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Serrat: «Viví en un barrio de Barcelona, cerca de Montjuic, en una casita con jardín en una calle oscura cerca del puerto»

El cantante catalán vivió una infancia con un padre que no estaba «intelectualmente formado», pero que le enseñó mucho

Serrat: «Viví en un barrio de Barcelona, cerca de Montjuic, en una casita con jardín en una calle oscura cerca del puerto»

Serrat, en una imagen de archivo. | Gtres

Joan Manuel Serrat nació en Barcelona, la ciudad donde ha vivido toda su vida y, sobre todo, donde se ha enfrentado a los mejores y peores momentos de su existencia. Allí vinieron al mundo sus hijos y, también, fue donde los crio. Allí, también, surgieron sus mejores estrofas. Es por eso que, a pesar de su madurez, Serrat nunca ha dejado de lado su casa. Sobre su infancia, el cantante ha contado que no tuvo un padre «intelectualmente formado, pero humanamente estaba perfectamente amueblado». Era «habilidoso, sabía hacer de todo: carpintero, fontanero, electricista, albañil. Nos enseñó muchas cosas y era un buen tipo, educado y correcto».

En alguna que otra ocasión ha dejado claro que no ha necesitado que le dijeran «qué era lo bueno y lo malo, me bastaba con ver lo que ocurría en casa. No nos pusieron unas normas de comportamiento, nos venían de fábrica». Su casa de la infancia sigue teniendo un lugar muy especial en su vida. Es más, ahora confiesa que vive «en un barrio de Barcelona, cerca de la montaña de Montjuic, en una casita con jardín, muy distinto a donde nací, una calle oscura cerca del puerto».

Serrat vivió muy cerca del Montjuic

Candela Tiffon mujer Serrat
Serrat, junto a su mujer. | Gtres

A su casa de la infancia sigue yendo porque todavía le queda algún amigo y porque «la casa donde nací es probablemente la última de mis propiedades que vendería». Todavía la tiene y en ella vivió su hermano hasta que murió. «La voy restaurando constantemente a medida que diferentes miembros de la familia la van ocupando», ha aclarado. Serrat nació en 1943 en el número 95 de la calle Poeta Cabanyes. En aquella época, el barrio era un lugar humilde, de gente trabajadora y superviviente. Para Joan Manuel, la calle era su patio de recreo. Ha contado muchas veces que su infancia olía a gasóleo, a humedad y a la comida que cocinaban las vecinas.

Su padre, Josep Serrat, era un anarquista catalán que trabajaba en la compañía del gas. Su madre, Ángeles Teresa, era una costurera aragonesa —concretamente, de Belchite—. De ahí que Serrat creciera siendo naturalmente bilingüe y sintiéndose un charnego orgulloso, puente entre dos culturas. A pesar de las carencias de la posguerra, Serrat recuerda su infancia como un periodo de libertad absoluta. Jugaba al fútbol con pelotas de trapo y a las guerras en las faldas de la montaña de Montjuic, que entonces era un terreno salvaje y lleno de cuevas.

De niño residía en una casita con jardín en una calle oscura cerca del puerto

El cantante vivió muy cerca de Montjuic. | Gtres

Tenía un grupo de amigos inseparables con los que exploraba el barrio. De esas experiencias nació su mítica canción La tieta —inspirada en las mujeres del barrio— o Mi niñez, donde dice textualmente: «Tenía diez años y un gato, tres leyendas de bandoleros…». Aunque él la recuerda con la luz del niño, la realidad era dura. El silencio sobre el pasado y el esfuerzo por salir adelante marcaron su carácter austero y observador. Sin duda alguna, la radio fue su gran ventana al mundo. En la cocina de su casa, mientras su madre cosía, Serrat escuchaba las coplas, los tangos y las radionovelas, lo que fue educando su oído mucho antes de que supiera que quería ser músico.

Desde un primer momento, no supo que quería dedicarse a la música. Estudió en los Escolapios de la calle Diputació. Era un alumno cumplidor, pero sin vocación artística evidente. Su destino parecía ser técnico: se formó como perito agrícola —especialista en sexado de pollos, como él bromea a veces—. La música era solo un hobby que practicaba con una guitarra que le regaló su padre tras mucho esfuerzo. Si su padre le dio la ideología y el arraigo a la tierra catalana, su madre le dio la lírica y la melancolía. Ella le cantaba canciones populares aragonesas y le contaba historias de su pueblo, Belchite, arrasado por la guerra. Esa dualidad entre la Barcelona urbana y el campo aragonés es lo que hace que su música sea universal.

El catalán pasó su infancia en el Poble Sec. | Gtres

Su infancia en el Poble Sec fue tan determinante que, incluso cuando se convirtió en una estrella mundial que llenaba estadios, siempre volvió a esas calles —aunque fuera mentalmente— para buscar la verdad de sus letras. Serrat vive actualmente en un chalé en la zona alta de Barcelona, concretamente en el barrio de Vallvidrera, en la falda de la montaña de Collserola. Es una ubicación privilegiada que le permite tener las mejores vistas de la ciudad y del mar, pero con la privacidad y el aire puro que ofrece la montaña. Se le considera un vecino muy discreto pero integrado. Es habitual verle pasear, ir a comprar la prensa o disfrutar de la gastronomía local sin grandes estridencias. Tras su gira de despedida en 2022 (El vicio de cantar), pasa mucho más tiempo en este domicilio disfrutando de su familia y de sus nietos.

Como buen amante del Mediterráneo, Serrat posee desde hace décadas una casa en el Bajo Ampurdán. Allí es donde se escapa para buscar el silencio y la luz que inspiró canciones como Mediterráneo. Es en este lugar donde practica una de sus grandes pasiones; la gastronomía y los buenos vinos. De hecho, durante años estuvo muy involucrado en la producción vinícola con su propia bodega —Mas Perinet en el Priorat, aunque finalmente se desvinculó del proyecto—. Aunque su residencia fija es Barcelona, Serrat tiene un vínculo inquebrantable con la isla de Menorca. Pasa largas temporadas allí, especialmente en verano. Para él, la isla representa la calma total y el contacto más puro con el mar. Es su lugar de reseteo absoluto.

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