Jorge, el novio de Victoria Federica, ya conoce al rey Juan Carlos: así fue su jornada de alta mar en Sangenjo
La pareja viajó a Sangenjo junto a la infanta Elena para acompañar al Emérito durante las regatas del trofeo Xacobeo

Victoria Federica y Jorge Navalpotro | Gtres
Sangenjo volvió a ser escenario de uno de los encuentros familiares más comentados del año. El rey Juan Carlos recibió la visita de su nieta, Victoria Federica de Marichalar, y de su actual novio, Jorge Navalpotro, que se desplazaron hasta la localidad pontevedresa acompañados por la infanta Elena, madre de la joven. La visita tuvo lugar durante la celebración del trofeo Xacobeo de regatas, una de las citas fijas que el emérito marca en su agenda cada vez que regresa a España.
El rey emérito llegó a Galicia el miércoles anterior procedente de la localidad portuguesa de Cascais, aterrizando en el aeropuerto de Vigo, donde le esperaba su amigo y anfitrión Pedro Campos, que lo trasladó a su residencia de Nanín. Durante su estancia, el padre del rey Felipe VI aprovechó para descansar y disfrutar de la gastronomía local, visitando el restaurante Muíño da Chanca, en Meaño, donde degustó un menú completamente gallego: mero a la brasa, tortilla de patatas, empanada de chocos y filloas.
El segundo encuentro que confirma la seriedad del noviazgo
Para Jorge Navalpotro, el viaje a Sangenjo tiene un significado especial: se trata del segundo encuentro público que mantiene con el abuelo de su pareja, lo que no ha pasado desapercibido en el entorno familiar ni entre quienes siguen de cerca los movimientos de la Casa Real. El primero tuvo lugar el pasado Domingo de Resurrección, en Sevilla, cuando don Juan Carlos realizó uno de sus viajes a España coincidiendo con la invitación de Morante de la Puebla para asistir a su regreso a los ruedos. Aquella cita fue el punto de partida de una relación que, paso a paso, se va asentando en el seno de la familia.

Este nuevo encuentro en un entorno tan íntimo como el de las regatas gallegas confirma que el noviazgo entre Victoria Federica y Navalpotro atraviesa uno de sus momentos más sólidos y formales, muy diferente al tono de relaciones anteriores de la joven. Según apuntan distintos medios, el primer encuentro entre el empresario madrileño y el emérito fue muy positivo, lo que habría allanado el camino para esta segunda cita familiar en Galicia.
Una jornada en el mar: complicidad y gestos de cariño a bordo
Aunque don Juan Carlos figuraba oficialmente inscrito en la competición junto a su histórico velero, el Bribón, finalmente optó por no participar activamente en la regata y siguió el desarrollo de la prueba desde una embarcación auxiliar, como ya hizo durante su anterior estancia en Galicia. Su nombre sí constaba en las listas de la Federación Gallega de Vela, pero el emérito prefirió ejercer de espectador desde esa lancha de apoyo.

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La familia se distribuyó entre diferentes embarcaciones para seguir la competición. La infanta Elena, Victoria Federica y Jorge Navalpotro subieron juntos a la lancha auxiliar, desde donde pudieron disfrutar del mar y seguir todos los movimientos de las embarcaciones. Fue precisamente en ese espacio reducido y cercano donde los testigos pudieron observar la gran complicidad entre la pareja: risas, gestos de cariño y una cercanía muy evidente, todo ello bajo la mirada aprobadora de la hermana del Rey de España.
Antes de embarcar, la familia coincidió en el club náutico con Simoneta Gómez-Acebo, que había llegado a Sangenjo un día antes que Victoria Federica y su novio. Simoneta Gómez-Acebo optó por seguir la regata desde tierra, mientras el resto de la familia tomó la decisión de salir al mar. Según recogió el programa Fiesta, la jornada tuvo un ambiente marcadamente familiar y relajado, lejos del protocolo institucional que rodea a otros actos de la Corona.

Los looks marineros de la jornada
Los estilismos de la jornada fueron muy comentados, todos ellos pensados para el ambiente náutico y el clima variable del norte de España. La infanta Elena apostó por un look clásico y elegante: sombrero fedora azul marino con cinta gris, gafas de sol negras, americana de tejido oscuro tipo denim y pantalón blanco de caída recta, al que añadió un toque de color con un pañuelo multicolor.
Por su parte, Victoria Federica optó por la comodidad con un aire marinero: camiseta de rayas blancas y negras de manga larga, chaleco oscuro encima, pantalones azul marino y mocasines negros planos. La joven completó su imagen recogiendo el pelo de manera muy natural con una pinza, adaptándose perfectamente al entorno.

Victoria Federica y su abuelo: un vínculo muy especial
La estrecha relación que Victoria Federica mantiene con su abuelo queda patente en cada uno de sus encuentros. La nieta del emérito suele acompañarle siempre que sus viajes a España coinciden con la agenda familiar, y Sangenjo se ha convertido en uno de los destinos donde más a menudo se produce ese reencuentro. La jornada del fin de semana no fue una excepción, y la imagen que dejó fue la de una familia unida disfrutando de uno de sus planes favoritos.
A nivel deportivo, la estancia también fue redonda para el monarca: el Bribón logró imponerse en el trofeo Xacobeo tras tres intensas jornadas de competición. Don Juan Carlos abandonó Sangenjo el domingo, alrededor de las 19:00 horas, con el sabor de la victoria y habiendo compartido un fin de semana de lo más especial junto a parte de su familia.
Sangenjo, el refugio gallego del rey emérito
Sangenjo se ha convertido con el paso de los años en uno de los destinos imprescindibles para don Juan Carlos cada vez que regresa a España. Su gran amigo Pedro Campos, presidente del Real Club Náutico de Sangenjo, actúa como anfitrión habitual durante todas sus estancias en Galicia. Más allá de las regatas, el padre de Felipe VI aprovecha estos viajes para reencontrarse con personas de su círculo más cercano, disfrutar de la gastronomía gallega y mantenerse vinculado a la vela, una de sus grandes pasiones.
Este viaje se produce, además, semanas después de que don Juan Carlos tuviera que cancelar una visita anterior a la localidad gallega. En aquella ocasión, el emérito decidió permanecer en Abu Dabi, donde tiene su residencia habitual desde hace seis años, debido a la escalada de tensión en Oriente Medio, que afectaba directamente a Emiratos Árabes Unidos. La visita estaba prácticamente cerrada y había generado una gran expectación, pero el conflicto en la región obligó al padre del Rey a aplazar su desplazamiento.
