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Los vecinos del Parque Güell, sobre el refugio de Serrat en Barcelona: «Es muy agradable y saluda siempre; respetamos su intimidad»

Aunque creció en la zona del Poble-Sec, el cantante reside en el barrio de Vallcarca, muy cerca del pulmón verde

Los vecinos del Parque Güell, sobre el refugio de Serrat en Barcelona: «Es muy agradable y saluda siempre; respetamos su intimidad»

Serrat junto a su mujer, Sole Giménez y Ana Belén, en una imagen de archivo. | EFE

Joan Manuel Serrat siempre ha sido un ciudadano orgulloso de Barcelona. Y es que, aunque comenzó viviendo a unos cuantos metros del centro, por la zona del puerto, el cantante se trasladó, hace tiempo, hasta la zona de Vallcarca, muy cercana a uno de los pulmones verdes más especiales de la ciudad condal; el Parque Güell. Se trata de uno de los barrios más singulares y auténticos de la capital catalana. Está situado en el distrito de Gràcia, en la zona norte de la ciudad, encajonado en un valle entre las colinas del Putxet y el Coll.

Aunque Joan Manuel Serrat nació y se crió en el Poble-sec —el barrio obrero que marcó su infancia y gran parte de su identidad musical—, eligió Vallcarca como su refugio residencial para vivir con tranquilidad. A diferencia del bullicio turístico del centro de Barcelona o del dinamismo del corazón de la Vila de Gràcia, Vallcarca mantiene una atmósfera muy residencial y tranquila. Al estar alejado de las grandes rutas comerciales, el ritmo de vida aquí es mucho más pausado. Es una zona caracterizada por su fisonomía de calles estrechas, giros inesperados y construcciones antiguas que conviven con bloques de pisos más modernos.

El barrio de Barcelona donde vive Serrat

Barcelona es la ciudad que acoge a Serrat. | Spain.

Si algo define físicamente a Vallcarca son sus fuertes pendientes. El barrio sube hacia la montaña, lo que regala a sus vecinos unas vistas privilegiadas de toda Barcelona, pero también exige buenas piernas. Para mitigar el esfuerzo de las subidas, el Ayuntamiento instaló hace años tramos de escaleras mecánicas en plena calle para conectar los desniveles. Su elemento arquitectónico más icónico es el Viaducto de Vallcarca, un imponente puente inaugurado en 1923 que vuela sobre el barrio para conectar la avenida de la República Argentina con el paseo de la Mare de Déu del Coll.

La vivienda donde reside el cantautor encaja perfectamente con el espíritu del barrio. Se trata de una casa unifamiliar discreta, rodeada de vegetación y con un pequeño jardín, ubicada en una de las zonas más elevadas. El propio Serrat ha llegado a definir poéticamente sus vistas diciendo que tiene «una ventana desde la que se ve el mundo». Los vecinos del barrio suelen destacar su total normalidad: es habitual verle pasear de forma afable y cercana, alejado por completo de cualquier pose de gran celebridad.

Vallcarca tiene un fuerte tejido vecinal e histórico. Durante décadas estuvo fragmentado por planes urbanísticos que pretendían construir una gran avenida —la Vía Verda—, lo que llevó al derribo de muchas casas antiguas y generó solares vacíos. Esto despertó un fuerte movimiento vecinal y okupa que llenó el barrio de huertos urbanos, cooperativas y murales con un marcado carácter reivindicativo y bohemio. Hoy en día, se debate constantemente entre la necesidad de modernización y el deseo de proteger sus casitas bajas de toda la vida.

La reivindicación de sus vecinos

De esto se ha desarrollado un movimiento que busca huir de la masificación turística. Al estar situados en plena montaña, los barrios de la zona dependen críticamente de los autobuses urbanos (como las líneas 24 o V19) para hacer cosas tan cotidianas como ir al médico o hacer la compra. Los vecinos se quejan amargamente de que los autobuses suben tan llenos de turistas que los residentes a menudo ni siquiera pueden subir y se quedan en la parada. El parque está regulado y tiene franjas horarias —como las primeras horas de la mañana— destinadas exclusivamente para el paseo gratuito de los vecinos. Sin embargo, el vecindario lleva tiempo denunciando que los touroperadores y los turistas aprovechan vacíos legales de aplicaciones municipales para colarse en el horario vecinal, arrebatándoles sus pocas horas de tranquilidad.

El cantante decidió vender su masía en 2008. | Gtres

La masificación degrada el día a día. Las familias que llevan a sus hijos a colegios situados junto al parque —como la escuela Baldiri i Reixac, que está dentro del propio recinto— afirman que los entornos escolares se han vuelto inhumanos. Además, denuncian situaciones de falta de respeto. «Creen que esto es un parque temático y nos tratan como a empleados. Ha habido vecinos de 80 años agredidos solo por pedir a unos turistas que no orinasen en la fachada de su casa», han comentado. Desde el Ayuntamiento, han anunciado planes para reducir el aforo del parque en un 11% en los próximos años y ha facilitado que los barceloneses entren gratis solo mostrando el DNI —eliminando trámites engorrosos—, los vecinos consideran que las medidas se quedan muy cortas. Piden un decrecimiento turístico real, pacificar las calles y, sobre todo, recuperar una cotidianidad donde se pueda, simplemente, caminar tranquilo.

Cuando Joan Manuel Serrat habla de su entorno, siempre marca una diferencia muy clara entre dos escenarios: el barrio donde nació y se crió —el Poble-sec—, que construyó su identidad y su cancionero, y el barrio donde vive ahora en su madurez (Vallcarca), que define como su refugio de paz. Serrat ha hablado con mucha lucidez sobre las razones por las que eligió mudarse a la parte alta de la ciudad, buscando un equilibrio entre la vida urbana y la privacidad. «Viví en un barrio de Barcelona, cerca de la montaña de Montjuïc, en una casita con jardín, muy distinto a donde nací, una calle oscura cerca del puerto», ha relatado. Al hablar de la tranquilidad y la discreción que comparte con su esposa en esta zona residencial, dejó una frase muy descriptiva sobre cómo es el blindaje de su hogar.

El cantante reside cerca del Parque Güell. | EP

«Lo mejor de mi casa es lo que está fuera; sus puertas están abiertas a los amigos, pero los muros son altos para la curiosidad», apostilló. Además, en apariciones públicas recientes, ha hecho referencia a las espectaculares panorámicas de la ladera de Vallcarca hacia el resto de la ciudad con un toque poético, asegurando que desde allí dispone de una «ventana desde la que se ve el mundo», y resumiendo su día a día tras retirarse de los escenarios con un rotundo: «Soy extraordinariamente feliz». Más allá de las reivindicaciones, sus vecinos han explicado que Serrat es «un vecino muy agradable que saluda siempre». «Aquí respetamos su intimidad», han apuntado.

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