Grison, 41 años: «A las diez de la noche ya estoy durmiendo; cuando llego a casa se me apaga la batería de golpe»
El colaborador de televisión tiene dos hijos y su rutina hace que, a última hora, del día esté especialmente cansado

Grison, en una imagen de archivo. | Gtres
Marcos Martínez, más conocido como Grison, está de enhorabuena. El cómico y músico no solamente es uno de los rostros con más valor dentro de La revuelta sino que, también, TVE ha premiado su carrera con un programa en solitario, El escondite, del que se pondrá al mando en los próximos meses. Mientras tanto, Grison está centrado en seguir adelante con su colaboración dentro del programa de Broncano y, también, dedicarle tiempo a su vida personal. Y es que, en los últimos meses, Grison se dio el ‘sí, quiero’ con su novia, con quien ya había tenido dos hijos. Los dos pequeños ocupan la mayor parte de su tiempo, tal y como él mismo ha relatado, haciendo que Grison tenga que acostarse muy tarde por la noche.
Es más, tal y como él mismo ha contado, a las diez de la noche ya está «durmiendo». «Cuando llego a casa se me apaga la batería de golpe», confesó. Grison vive con su mujer y sus dos hijos en un pueblo de la Sierra de Madrid. Sus mañanas son completamente familiares y tranquilas. Por la mañana pronto, la familia lleva a sus hijos al colegio. Una vez que los niños están en la escuela, aprovecha para hacer deporte y pasear por el campo. Ha confesado que le encanta la tranquilidad de la sierra profunda y que necesita ese contacto con la naturaleza para limpiar la cabeza.
Grison se acuesta muy pronto por la noche

Antes de comer, pasa horas encerrado en su estudio casero ensayando beatbox, probando nuevos pedales de efectos, componiendo música o preparando los shows que hace en directo por los teatros de España. A partir del mediodía, el chip le cambia por completo. Deja la paz del pueblo y se traslada al centro de Madrid, directo al Teatro Príncipe Gran Vía para la grabación de La revuelta. Llega al teatro unas horas antes de que empiece el programa. Aunque parezca que todo lo que hace con Ricardo Castella y David Broncano es improvisado —y gran parte lo es—, hay reuniones de equipo para estructurar el orden del show, los invitados y las dinámicas musicales.
Durante la grabación del programa —que suele ser a media tarde—. Grison despliega toda su energía, su rapidez mental para los chistes al límite y su talento musical en directo. En cuanto termina el trabajo no hay fiestas ni eventos VIP para él. Se sube a su coche, conduce de vuelta a la sierra y, en cuanto cruza la puerta de su casa, se desconecta del personaje de la televisión de manera fulminante. Cenar algo rápido, estar un rato con sus hijos y a las diez de la noche ya está en la cama completamente dormido. Esa estricta rutina diurna es, según él, el secreto para poder aguantar el ritmo mental que exige la televisión diaria.
«A las diez de la noche ya estoy durmiendo; cuando llego a casa se me apaga la batería de golpe»

El talento de Grison no nació en un plató de televisión, sino explorando las posibilidades de las cuerdas vocales. Su carrera es una mezcla de virtuosismo musical y pura carambola del destino. Antes de la fama mediática, Marcos ya era una eminencia en el beatbox —la disciplina de imitar sonidos e instrumentos con la boca—. Su dominio técnico de la loop station —un aparato que graba y repite sonidos en directo para crear una base musical— le llevó a ganar el campeonato mundial Boss Loop Station Championship en 2013. Para ganarse la vida, compaginaba sus shows musicales con un trabajo como comercial de instrumentos musicales en una tienda de Madrid. Su vida dio un vuelco radical cuando el equipo de David Broncano lo descubrió y lo fichó para poner música en directo en La resistencia en Movistar Plus+.
Su química indestructible con Ricardo Castella y Broncano le convirtió en un pilar del programa. Con el salto del formato a la televisión pública bajo el nombre de La revuelta, Grison terminó de explotar como fenómeno de masas. Su rol combina la genialidad musical en directo —creando sintonías e improvisando ritmos en segundos— con un humor impredecible, canalla y cargado de dobles sentidos. Además de la televisión, mantiene viva su faceta puramente escénica girando por teatros de toda España con su propio espectáculo de comedia y música, y ofreciendo charlas y exhibiciones de beatbox.

Si en la televisión se presenta como un tipo fiestero y despreocupado, en su vida privada las cosas cambian 180 grados. Marcos aborrece el postureo de la fama y protege celosamente su entorno. Como decíamos, Grison se casó hace algo más de un mes y es padre de dos hijos pequeños. Como veíamos en su famosa rutina, sus prioridades están completamente ligadas a la crianza: llevar a los niños al colegio, hacer la comida, limpiar la cocina y huir de los eventos nocturnos. Su obsesión es dormir bien; de hecho, ha relatado en entrevistas que cuida muchísimo su descanso porque en el pasado llegó a sufrir problemas de insomnio severo.
Para quemar la energía que le sobra, es un habitual del gimnasio y de las rutas de montaña. También es un gran defensor de la cultura de barrio y mantiene a los mismos amigos de la infancia.
