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Queco, el hijo que Serrat 'escondió' hasta 1974: «Tenemos una relación de hombre a hombre; compartimos el amor por la música»

El productor audiovisual es padre de dos chicas; Lucía y Luna y, también, ha seguido el camino de su progenitor

Queco, el hijo que Serrat ‘escondió’ hasta 1974: «Tenemos una relación de hombre a hombre; compartimos el amor por la música»

Serrat junto a su mujer, Candela. | Gtres

Hubo un momento, con la implosión de Mediterráneo, que Joan Manuel Serrat se convirtió en un sex symbol. El cantante ocupa las paredes de las casas de muchas adolescentes que todavía suspiraban por verle interpretar junto a su voz y su guitarra una de las melodías que han pasado a la historia. En ese momento, pocos podían presagiar que el catalán era ya padre. Es más, la noticia fue desvelada por la revista Lecturas y, en ese momento, fue un auténtico bombazo. Queco —que lleva el mismo nombre que su padre, Joan Manuel— nació unos años antes y vino al mundo de la relación del catalán con la modelo Mercedes Domènech.

Queco, quien también ha seguido el camino de la música, nació en mayo de 1969 en Madrid. Durante muchos años, el cantante estuvo viviendo, a caballo, entre la capital y la ciudad condal, donde tenía su base, su música. Así, Queco se quedó con su madre. En un reportaje con la mencionada revista, Serrat contó que su hijo era «un poco travieso». Aunque eso sí, destacó que era «muy inteligente» y siempre preguntaba el «cómo» y el «porqué» de las cosas. «En estas imágenes de la mañana de Reyes podemos ver por primera vez a Serrat ejerciendo de padre, y cómo se esmeraba en montar algunos de los regalos, como el proyector casero de películas», contó la mencionada revista.

Queco, el discreto hijo de Serrat

«Nos conocimos hace mucho tiempo, unos seis años. Pero empezamos a salir juntos un día que fuimos a cenar a un restaurante típico llamado La Mariona y L’Estevet, en Barcelona», contó la modelo a Lecturas. La relación entre Serrat y Mercedes duró muy poco tiempo. Aún así, mantuvieron la cordialidad por el bien de su hijo en común. Cuatro años después de la ruptura, Joan Manuel se casó con Candela Tiffón, con quien tuvo dos hijas; María y Candela. Lo cierto es que, en los últimos días, Queco ha vuelto a saltar a la palestra después de que su hija, Luna, haya confirmado que está embarazada de su novio, Dani Ceballos.

Si algo ha conseguido Queco, en todos estos años, es vivir una vida con mucha discreción. Queco no heredó la voz de su padre para los escenarios, pero sí el amor por la comunicación y el arte, aunque desde el control técnico. Ha desarrollado su carrera como productor audiovisual; tiene una carrera sólida y respetada en el mundo de la producción de televisión y publicidad. Ha trabajado en grandes cadenas y productoras, donde sus compañeros destacan que es un trabajador incansable. Se dice que es de los que llega el primero y se va el último, evitando siempre que su apellido le facilite las cosas.

Su buena relación con su padre y su carrera en la música

Físicamente, Queco es el hijo que más recuerda al Serrat joven. Tiene la misma mirada profunda, la misma estructura ósea y, según quienes lo conocen, un sentido del humor irónico y brillante muy similar al de su padre. Comparten también esa elegancia natural que no necesita de lujos para destacar. Además, es parte fundamental de la familia Serrat. Es el padre de la conocida influencer y periodista Luna Serrat, quien sí ha decidido tener una vida pública. A través de ella hemos podido ver la faceta más tierna de Queco como padre y de Joan Manuel como abuelo. A pesar de tener madres distintas, Queco mantiene una relación excelente con sus hermanas María y Candela.

Al igual que el autor de Mediterráneo, Queco siente una conexión especial con el mar y con la vida sencilla. Vive en Madrid por trabajo, pero escapa a la costa siempre que puede. Es un hombre de perfil bajo: no frecuenta fiestas de la jet-set, no da entrevistas en revistas del corazón y sus redes sociales son privadas o inexistentes. Aunque siempre discreto sí que es cierto que, en diversas ocasiones, el productor musical ha hablado sobre su padre. «Nunca he sentido la necesidad de ejercer de ‘hijo de’. Mi padre me enseñó que el respeto se gana trabajando y siendo buena gente, no apareciendo en las fotos», ha contado.

Además, ha defendido a su progenitor como una persona «que se preocupa por las cosas de casa, por los nietos y que tiene un sentido común aplastante. Lo que más admiro de él es su coherencia entre lo que canta y lo que hace cuando se apagan los focos». Una figura que va más allá del poeta o del mito. Durante la última gira de Serrat, Queco estuvo presente en muchos de los conciertos —a menudo trabajando o acompañando—. Sobre el retiro de los escenarios de su padre, comentó que fue un momento «de mucha emoción». «l se merece ser dueño de su tiempo después de habérselo dado todo a la gente. Lo que más me alegra es saber que ahora lo vamos a disfrutar más nosotros, su familia, sin tener que compartirlo tanto con el mundo», confesó.

«Mi hijo me dio el mejor regalo, que fue convertirme en abuelo»

También, Serrat ha sido siempre muy sincero sobre su relación con su hijo. Su nacimiento fue «un descubrimiento de la vida. Fue el momento en que dejé de ser el centro de mi propio universo para entender que había algo mucho más importante que yo mismo». Él, además, admitió que le «gusta» que sus hijos hayan hecho «su camino» sin necesidad «de apoyarse en mi sombra. Queco es un hombre que se ha ganado el respeto de quienes trabajan con él por su propio esfuerzo, no por el apellido que lleva en el documento». Junto a la prensa argentina, Serrat contó que con Queco tenía una relación de «hombre a hombre, muy franca». Es más, afirmó que ambos compartían el «amor por la música y el mar».

Serrat tuvo tres hijos. | EP

«Mi hijo me dio el mejor regalo, que fue convertirme en abuelo. Ver a Queco como padre me ha permitido entender cosas de mi propio padre que antes se me escapaban», confesó. Aunque Serrat sea escueto, sus biógrafos (como Luis García Gil) subrayan que Queco fue el motor de muchas de las decisiones de «asentamiento» de Serrat.

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