La salud de Mette-Marit empeora: entra en la lista de espera para un transplante de pulmón
La princesa ha aparecido en dos actos oficiales portando una mascarilla de oxígeno debido a la fibrosis pulmonar

El príncipe Haakon y la princesa Mette-Marit | Gtres
La Casa Real de Noruega emitió este viernes cinco de junio un comunicado oficial en el que confirmaba que la princesa heredera Mette-Marit, ha sido incluida en la lista de espera para recibir un trasplante de pulmón. La nota, publicada en la web de la institución, señala que la decisión se ha tomado tras la realización de extensos exámenes médicos y como consecuencia del avance de la fibrosis pulmonar crónica que la princesa padece desde 2018, una enfermedad que la Casa Real califica expresamente de «potencialmente mortal».
El comunicado recoge las palabras del doctor Are Holm, especialista en pulmón del Hospital Universitario de Oslo —el Rikshospitalet— y profesor de Medicina de la Universidad de Oslo: «El desarrollo de la enfermedad pulmonar de la princesa es grave. Después de una evaluación médica conjunta, ahora ha entrado en la lista de personas que se someterán a un trasplante de pulmón». La Casa Real también anunció que ese mismo viernes tendría lugar una rueda de prensa a cargo del doctor Holm y del cirujano cardiotorácico Arnt Fiane, jefe del programa de trasplante de corazón y pulmón del mismo hospital, para responder a las preguntas de los medios de comunicación.
Las señales de alarma de las últimas semanas
El anuncio no llegó de improviso. En las semanas previas, una serie de indicios habían ido dibujando un panorama cada vez más preocupante. Mette-Marit había aparecido en dos actos oficiales portando una mascarilla de oxígeno, una imagen que evidenciaba el deterioro de su capacidad respiratoria. El pasado 4 de junio, un día antes del comunicado, la princesa fue vista llegando al Rikshospitalet acompañada de su marido, el príncipe heredero Haakon, y de su hija Ingrid Alexandra, donde permaneció aproximadamente tres horas.

El propio Haakon había dado señales de alarma pública el pasado 26 de mayo, durante la entrega de un premio en Oslo, donde admitió sin rodeos que la situación de su esposa le generaba una profunda inquietud: «La princesa está muy enferma y pienso que últimamente está un poco peor, así que estoy preocupado por su salud. Usa oxígeno en el día a día y eso ayuda algo». Además, el príncipe heredero había decidido acortar un día su viaje oficial a Japón para regresar antes junto a su mujer. Ya en diciembre del año pasado, la Casa Real noruega había avanzado que la posibilidad de un trasplante de pulmón era cada vez más probable. Y en marzo de 2025, una nota oficial reconocía que «la princesa tiene síntomas y dolencias diarias que afectan a su capacidad para desempeñar sus funciones».
Haakon reorganiza su agenda para estar junto a ella
El comunicado de la Casa Real detalla con precisión los cambios que la situación implica para toda la familia. En lo que respecta al príncipe heredero, Haakon limitará sus desplazamientos tanto dentro como fuera de Noruega para poder permanecer junto a Mette-Marit mientras aguardan la llegada de un donante. Como consecuencia directa de esta decisión, el príncipe no acudirá a las celebraciones del 50º aniversario de bodas de los reyes Carlos Gustavo y Silvia de Suecia, previstas para el 13 de junio en Estocolmo, un evento al que tenía previsto asistir.

La pareja también ha tomado la decisión de aplazar la celebración de sus bodas de plata, un acto que tenía previsto celebrarse en agosto de 2026. Asimismo, la princesa no podrá trabajar ni cumplir con ningún compromiso oficial mientras espera la intervención, tal y como recoge el comunicado. El primer ministro noruego, Jonas Gahr Stoere, valoró positivamente la transparencia de la princesa y, según recogió la agencia Reuters, señaló que su actitud abierta frente a la enfermedad podría servir de ayuda a otras personas que atraviesan situaciones similares.
La familia al completo se moviliza
El impacto de la enfermedad de Mette-Marit alcanza a toda la familia real. La princesa Ingrid Alexandra, de 22 años y segunda en la línea de sucesión al trono, ha regresado a Noruega desde Australia, donde cursaba estudios en la Universidad de Sídney, para estar cerca de su madre. Durante el semestre de otoño de 2026, Ingrid continuará su licenciatura en Ciencias Sociales como estudiante de intercambio en la Universidad de Oslo. Por su parte, el príncipe Sverre Magnus, el hijo menor del matrimonio, de 20 años, mantendrá por el momento sus estudios en Europa —la Casa Real no ha especificado el país— pero tiene previsto regresar a Noruega en cuanto la situación así lo requiera.
Un momento especialmente difícil para la Casa Real noruega
La grave situación de salud de Mette-Marit se produce en uno de los momentos más turbulentos que ha atravesado la Corona noruega en los últimos tiempos. El próximo 15 de junio se conocerá la sentencia judicial contra Marius Borg, el hijo de 29 años que la princesa tuvo de una relación anterior a su matrimonio con Haakon. El joven lleva en prisión desde el 2 de febrero, cuando fue encarcelado un día antes del inicio del juicio por saltarse una orden de alejamiento y se enfrenta a cargos por 40 delitos, entre ellos cuatro de violación. La Fiscalía noruega ha solicitado para él una condena de siete años y siete meses de cárcel. Su defensa ha pedido en tres ocasiones su puesta en libertad, alegando entre otros motivos las malas condiciones de vida en prisión y el escaso contacto humano, así como la imposibilidad, por la calidad del aire del centro, de recibir visitas de un familiar cercano —una referencia que se interpretó como una alusión a su madre.
A este escenario se suma la polémica que estalló a principios de año en torno a la relación que Mette-Marit mantuvo con el fallecido pederasta Jeffrey Epstein. En enero salieron a la luz cientos de mensajes que confirmaban una amistad entre ambos durante años. En febrero, la princesa emitió un comunicado en el que pedía disculpas públicamente: «Deseo enviar una profunda disculpa por mi amistad con Jeffrey Epstein. Es importante para mí pedir perdón a todos a los que he decepcionado».
