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Internacional

Afganistán denuncia la muerte de más de 35 civiles en nuevos bombardeos de Pakistán

Islamabad asegura que la ofensiva iba dirigida contra supuestos grupos terroristas y Kabul protesta por la incursión

Afganistán denuncia la muerte de más de 35 civiles en nuevos bombardeos de Pakistán

Edificio bombardeado. | EP

Las autoridades instauradas por los talibanes en Afganistán en agosto de 2021 han cifrado en más de 35 los muertos a causa de la última oleada de bombardeos ejecutada por el Ejército de Pakistán contra el este del país, después de que Islamabad asegurara haber matado a 25 «terroristas» en sus ataques, en un nuevo capítulo de las tensiones bilaterales de los últimos meses.

El viceportavoz del Emirato Islámico de Afganistán, Hamdulá Fitrat, ha afirmado que «según las informaciones disponibles por el momento, los ataques ejecutados la pasada noche causaron el martirio de 36 civiles, incluidos mujeres y niños, mientras que 163 resultaron heridos». «Tres viviendas residenciales quedaron totalmente destruidas», ha agregado.

Así, ha señalado que al menos 30 personas han muerto y 158 han resultado heridas a causa de los ataques paquistaníes contra la localidad de Mandojail, situada en la provincia de Paktia. Un primer ataque mató a «un anciano y a un niño», tras lo que Islamabad habría lanzado un segundo bombardeo «durante las operaciones de rescate», lo que dejó otras 28 víctimas mortales.

En el caso de Ualust, ha resaltado que «la mayoría de las víctimas son mujeres y niños», al tiempo que ha denunciado otro ataque contra Barolo, en Kunar, en este caso sin víctimas, según un comunicado publicado por el viceportavoz afgano a través de redes sociales.

En este sentido, el portavoz del Gobierno afgano, Zabihulá Muyahid, ha denunciado que civiles hayan muerto y hayan resultado heridos por estos ataques. «Condenamos firmemente este cobarde acto de agresión y lo consideramos un crimen y un acto de brutalidad», ha remarcado.

Por su parte, la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (Unama) ha confirmado la muerte de al menos 28 civiles en los bombardeos en las tres provincias del oeste de Afganistán, mientras que 49 personas han resultado heridas. «Estas cifras son preliminares y podrían aumentar a medida que los hospitales sigan atendiendo a los heridos», ha indicado, tras señalar que Pakistán confirmó que sus fuerzas de seguridad habían llevado a cabo ataques en las provincias citadas.

«La Unama continúa su labor de verificación de estos incidentes y reitera su llamamiento al respeto de los principios del Derecho Internacional Humanitario de precaución, distinción y proporcionalidad para proteger a la población civil de cualquier daño», ha indicado la misión en un comunicado.

Pakistán justifica los ataques

Por su parte, el ministro de Información de Pakistán, Ataulá Tarar, ha asegurado que los ataques fueron lanzados en respuesta a los «múltiples incidentes terroristas» en Pakistán, antes de argumentar que el objetivo de los mismos eran «bastiones» de Jamaat ul Tahrar –escindido en 2014 del grupo armado Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP)– y Fitna al Juarij –nombre con que Islamabad se refiere a TTP–.

Tarar ha subrayado que los «ataques de precisión» se han saldado con la muerte de 25 sospechosos y la destrucción de «una gran cantidad de armas y municiones», antes de resaltar que también murieron otros tres «terroristas» en una operación terrestre en Jáiber Pastunjua, situada en la frontera con Afganistán.

«Pakistán siempre se ha esforzado por mantener la paz y la estabilidad en la región, pero no transigirá en lo que respecta a la seguridad de nuestros ciudadanos, que sigue siendo nuestra máxima prioridad», ha recalcado Tarar, que ha prometido que las operaciones «antiterroristas» continuarán para «acabar con la amenaza del terrorismo patrocinado y apoyado desde el extranjero».

Protesta formal de Kabul

Ante esta situación, el Ministerio de Exteriores de Afganistán ha convocado al encargado de negocios paquistaní en Kabul para trasladarle su «firme protesta» ante «la violación del espacio aéreo afgano y los bombardeos contra viviendas civiles en las provincias de Kunar, Paktia y Paktika».

La cartera ha acusado al «régimen militar agresor de Pakistán» de estos ataques y ha afirmado que se trata de «una clara violación de los principios internacionales, las normas humanitarias y la soberanía nacional», según un comunicado publicado a través de redes sociales.

«No es la primera vez que el régimen militar paquistaní atribuye a Afganistán la planificación de incidentes de seguridad, explosiones y ataques ocurridos en algunas ciudades y zonas de alta seguridad de Pakistán, a cientos de kilómetros de la frontera afgana, sin aportar documentos ni pruebas creíbles», ha lamentado.

En este sentido, ha esgrimido que Pakistán presenta «acusaciones infundadas» e «intenta trasladar sus problemas a Afganistán» con el objetivo de «ocultar sus fracasos políticos y de seguridad», «recurriendo repetidamente a la fallida estrategia de resolverlos mediante la fuerza y la agresión militar».

La seguridad y estabilidad de la región

«Este comportamiento no solo no resuelve los problemas existentes, sino que además perjudica gravemente la confianza entre ambos países, las relaciones de buena vecindad y la seguridad y estabilidad de la región», ha zanjado el Ministerio de Exteriores de Afganistán en su comunicado.

La zona fronteriza entre Pakistán y Afganistán ha sido desde hace años un escenario de tensiones e inseguridad, especialmente por los ataques de TTP, conocido como los talibanes paquistaníes, y en medio de las acusaciones de Islamabad contra India y los talibanes afganos por su supuesto apoyo a la organización, algo que desde Nueva Delhi y Kabul se ha negado.

Esta coyuntura provocó que a finales del pasado febrero escalara de nuevo el conflicto, tras una serie de bombardeos por parte de Islamabad contra supuestos objetivos de TTP y Estado Islámico en el país vecino, lo que llevó a las autoridades instauradas por los talibanes a lanzar ofensivas en la frontera, con enfrentamientos esporádicos desde entonces pese al alto el fuego en vigor.

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