The Objective
Gente

La espectacular masía rehabilitada que Serrat vendió en Gerona y donde cultivaba su propia uva: quiso ser un centro budista

El cantante puso a la venta su bonita casa en la zona del Ampurdán, en 2008, donde tenía sus viñedos

La espectacular masía rehabilitada que Serrat vendió en Gerona y donde cultivaba su propia uva: quiso ser un centro budista

Serrat, en una imagen de archivo. | Gtres

Joan Manuel Serrat siempre ha sido conocido como «el noi del Poble Sec». Pero más allá de su Barcelona natal, el cantante posee una casa en la zona del Ampurdán, donde cultiva su propio vino. Aunque en Barcelona ciudad tiene su residencia principal, su verdadera masía —la casa de piedra, silencio y chimenea— se encuentra en el Ampurdán (Gerona), aunque históricamente también tuvo una muy famosa en Camprodón.

Como decíamos, esta masía se ha convertido en su patria espiritual fuera de Barcelona. Se trata de una masía rehabilitada con un gusto exquisito donde Serrat se retira para ser, como él dice, «dueño de su tiempo». Está rodeada de hectáreas de campo y viñedos. De hecho, Serrat tiene allí su propia producción de vino —aunque su bodega comercial más famosa, Mas Perinet, estaba en el Priorat—. Él define esta casa como el lugar donde «el tiempo se detiene a descansar». Ha dicho textualmente: «Mi casa allí no es para que me vean, sino para dejar de ver el reloj».

La masía de Serrat en el Bajo Ampurdán

Serrat junto a Candela poseen una casa en la zona de Ampurdán. | Gtres

Lejos de la imagen de estrella, allí se le ve cuidando su huerto, podando árboles y disfrutando del «paisaje que se estira hasta el mar». Durante muchos años —especialmente en los 70 y 80—, su masía de referencia fue la Finca Sitjà, en Camprodón. Fue un lugar icónico donde grabó especiales de televisión y donde compuso parte de sus temas más rurales. Tenía caballos y era su conexión con la montaña. Sin embargo, vendió esta propiedad hace años para centrarse más en sus refugios de mar (Menorca) y de campo ampurdanés.

Por el momento, su descanso absoluto se produce en el Bajo Ampurdán. La masía se encuentra en una de las zonas más exclusivas y bellas de Cataluña, cerca de pueblos como Begur, Regencós o Palafrugell. Es el paisaje que Josep Pla —uno de sus autores de referencia— describió como el jardín de la calma. Está ubicada en una zona de campos y suaves colinas, protegida de la mirada de los curiosos por vegetación y muros de piedra seca. Aunque es una propiedad de campo, está a pocos minutos de las calas de la Costa Brava, permitiéndole disfrutar de su otra gran pasión: el Mediterráneo.

Quienes han tenido la suerte de visitarla describen una masía catalana tradicional, rehabilitada con mucho respeto a la historia. Sigue conservando la estética de la zona con vigas de maderas originales y las paredes de piedra gruesa que mantienen la casa fresca en verano y cálida en invierno. Además, el corazón de todo está en la cocina. Y es que Serrat ya ha comentado, en alguna ocasión, que es un apasionado de la cocina y, sobre todo, un excelente anfitrión. La cocina es amplia, con una gran mesa de madera donde se alargan las sobremesas con amigos como los hermanos GasolJoaquín Sabina o el fallecido Luis Eduardo Aute. Tiene un rincón dedicado a su piano y su biblioteca, donde sigue escribiendo y leyendo, aunque ya no tenga la presión de las giras.

La casa que vendió en 2008

Serrat no usa la masía solo para dormir; vive la tierra. Es por eso que, en su jardín, cuenta con un huerto. Le encanta presumir de sus tomates y de sus productos de temporada. Durante años tuvo una bodega propia en el Priorat (Mas Perinet), pero ahora disfruta de la cultura del vino de forma más privada, teniendo a menudo sus propios olivos para consumo personal. Esta masía es el lugar de reunión de todo el clan Serrat. Allí pasa largas temporadas con su mujer, Candela Tiffón, y es el punto de encuentro habitual para sus hijos (Queco, María y Candela) y sus nietos.

La zona de Ampurdán.
La zona de Ampurdán, donde tiene una casa el cantante.

Para Serrat, este lugar representa la libertad ganada. Ha confesado que después de décadas viviendo en hoteles y maletas, el lujo para él es: «Levantarme sin despertador, ver cómo cambian los colores del campo según la estación y saber que no tengo que ir a ningún aeropuerto». Aunque es su residencia de descanso, no es raro verlo en los mercados de la zona —como el de Palafrugell— comprando pescado o verduras como un vecino más. En el Ampurdán se le respeta mucho su espacio; los locales saben que él no es «el artista», sino un vecino que aprecia el silencio y el buen producto tanto como ellos.

Como decíamos, el cantante tuvo una casa por la zona, donde tuvo creó su propio vino. Serrat compró esta enorme finca rural en el Pirineo catalán en 1973. No era solo una casa de vacaciones; se convirtió en el hogar de sus padres y de su hermano. Para Joan Manuel, que venía de una familia humilde del Poble-sec, poder ofrecer ese espacio de aire puro y naturaleza a sus padres fue un logro emocional inmenso. La Finca Sitjà fue el escenario de momentos históricos de la televisión y la música. Fue allí donde grabó un programa especial con el periodista Joaquim María Puyal. El paisaje de Camprodón, con sus montañas verdes y su silencio, fue el contrapunto perfecto a su otra gran musa, el Mediterráneo. Allí compuso temas con un aire más bucólico y reflexivo.

Quiso convertirse en un centro budista de meditación

El cantante decidió vender su masía en 2008. | Gtres

Serrat vivió allí su faceta más rural. Durante un tiempo, la finca tuvo una explotación de vacas. El cantante era habitual verle vestido de forma informal, lejos del traje de los escenarios, ocupándose de sus animales y paseando con sus perros. Tenía una conexión muy especial con sus caballos, que eran su gran vía de escape. En 2008, Serrat decidió vender la finca. Fue una noticia que entristeció a muchos en Camprodón, donde se le consideraba un vecino ilustre pero muy sencillo. Se dice que el mantenimiento de una finca tan inmensa y el hecho de que sus padres ya no estuvieran allí, hicieron que el lugar perdiera parte de su sentido original.

Tras la venta, hubo un proyecto para convertir la antigua finca en un centro budista de meditación —promovido por el centro Padma Ling—, pero finalmente el plan no prosperó y el proyecto quedó aparcado. Serrat ha dicho que en Camprodón aprendió a «escuchar el silencio». Esa masía fue el lugar donde sus hijos crecieron en contacto con la tierra y donde él pudo esconderse cuando la fama en España y Latinoamérica se volvía demasiado asfixiante.

Publicidad