Las fotos de los Urdangarin-Marichalar en la misa en Cibeles: en un discreto segundo plano, de riguroso negro y con grandes ausencias
Tanto las infantas como sus hijos han ocupado un lugar en la misa del papa León XIV en el centro de Madrid

La Familia del Rey, en la misa del Papa. | Gtres
Los Reyes y sus hijas han acudido, esta mañana, a la misa del papa León XIV en Madrid. Leonor, Sofía, Letizia y Felipe han acudido a primera hora del día a la Plaza de Cibeles, donde, también, se encontraba parte de la Familia del Rey. Como buenos creyentes y cristianos, tanto los Urdangarin como Victoria Federica y sus respectivas madres —las infantas Cristina y Elena— no han querido perderse esta solemne misa, ocupando un lugar discreto, en un segundo plano, y mostrando su fuerte unión por la fe.
A pesar de que ya se había anunciado que la Familia del Rey iba a acudir al evento, lo cierto es que todos ellos han querido pasar lo más desapercibidos posible. Es más, tan solo hemos podido ver a Juan Urquijo, expareja de Irene Urdangarin. Pero, tal y como han confirmado desde la revista Lecturas, han sido las infantas y sus hijos quienes han ocupado los primeros lugares de esa abarrotada Plaza de Cibeles, donde ha habido dos grandes ausencias; Froilán y el rey emérito, quienes se encuentran en Abu Dabi. Quienes sí han estado han sido Victoria —junto a su novio Jorge y de riguroso negro— y los hermanos Urdangarin, que no han querido perderse el momento.
El segundo plano de la Familia del Rey en la misa de Cibeles

Los reyes Felipe VI y Letizia, acompañados por la princesa Leonor y la infanta Sofía, han ocupado un lugar de absoluto honor en la Tribuna Real de autoridades, un palco estratégicamente ubicado y decorado con reposteros con las armas de la Casa de Borbón. Su llegada a la plaza ha sido recibida con una gran ovación por parte de los peregrinos. Desde el palco, la Familia Real ha seguido la eucaristía con la máxima solemnidad, comulgando durante la liturgia y mostrando un enorme respeto por el rito litúrgico presidido por León XIV y concelebrado por el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo.
Con su presencia en bloque, la Corona española reafirma sus lazos históricos con la Iglesia Católica en uno de los días más significativos del calendario litúrgico español. Para la princesa Leonor, ocupar este lugar en un acto de masas de carácter religioso refuerza su perfil como heredera. Su actitud madura y su saber estar han vuelto a ser el foco de las miradas, demostrando su perfecta sintonía con las responsabilidades que le esperan. Al no ser parte de la Familia Real sino ser considerados Familia del Rey, tanto los Urdangarin como los Marichalar han ocupado un segundo plano.
Victoria Federica y las infantas son grandes devotas

No se sientan junto a los Reyes ni junto a la princesa Leonor y la infanta Sofía. El protocolo del Estado es sumamente estricto con esto para evitar mezclar la representación institucional de la Corona con el resto de la familia. De esta manera, si asisten, lo hacen a título estrictamente privado o ubicados en una zona reservada para invitados especiales, grandes de España o junto a su abuela, la reina Sofía —quien tiene una agenda religiosa muy activa y una relación muy estrecha con todos sus nietos—.
Victoria Federica es muy devota de las tradiciones españolas —es habitual verla en procesiones y corridas de toros— y está muy vinculada a Madrid, por lo que su presencia encaja perfectamente con el perfil del Corpus Christi. Si Froilán ha viajado desde Abu Dabi para la ocasión, su reaparición siempre capta todos los flashes. Los Urdangarin tienen un perfil mucho más discreto y alejado de los focos mediáticos. Sin embargo, todos ellos han sido educados en una fe católica muy profunda por parte de la infanta Cristina, por lo que no es de extrañar que alguno de ellos haya querido arropar al Papa en Cibeles de manera silenciosa entre los miles de fieles.
