lágrimas, mientras se despedía del Pontífice. Lo cierto es que las hermanas del rey Felipe son profundamente católicas, al igual que sus hijos, sobre todo Vic. Mientras tanto, Felipe VI siempre ha mostrado su devoción de forma más discreta, teniendo pequeños gestos en el día a día y en los eventos públicos a los que acude con sus hijas y su mujer.

La reina utilizó el privilegio de blanco

Además de en sus gestos, las miradas estuvieron puestas en su look. Al mantener el título de reina —aunque sea de forma honorífica y emérita—, doña Sofía sigue siendo una de las poquísimas mujeres en todo el mundo que posee el llamado «privilegio de blanco» —privilège du blanc—, una prerrogativa concedida por el Vaticano a las reinas católicas. Por ello, asistió al encuentro vistiendo un traje largo de color blanco y cubriendo su cabeza con una mantilla del mismo color. Por su parte, las infantas, al no ostentar el título de reinas, el protocolo dicta que deben vestir rigurosamente de negro, con trajes de corte sobrio, los hombros cubiertos y, de acuerdo con la tradición institucional española. Aunque eso sí, el toque diferencial lo pusieron en sus respectivas faldas; Cristina eligió un estampado en rombos, mientras que Elena se decantó por un toque floral.

Aunque los detalles exactos de las conversaciones en una audiencia privada no se hacen públicos de forma oficial, trascendió que el encuentro se desarrolló en un tono de enorme calidez, cercanía y sintonía mutua. Se repasaron los lazos históricos de la Familia Real española con la Iglesia, un terreno en el que doña Sofía siempre se ha mostrado muy activa y respetuosa. El papa León XIV aprovechó la ocasión para interesarse por la salud y el día a día de la reina emérita, así como por los proyectos de las fundaciones en las que colaboran tanto ella como las infantas. Al término de la reunión, se procedió al tradicional intercambio de obsequios y a la bendición de los rosarios familiares, un gesto de profunda importancia espiritual para las tres mujeres.

De qué hablaron y los regalos que se intercambiaron

Los Reyes y sus hijas en la misa del Corpus Christi. | EFE

Así, esta audiencia tuvo un valor doble. Por un lado, permitió a la reina Sofía y a las infantas tener su propio espacio de deferencia y devoción hacia el Papa, desligado de los actos puramente políticos y jefatura de Estado que encabezaron los reyes Felipe y Letizia. Por otro, escenificó el papel que siguen desempeñando la madre y las hermanas del Rey como un eslabón fundamental en las relaciones institucionales y religiosas de la Corona. Como decíamos, este mismo fin de semana, las infantas y sus hijos no se perdieron la misa del Corpus Christi en una abarrotada Plaza de Cibeles. Todos ellos, junto a sus respectivas parejas, ocuparon un lugar de excepción en esta céntrica plaza de Madrid, con un sol del que se intentaron proteger.

Mientras tanto, la princesa Leonor, la infanta Sofía y los Reyes se ubicaron en uno de los lugares más privilegiados; junto al Papa y toda su corte. Y es que la Familia Real, además del Pontífice, han sido los grandes protagonistas de la visita oficial de León XIV. Fueron Felipe y Letizia quienes recibieron al Papa en la pista del Aeropuerto de Madrid-Barajas. Luego, todos pusieron rumbo hasta el Palacio Real, donde les estaban esperando la princesa Leonor y la infanta Sofía. Allí, los Reyes y sus hijas guiaron al Papa por dentro del Palacio y mantuvieron una audiencia privada en la que estuvieron charlando distendidamente. Al día siguiente, también le acompañaron a la Plaza de Cibeles.

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