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Estudiar en Zarzuela, así es la Escuela Infantil de la Guardia Real: «Sus instalaciones son modernas en un entorno natural único»

Tanto Leonor como Sofía comenzaron en esta guardería antes de pasar al Colegio de Santa María de los Rosales

Estudiar en Zarzuela, así es la Escuela Infantil de la Guardia Real: «Sus instalaciones son modernas en un entorno natural único»

La reina Letizia con sus hijas. | EP

Zarzuela no es solamente la residencia de los Reyes sino que, también, es el lugar donde trabajan más de 400 personas. Es por eso que el Palacio cuenta con distintas facilidades que le hacen a sus empleados la vida más fácil. Así, como experimentaron desde bien pequeñas, Leonor y Sofía, El Pardo posee una escuela infantil —concretamente de la Guardia Real— donde estudian los hijos de las personas que trabajan junto a los Reyes. Y es que las hijas de los Reyes pasaron allí los primeros años de sus respectivas vidas antes de marcharse hasta el Colegio Santa María de los Rosales, en el barrio madrileño de Aravaca. Pero ¿cómo es esa guardería?

La Escuela Infantil de la Guardia Real —ubicada en el Paseo de El Pardo, dentro del acantonamiento militar del Cuartel del Rey en Madrid— es uno de los centros educativos de primer ciclo (0 a 3 años) más singulares, discretos y seguros de España. Su titularidad corresponde al Ministerio de Defensa, y su gestión especializada está adjudicada a la empresa Kidsco, líder en centros educativos en entornos militares.

Así es la Escuela Infantil de la Guardia Real entre Zarzuela y El Pardo

Al estar construida dentro del perímetro de seguridad restringido de la base militar de la Guardia Real, la guardería funciona como un auténtico fortín. El acceso está fuertemente vigilado por los propios guardias reales. Es de uso exclusivo para los hijos del personal de la base, de las Fuerzas Armadas y de los trabajadores civiles que prestan servicio directo a la Casa de S.M. el Rey. Su finalidad es permitir la operatividad total de las tropas encargadas de proteger la Corona, adaptándose a sus turnos de servicio permanentes y guardias.

La escuela está diseñada a nivel de suelo para ser cómoda y accesible para los bebés, estructurándose en tres aulas principales, divididas estrictamente por los tres niveles de edad —bebés de 0 a 1 año, aula de 1 a 2 años, y aula de 2 a 3 años—. También, la escuela infantil posee un patio interior que está equipado especialmente para las clases y dinámicas de psicomotricidad y estimulación temprana. Una de sus zonas más valiosas es el jardín exterior privado, que se trata de un amplio espacio al aire libre dotado de arenero y juegos infantiles homologados, muy aprovechable gracias al entorno limpio y natural del monte de El Pardo. Además, la guardería tiene un comedor propio y un área médica.

Allí estudiaron la infanta Sofía y la princesa Leonor

Cuenta con una cocina donde se elaboran los menús diarios adaptados y una sala específica para las revisiones del pediatra. Esta guardería tiene una enorme carga simbólica para la monarquía española. Rompiendo con las costumbres de las anteriores generaciones de la realeza, los reyes Felipe y Letizia decidieron que la princesa Leonor fuera una alumna más en esta escuela. Allí, la heredera al trono compartió sus primeros años, sus gateos, sus juegos en el arenero y sus clases de psicomotricidad con los hijos de los guardias de base y los soldados de la tropa. Esta decisión histórica buscaba reflejar cercanía y fortalecer los lazos de unión y lealtad desde la cuna entre la Familia Real y quienes velan por su seguridad.

Hoy en día, bajo las directrices pedagógicas de Kidsco, el centro sigue un proyecto educativo a la vanguardia enfocado en la conciliación de élite. Combina la calidez emocional con la iniciación temprana en el bilingüismo (inglés), talleres de música, experimentación táctil y un estrecho seguimiento psicopedagógico, garantizando que los hijos de los militares reciban una educación de máximo nivel mientras sus padres cumplen con misiones de seguridad nacional.

Leonor, entrando en su colegio. | EP

La infanta Sofía entró en esta guardería militar cuando tenía apenas cinco meses, convirtiéndose en el centro de todas las miradas de la prensa. Los entonces príncipes de Asturias, Felipe y Letizia, decidieron llevarla allí para facilitar la conciliación, ya que les pillaba muy cerca de su residencia —el Pabellón del Príncipe— y dentro del propio recinto de seguridad de El Pardo. Probablemente, lo que más llamó la atención, en las imágenes que se tomaron en ese primer día de cole, fue que el uniforme, en el que llevaba bordado su nombre y se podía leer «Sofía».

Un entorno único, moderno y rodeado de naturaleza

La guardería está literalmente rodeada por el Monte de El Pardo, considerado uno de los bosques mediterráneos mejor conservados de Europa. Es más, desde su página web, definen a la escuela como «moderna» y en un entorno «único». Desde las ventanas y los patios de la escuela no se ve el asfalto, los coches ni la contaminación de la gran ciudad; lo que rodea al centro son encinas centenarias, alcornoques, jara y pinos. El aire que respiran los niños en el patio es completamente limpio y es muy habitual que el sonido de fondo no sea el del tráfico, sino el del viento en los árboles y el canto de las aves —la zona es un refugio protegido de fauna—.

El Monte del Pardo. | Patrimonio Nacional

El paisaje inmediato de la escuela está marcado por la estética de la Guardia Real. Al estar dentro del cuartel, el entorno es completamente peatonal, seguro y blindado. Los niños juegan en un espacio libre de peligros externos, rodeados de pabellones militares de ladrillo visto, zonas ajardinadas impecables y calles interiores por las que solo transita el personal autorizado. El paisaje urbano de los niños incluye ver a los guardias reales con sus uniformes de diario, los relevos de guardia y, ocasionalmente, escuchar a lo lejos la banda de música de la Guardia Real ensayando sus marchas.

A muy poca distancia de las instalaciones del cuartel pasa el río Manzanares, que en este tramo inicial —antes de entrar a Madrid ciudad— es un río limpio, de aguas claras y rodeado de vegetación de ribera —con fresnos, sauces y chopos—. Esto aporta un extra de frescor e hidratación al ambiente, especialmente agradable durante la primavera y los meses de inicio del curso. Como decíamos, sus alumnas más conocidas siguen siendo la infanta Sofía y la princesa Leonor. La hija mayor de los Reyes fue la encargada de abrir el camino en septiembre de 2007, cuando le faltaba apenas un mes para cumplir los dos años.

Ingresó directamente en la «clase de los mayores» —el aula de 2 a 3 años—, ya que no fue a la guardería en su primer año de vida. Llegó de la mano de sus padres, vistiendo el uniforme oficial del centro —con polo blanco y pantalón corto celeste— y arrastrando una mochila con ruedas. Los periodistas recuerdan que Leonor iba de lo más risueña y decidida, saludando a las cámaras e incluso soltándose de la mano de sus padres para entrar corriendo al centro. Permaneció allí un único curso escolar antes de dar el salto al colegio Santa María de los Rosales.

Cómo fue esta etapa para la princesa y la infanta

Dos años más tarde, en septiembre de 2009, le llegó el turno a Sofía, quien también ingresó al cumplir los dos años y en el mismo nivel de «los mayores». Su estreno dejó una estampa idéntica a la de su hermana: el mismo polo blanco, el pantalón celeste y una mochila idéntica. Sin embargo, las crónicas de aquel día destacan que Sofía era un poco más tímida ante los focos que Leonor; miraba fijamente a los fotógrafos muy formal, asintiendo con la cabecita cuando su padre le preguntaba si tenía ganas de entrar a jugar. Al cruzar la puerta del acantonamiento militar con la pequeña Sofía, el entonces príncipe de Asturias dejó una frase textual a los periodistas que resumía las intenciones de la familia: «Una más». Con ello recalcaba que querían que su hija pequeña recibiera exactamente el mismo trato cotidiano y normalizado que ya había recibido Leonor.

Tanto Leonor como Sofía estudiaron en la misma guardería de El Pardo. | Gtres

Durante sus respectivos cursos, la rutina de Leonor y Sofía era idéntica a la de los hijos de los soldados y personal de tropa con los que compartían pupitre. Llegaban por la mañana —el centro abría a las 7:30 h, aunque ellas solían entrar un poco más tarde— y se quedaban a almorzar allí, ya que la jornada se extendía hasta las 15:00 h. Pasaban las mañanas entre la sala de psicomotricidad, talleres de música, juegos guiados y, lo que más les gustaba, las salidas al jardín exterior para jugar en el arenero rodeadas por la naturaleza de El Pardo. Para blindar la intimidad de las niñas y, sobre todo, la del resto de los hijos de los militares, la Casa del Rey organizaba un único posado de prensa el primer día de curso. A partir de ese momento, la verja del cuartel se cerraba y las dos hermanas disfrutaron de un paso por la guardería completamente anónimo, seguro y rodeado de total normalidad.

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