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Serrat: «Soy un hombre que acepta el hecho de envejecer; vivo con mis achaques, raspones y la ayuda de prótesis»

El cantante, a sus 82 años, se retiró hace tiempo de los escenarios y, ahora, lleva una vida tranquila en Barcelona

Serrat: «Soy un hombre que acepta el hecho de envejecer; vivo con mis achaques, raspones y la ayuda de prótesis»

Serrat junto a Sole Giménez. | Gtres

Joan Manuel Serrat ha llegado a su plenitud. El cantante, que se despidió de los escenarios en 2022, todavía sigue dedicándose a la música y, además, ha conseguido vivir un equilibrio entre su vida personal y profesional. A pesar de retirarse de la vida pública, lo cierto es que hemos podido verle en distintos eventos y charlas, donde se ha centrado en el paso del tiempo. Así lo hizo en el congreso ¿Un Derecho Civil para las personas mayores? Repensar las instituciones atendiendo a necesidades nuevas, que se celebró en la Universidad de Barcelona.

«Me gusta la vida, estar vivo y sentirme útil. Por eso me rebelo contra un mundo donde se identifica a los viejos con la falta de capacidad, de talento o preparación. Los viejos resultan incómodos para una sociedad que potencia el gasto, busca beneficios rápidos y fáciles. En tanto que a ellos, a los viejos, los tienen marginados porque consumen menos, porque tienen menos necesidades», relató. Además, en sus palabras, también admitió que a los «viejos» se les «abandona en la sociedad porque la soledad, dicen, es algo inherente a la vejez y han de acostumbrarse a ella».

«Los viejos somos un colectivo que aún tiene mucho que aportar; que no nos hagan invisibles»

Serrat ha aprendido a llevar la vejez. | Gtres

«Pero una sociedad sin solidaridad entre las generaciones es una sociedad empobrecida. Prescindir de los viejos no es solo un acto criminal e imbécil. ¡Es como quemar los libros y destruir la memoria!», argumentó. Es más, admitió que vivir más años no significa «vivir mejor», pero tampoco «vivir a rastras». «Queremos hacerlo con dignidad. Los viejos somos un colectivo que aún tiene mucho que aportar. Que no nos hagan invisibles. Que escuchen y respeten nuestras preferencias. Que empaticen con nuestros problemas y dificultades. Que nos tengan en cuenta en sus decisiones. Hacer otra cosa sería tirar piedras sobre el propio tejado», añadió.

Al final de la charla, él se confesó sobre su propia experiencia. «Con el tiempo he llegado a eso que Pascal Bruckner llama el veranillo de la vida, ese tiempo de propina en que a menudo el alma suele conversar con sí misma. Este es un buen momento para soltar el alma. Soy un hombre agradecido con la vida y acepto el hecho natural de envejecer y los inconvenientes que la naturaleza y el tiempo demoledor me imponen con el paso de los días. Con raspones, con abolladuras, aún conservo buena parte de mis ilusiones. Y vivo con mis achaques, con la ayuda de los fármacos y de las prótesis, las gafas, los audífonos… en fin, esas cosas», contó.

La vida de Serrat en su retiro en Barcelona

A sus 82 años, Joan Manuel Serrat se encuentra viviendo lo que muchos describen como un retiro dorado, una etapa pacífica, plena y sumamente coherente con la filosofía de vida que siempre predicó en sus canciones. Tras despedirse definitivamente de los escenarios en diciembre de 2022 con su gira El vicio de cantar, Serrat ha cambiado los hoteles y los aviones por una rutina mucho más tranquila y hogareña. Serrat vive afincado en Barcelona, concretamente en una casa unifamiliar con un pequeño jardín cerca del Parque Güell.

El cantautor ha confesado lo mucho que disfruta de esa zona porque conserva la esencia de barrio de toda la vida, con calles empinadas y un ambiente tranquilo. Se define hoy en día como un hombre hogareño, poco amante de los grandes tumultos y que disfruta enormemente de los pequeños quehaceres domésticos —incluso ha bromeado diciendo que una de las cosas que más tiempo le ocupa ahora es «romper papeles» acumulados durante décadas—. El motivo principal de colgar la guitarra fue el deseo de recuperar el tiempo que las giras le robaban. Ahora su prioridad absoluta es su familia: su esposa Candela Tiffón, a la que define como el gran pilar de su vida, sus hijos y sus cinco nietos. Pasa el tiempo reuniéndose con sus amigos de siempre a comer y conversar, placeres cotidianos que la música de élite no le permitía disfrutar con flexibilidad.

Serrat está muy unido a su barrio de Barcelona. | EP

Respecto a cómo lleva el paso del tiempo, el propio Serrat lo resumió hace poco con su habitual lucidez y sentido del humor: «Tengo una salud, si no entramos en detalles, muy aceptable». Asegura no sentir ningún tipo de melancolía ni amargura por haber dejado los escenarios. Siempre tuvo claro que quería ser él quien decidiera cuándo retirarse —«antes de que te echen, vete»—, evitando a toda costa la imagen de «morir en el escenario». Aunque ha dejado claro que no volverá a realizar una gira jamás, Serrat no se ha vuelto invisible ni se ha desconectado del mundo. Sigue muy activo a nivel institucional y creativo.

Sigue escribiendo canciones a su propio ritmo e incluso ha sorprendido al público reapareciendo de forma muy esporádica en los escenarios de Barcelona para cantar algún tema en conciertos de amigos o por causas solidarias. También, está recogiendo el fruto de 60 años de carrera. En los últimos meses ha vivido momentos muy emotivos, como la inauguración de una sala con su nombre en la sede de la SGAE en Madrid o la entrega de altas distinciones como la Medalla de Oro de la Generalitat de Cataluña. Si antes sus reuniones sociales dependían de si estaba en Buenos Aires, Madrid o México, ahora sus citas son locales e inamovibles. Gran parte de su semana la dedica a reunirse con sus amigos de toda la vida para comer, alargar la sobremesa y conversar. Ha recuperado el tiempo perdido con su círculo íntimo y con su esposa, Candela, disfrutando de la gastronomía y las charlas pausadas.

Serrat junto a Candela poseen una casa en la zona de Ampurdán. | Gtres

Sus tardes y fines de semana tienen un fuerte componente familiar. Disfruta enormemente de ver crecer a sus cinco nietos, algo en lo que se vuelca ahora que tiene total flexibilidad horaria. No tiene que pedir permiso a ninguna gira para estar presente en los cumpleaños o en las reuniones familiares.

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