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Roma frente a Silicon Valley: León XIV, el Papa que quiere salvar lo humano en la era de la IA

Juan Vicente Boo interpreta a León XIV como el Papa llamado a responder a los desafíos de la revolución digital

Roma frente a Silicon Valley: León XIV, el Papa que quiere salvar lo humano en la era de la IA

El Papa León XIV | TO

León XIV se presenta ante el mundo como mucho más que el primer Papa estadounidense. Matemático, misionero, políglota y profundo conocedor de la realidad latinoamericana, Robert Francis Prevost llega a España dispuesto a consolidar un pontificado llamado a afrontar algunos de los mayores desafíos del siglo XXI, como la Inteligencia Artificial, la polarización política, la crisis de la verdad y la búsqueda de sentido en una sociedad hiperconectada.

León XIV, el Papa que quiere guiar a la humanidad en la nueva era digital

Cuando el humo blanco se elevó sobre la Capilla Sixtina el 8 de mayo de 2025, el mundo descubrió a Robert Francis Prevost. Nacido en Chicago en 1955, aquel religioso agustino se convirtió en León XIV, el primer Papa estadounidense de los más de dos mil años de historia de la Iglesia católica.

Sin embargo, reducirlo a la etiqueta de «Papa norteamericano» sería quedarse muy corto. Así lo asegura el periodista Juan Vicente Boo en su libro Leon XIV: el Papa de la nueva era (Ed. Espasa), quien recuerda que el Pontífice es un hombre que ha vivido entre tres mundos. Estadounidense por nacimiento, peruano por elección y romano por misión, Prevost ha pasado gran parte de su vida lejos de Estados Unidos. Durante más de dos décadas trabajó como misionero en Perú, país del que obtuvo la nacionalidad y donde todavía hoy muchos lo consideran uno de los suyos.

Papa León XIV. | Vincenzo Livieri (Reuters)

Es precisamente esa mezcla de culturas, experiencias y sensibilidades la que destaca y analiza en el libro el corresponsal del diario Abc en el Vaticano desde hace 20 años. Boo sostiene, además, que León XIV podría protagonizar uno de los pontificados más relevantes de las próximas décadas.

La infancia del Papa

Mucho antes de convertirse en Papa, Robert Prevost era un niño tranquilo que creció en una familia profundamente católica del área de Chicago. Sus compañeros de colegio recuerdan a un joven reservado, amable y extraordinariamente disciplinado.

Hijo de Louis Marius Prevost, de ascendencia francesa e italiana, y de Mildred Martínez, de raíces españolas, creció en un hogar donde la fe formaba parte de la vida cotidiana. Su madre y sus tías tuvieron una influencia decisiva en su vocación religiosa, inculcándole desde niño una profunda sensibilidad espiritual y una vocación de servicio. Quienes lo conocieron en aquella época describen a un joven sereno, poco dado a protagonismos y con una notable capacidad para escuchar. Una característica que décadas después seguiría siendo una de sus principales señas de identidad.

Matemáticas, misión y vocación universal

La biografía de León XIV rompe con muchos de los tópicos asociados a los líderes religiosos. Antes de estudiar Teología, se graduó en Matemáticas en la Universidad de Villanova. Más tarde completó estudios de Filosofía, obtuvo una maestría en Divinidad en Chicago y se doctoró en Derecho Canónico en Roma. Durante aquellos años incluso ejerció la docencia.

Boo interpreta esta formación como una de las claves de su personalidad: el rigor del matemático, la profundidad del teólogo y la precisión institucional del jurista confluyen en una manera de gobernar basada en el análisis, la prudencia y la búsqueda de consensos. Su ingreso en la Orden de San Agustín marcaría definitivamente su vida. Allí encontró una espiritualidad basada en la comunidad, el diálogo y la búsqueda de la verdad, valores que hoy impregnan su pontificado.

Perú cambió su vida

Si Chicago explica sus raíces, Perú explica su corazón pastoral. En 1985 llegó al país andino como misionero. Lo que iba a ser una etapa más de su vida religiosa acabó convirtiéndose en una experiencia transformadora. Durante años trabajó en comunidades pobres, acompañó a migrantes, impulsó proyectos educativos y ejerció como pastor en algunas de las zonas más vulnerables del país.

En ciudades como Trujillo y Chiclayo se ganó fama de sacerdote cercano, accesible y poco interesado en los privilegios. Allí aprendió a gobernar desde la proximidad y el contacto directo con las personas, lejos de los despachos y de las grandes estructuras de poder. Los peruanos lo bautizaron simplemente como «Monseñor Roberto». Cuando fue elegido Papa, muchas ciudades del país celebraron su nombramiento como si se tratara de un compatriota más.

Papa León XIV. | Remo Casilli (Reuters)

Un hombre discreto

Uno de los aspectos más llamativos del retrato que emerge tanto del libro de Boo como de quienes lo conocen es su discreción. A diferencia de otras figuras eclesiásticas acostumbradas a la exposición pública, Prevost siempre rehuyó el protagonismo. Reuters lo definió como un hombre humilde, poco amigo de los focos y más cómodo escuchando que hablando.

Su liderazgo se consolidó precisamente gracias a esa capacidad para unir sensibilidades distintas. Como superior general de los agustinos recorrió 46 países y desarrolló una visión global de la Iglesia. Más tarde, en el Vaticano, Francisco lo nombró prefecto del Dicasterio para los Obispos, uno de los cargos más influyentes de la Curia. Aquella experiencia le permitió conocer de primera mano las fortalezas y debilidades de la Iglesia en todo el mundo.

El Papa que se enfrenta a la Inteligencia Artificial

Para Juan Vicente Boo, la gran singularidad de León XIV no radica únicamente en su biografía, sino en la misión histórica que le corresponde afrontar. Si León XIII respondió a los problemas sociales de la Revolución Industrial con la encíclica Rerum novarum, León XIV parece dispuesto a afrontar la gran cuestión social del siglo XXI: la revolución digital.

«La Inteligencia Artificial, los algoritmos, los deepfakes, la manipulación emocional, las redes sociales adictivas y el inmenso poder acumulado por las grandes tecnológicas constituyen el núcleo de sus preocupaciones», afirma Boo. «El nuevo Papa está elaborando una suerte de «Rerum novarum 2.0»: una nueva reflexión social cristiana para un mundo dominado por algoritmos, plataformas, datos, redes sociales, deepfakes, adicciones digitales y concentración de poder en manos de grandes tecnológicas. El Papa no aparece como un enemigo de la tecnología, sino como alguien que entiende sus posibilidades y sus peligros. Su preocupación central no es técnica, sino antropológica: qué idea de ser humano está construyendo la era digital y cómo proteger la dignidad, la libertad interior, el pensamiento crítico y la capacidad de relación».

El papa León XIV. | Stefano Spaziani (EP)

El libro dedica páginas especialmente intensas a las redes sociales y la Inteligencia Artificial. Boo habla de «redes antisociales», de «bulimia de conexiones», de burbujas algorítmicas, de pérdida de atención y de manipulación emocional. «Los algoritmos son presentados como fuerzas invisibles capaces de condicionar lo que vemos, sentimos y pensamos a beneficio de las mayores empresas del mundo». En esa línea, «León XIV aparece como una voz moral que advierte contra la sustitución de la realidad por estímulos digitales, contra la soledad enmascarada de hiperconexión y contra el uso de la IA para simular vínculos humanos. El desafío no es solo usar mejor la tecnología, sino impedir que la tecnología redefina al ser humano desde intereses comerciales o ideológicos».

El libro de Boo sitúa además a León XIV en el centro de otra gran batalla actual: la lucha contra la polarización, la desinformación y el deterioro del debate público. El nuevo Papa aparece, según el periodista, como «una voz que reclama diálogo en un tiempo marcado por guerras, nacionalismos, conflictos geopolíticos y crisis de las instituciones internacionales. Desde Ucrania hasta Oriente Medio, pasando por la creciente tensión entre las grandes potencias, León XIV insiste en la necesidad de recuperar la diplomacia, el derecho internacional y la cultura del encuentro. No es casual que muchos observadores lo definan como un constructor de puentes».

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