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Candela, hija de Serrat: «Fui consciente de quién era mi padre muy tarde; cuando empecé a entender la importancia de sus letras»

La hija del histórico cantante vivió una infancia alejada de los focos, algo en lo que insistieron sus padres

Candela, hija de Serrat: «Fui consciente de quién era mi padre muy tarde; cuando empecé a entender la importancia de sus letras»

Candela Serrat junto a su marido, Daniel Muriel. | Gtres

Joan Manuel Serrat ha tenido tres hijos; Queco, Candela y María. Probablemente, la mediana es la más conocida; ya que ha desarrollado su carrera en el mundo de la actuación y ha participado en diversos proyectos en la pequeña pantalla que todavía se recuerdan. La actriz nació de la relación de Joan Manuel Serrat con Candela Tiffón y vivió unos primeros años de vida muy vinculados a la carrera de su padre, disfrutando sobre los escenarios y recorriendo distintas ciudades de la mano de su progenitor y de la música.

Candela Serrat, hija del mítico cantautor Joan Manuel Serrat y de la modelo y actriz Candela Tiffón, siempre ha recordado su infancia como una etapa extremadamente feliz, pero sobre todo muy normal, alejada del mito y la constante atención que rodea a su padre. Aunque Candela creció rodeada de arte y música, ha insistido mucho en que en su casa la fama de su padre se quedaba de puertas para afuera. En varias ocasiones, Candela ha recalcado que no creció sintiéndose «la hija de una leyenda», sino que simplemente era una niña normal con un padre con un trabajo peculiar.

La infancia de Candela Serrat

«Mi infancia fue de lo más normal. En mi casa nunca se ha vivido la profesión de mi padre como algo extraordinario o de cara a la galería. Para mí, él era simplemente mi padre, no el mito», ha desvelado. Es más, siempre ha recalcado que sus padres han sido «muy celosos de su intimidad». «Crecí con una gran libertad y sin la presión de los focos. Mi infancia fue jugar, estudiar y estar con mis amigos, sin más etiquetas», ha resaltado.

Es más, ella no supo, hasta tarde, quién era su padre. «De pequeña no era consciente de la dimensión de mi padre. Para mí, que la gente le parara por la calle era lo normal porque no conocía otra cosa. Fui consciente de quién era Serrat mucho más tarde, cuando empecé a entender la importancia de sus letras y el peso de su historia», ha relatado en alguna que otra ocasión. En su casa, además, siempre hubo «música, libros y mucho arte», pero nunca se les «impuso» nada. «Mi infancia fue muy creativa, pero de una manera muy libre y natural, casi como un juego. Me dejaron equivocarme y elegir mi propio camino», apostilló.

«Fui consciente de quién era mi padre muy tarde; cuando empecé a entender la importancia de sus letras»

Candela nació y creció en Barcelona, siendo la hija menor del matrimonio entre Joan Manuel Serrat y la modelo Candela Tiffón —su hermana mayor es María, y tiene un hermano mayor por parte de padre, Queco—. Sus padres tomaron una decisión crucial; mantener a sus hijos completamente alejados del foco mediático. Candela no aparecía en las revistas del corazón ni en las alfombras rojas. Creció en un hogar rebosante de cultura, libros, música y un profundo respeto por los creadores. Sus veranos transcurrían en Menorca, el refugio atlántico-mediterráneo donde la familia Serrat encontraba la máxima tranquilidad y donde ella aprendió a amar el mar y el silencio.

Aunque la música la rodeaba, Candela sintió la llamada de la actuación. Lejos de querer aprovechar la fama de su padre para conseguir papeles fáciles, decidió que su formación debía ser rigurosa y, a ser posible, lejos de España para evitar las etiquetas. Se marchó a Londres para estudiar en la prestigiosa LAMDA (London Academy of Music and Dramatic Art). También se formó en la escuela de teatro musical Urdang Academy. Este periplo internacional no solo le dio unas tablas extraordinarias y un dominio absoluto del inglés, sino que le permitió descubrir quién era como actriz cuando nadie sabía quién era su padre.

La relación con sus padres

A su vuelta, Candela comenzó a encadenar proyectos de gran calidad, demostrando una versatilidad que la llevó de la televisión más popular a los escenarios de los teatros más exigentes. Su salto a la fama nacional llegó en 2015 con la serie diaria de TVE Seis hermanas, donde interpretaba a Celia Silva, una mujer adelantada a su tiempo que luchaba por su independencia. Su papel cosechó un gran cariño del público y de la crítica. El teatro es su gran amor. Ha trabajado a las órdenes de grandes directores y ha pisado festivales de renombre como el de Mérida, participando en obras clásicas y contemporáneas como La alegría de vivirLa cantante calva o El loco de los balcones —junto a José Sacristán—.

Durante el rodaje de Seis hermanas, Candela conoció al también actor Daniel Muriel —muy conocido por sus papeles en comedias de televisión y teatro—. La química traspasó la pantalla y en 2019 se casaron en una romántica e íntima ceremonia menorquina, el lugar de la infancia de Candela. Juntos forman una de las parejas más estables, discretas y unidas de la escena artística española. Comparten la misma pasión por su profesión y suelen compaginar de manera muy sana su vida en Madrid con sus escapadas a la naturaleza. Candela y Daniel han formado su propia familia, convirtiendo a Joan Manuel Serrat en un abuelo profundamente orgulloso.

En 2020, en plena post-pandemia, nació su primera hija, Mérida —cuyo nombre es un precioso homenaje a la ciudad extremeña y a su emblemático festival de teatro, tan importante para la carrera de ambos—. En 2024, la familia creció con la llegada de su segundo hijo, un niño llamado Dani.

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