La última hora sobre el estado de salud de Tita Cervera: con los pulmones tocados y un hábito que tiene que cambiar
La baronesa Thyssen tuvo que ser hospitalizada hace unas semanas y, ahora, se encuentra en su casa de la Costa Brava

Tita Cervera, en una imagen de archivo. | Gtres
Fue hace unos días cuando Tita Cervera tuvo que ser trasladada en helicóptero, desde su casa de Andorra hasta Barcelona, para tratarse por un problema de salud. Las alarmas saltaron cuando sus tres hijos —Borja, Sabina y Carmen—, quienes apenas han tenido relación en los últimos años, se reunieron en la ciudad condal para estar junto a su madre. Una imagen que hizo presagiar que la salud de la baronesa Thyssen era especialmente delicada. En todos estos días, lo cierto es que no se ha información oficial de cómo se encuentra Tita, aunque sí que se ha rumoreado mucho que su ingreso tiene que ver con un problema respiratorio. Una máxima que confirmaron desde Y ahora Sonsoles.
Ha sido la revista Semana la que, este mismo miércoles, ha desvelado que Borja Thyssen ha vuelto hasta la Costa Brava, para estar cerca de su madre en Mas Mañanas, su casa de Sant Feliu de Guíxols. La razón de su vuelta tiene que ver con un aviso sobre la salud de su madre, que habría empeorado en las últimas horas. Aunque eso sí, han logrado que se estabilizara. Tras comprobar que todo estuviera en orden, y sobre todo que su madre se encontraba mejor, Borja volvió a Madrid, donde tiene establecida su residencia y donde viven sus hijos y su mujer. También, es donde tiene sus obligaciones laborales.
Cómo se encuentra Tita Cervera

Las hijas de Tita, Carmen y Sabina, también permanecen muy pendientes de la salud de su progenitora. Como confirman desde Informalia, la baronesa Thyssen está mejorando mucho y se muestra, sobre todo, muy optimista. Además, es ella quien tiene el deseo de expresar a los demás cómo se encuentra, sin terceras personas ni intermediarios. Lo cierto es que, en estos últimos años, la baronesa se ha mostrado siempre muy discreta sobre su vida personal, queriendo dejar de lado todo lo que tiene que ver con sus hijos y centrándose en su labor dentro del mundo del arte.
Y lo cierto es que, a sus 83 años, mantiene un estado de salud envidiable —excepto por este bache—, caracterizado por una vitalidad que ella misma atribuye a su disciplina y a su genética. Aunque es extremadamente discreta con su historial médico, hay varios puntos que definen cómo se encuentra actualmente. Tita siempre presume de que en su familia la longevidad es la norma. Se mantiene muy activa físicamente y viaja constantemente entre sus residencias de Andorra, Madrid y la Costa Brava. Ella misma ha declarado que mantenerse al frente de la gestión de su colección de arte y de sus museos le permite tener la mente «despierta y joven».
Su problema de salud que le llevó al hospital

Es más, ella misma ha expresado que no piensa «en la edad» y que se siente «con la misma energía que hace veinte años». Para llegar a los 80 con esa imagen, la baronesa sigue unas reglas que no se salta. De forma general, es muy disciplinada con lo que come. Opta por una dieta mediterránea estricta, rica en verduras y pescados, evitando los excesos. Sí que es cierto que su entorno está preocupado por algunos de sus hábitos, como es el tabaco, que no le beneficiaría en nada, teniendo en cuenta sus problemas respiratorios. Sí que es cierto que camina y, cuando está en su casa de San Felíu de Guíxols, en Mas Mañanas, donde el contacto con el mar es su principal medicina.
Aunque es evidente que se cuida y que ha recurrido a tratamientos de estética, su salud general parece sólida. Tita ha comentado en varias ocasiones que tener a sus hijas, que ya son adultas, —Carmen y Sabina— le ha dado un segundo aire. El hecho de ser una madre mayor le ha obligado a mantenerse en forma para seguir el ritmo de sus hijas. Actualmente, su vida se reparte principalmente entre tres lugares, dependiendo de la temporada y sus obligaciones. Andorra es su residencia oficial y donde pasa la mayor parte del tiempo por razones fiscales y de tranquilidad. Allí vive de forma más discreta y supervisa sus museos locales.
Controlando sus pulmones y un hábito que tiene que dejar
Mientras tanto, Madrid se ha convertido en su base de operaciones, ya que es donde tiene el Museo Thyssen-Bornemisza. Cuando está en la capital, su vida es una agenda llena de reuniones con el Ministerio de Cultura y patronatos de arte. La Costa Brava es su refugio emocional y es donde se relaja, pinta y disfruta del mar. Su vida personal gira hoy totalmente en torno a sus hijas mellizas, Carmen y Sabina, que ya han cumplido la mayoría de edad. Se ha encargado personalmente de su educación, manteniéndolas muy protegidas de la prensa hasta hace muy poco. Además, su relación con su hijo mayor, Borja, ha vivido varios altibajos públicos —con distanciamientos y reconciliaciones—.
Tita no delega los temas importantes. Ella misma supervisa las negociaciones con el Estado español por el alquiler de su colección —un tema que la ha mantenido en vilo años—. Además, es ella misma quien sigue de cerca la expansión de sus museos. A pesar de su inmensa fortuna, sus hábitos son bastante clásicos. Le encanta la jardinería y los perros. Ha llegado a tener más de una decena de perros a los que trata como miembros de la familia. igue siendo una de las mujeres más elegantes de España, con un estilo que combina la alta costura con un aire mediterráneo y relajado cuando está en la costa. A diferencia de los años 80 y 90, cuando aparecía en todas las revistas, ahora es mucho más selectiva.

Es por eso que solamente concede entrevistas cuando hay un objetivo artístico de por medio. Además, vive rodeada de un equipo de confianza que lleva décadas con ella; es muy difícil entrar en su círculo íntimo. Tampoco suele dejarse ver por eventos o photocalls. Es más, su vida personal es el de una mujer, coleccionista de arte, que vive por y para su trabajo.
