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El delicado estado de salud de Tita Cervera: sus tres hijos han viajado de urgencia hasta Barcelona

Borja Thyssen ha coincidido con sus dos hermanas, Carmen y Sabina, con quien ha vivido una relación de altibajos

El delicado estado de salud de Tita Cervera: sus tres hijos han viajado de urgencia hasta Barcelona

Tita Cervera | Gtres

La baronesa Thyssen, Carmen Cervera, ha sido ingresada en la clínica Teknon de Barcelona en un momento que ha removido los cimientos de su familia. La noticia ha tenido, sin embargo, un efecto inesperado: reunir a su alrededor a sus tres hijos —Borja, Blanca y las mellizas Carmen y Sabina— en un gesto de unidad que no se había visto desde hacía ocho años. La revista SEMANA ha publicado en exclusiva las primeras imágenes de todos ellos juntos en la ciudad condal, donde permanecen volcados en el cuidado de la baronesa, que tiene 83 años.

Un traslado de urgencia y una familia que se reencuentra

Tita Thyssen llegó a la clínica Teknon trasladada en helicóptero, lo que da cuenta de la urgencia y la gravedad del momento. La situación, delicada, obligó a que sus hijos acudieran de inmediato a su lado. Por primera vez en mucho tiempo, Borja Thyssen y sus hermanas coincidieron bajo el mismo techo para arropar a quien es la cabeza de la familia. Fuentes cercanas al entorno de la baronesa confirman que el ingreso ha servido para que las diferencias acumuladas durante años quedaran, al menos temporalmente, aparcadas.

La reconciliación entre Tita y su hijo mayor, Borja Thyssen, no ha sido un camino fácil. Madre e hijo llegaron a pasar largas temporadas sin ningún tipo de contacto. La propia baronesa habló de ello públicamente en más de una ocasión, con una mezcla de dolor y esperanza: «Lo he echado muchísimo de menos; muchas veces me hubiera gustado que estuviera a mi lado», llegó a decir. Ahora, tres años después de aquellas palabras, la adversidad ha logrado lo que el tiempo por sí solo no había conseguido.

TIta Cervera. Gtres

Una mujer que no piensa en retirarse

A sus 83 años, Tita Thyssen sigue con una agenda repleta de proyectos. El más ambicioso de todos es la apertura de un museo en Barcelona, prevista para 2028, en el que llevaba trabajando con dedicación plena. Ella misma explicó su filosofía en una entrevista con El Periódico: «Soy la primera que cree que debemos respetar la ciudad, la belleza que tenemos en Barcelona. Igual que yo soy de la ciudad y quiero que se me respete». El ingreso hospitalario la ha obligado a frenar, al menos momentáneamente, una actividad que para ella no es solo profesional, sino una verdadera pasión.

La baronesa ha dejado claro en sus últimas apariciones públicas que retirarse no entra en sus planes. Su energía y su implicación personal en cada proyecto son, según quienes la rodean, rasgos que la definen tanto como su colección de arte o su apellido de adopción.

TIta Cervera. Gtres

La complicada relación con Borja: años de silencio y heridas abiertas

La historia entre Tita y su hijo Borja ha estado marcada por el distanciamiento. La baronesa no ha dudado en señalar, en entrevistas como la que concedió a Risto Mejide en el programa Viajando con Chester, que la causa principal de ese alejamiento tenía nombre propio: el entorno que rodeaba a su hijo. Sin mencionarla directamente, las palabras de Tita apuntaban a su nuera, Blanca Cuesta: «Las personas que están a su lado tienen otra mentalidad. Son otras personas. No son como era Borja ni como yo soy», afirmó.

La baronesa reconoció haber sufrido mucho por esa distancia: «He sufrido mucho y me ha sabido muy mal. Las madres siempre esperamos que haya un cambio». Aun así, nunca dejó de mostrarse esperanzada: «Soy una persona positiva y habrá un cambio un día. Lo he intentado favorecer mil veces». El ingreso hospitalario parece haber acelerado ese acercamiento que ella tanto había deseado.

Borja Thyssen. Gtres

Las mellizas, las hijas que le devolvieron la alegría

Si Borja ha representado durante años el capítulo más doloroso de la vida familiar de Tita, sus hijas mellizas, Carmen y Sabina, han sido su mayor fuente de felicidad en los últimos tiempos. Nacidas en Los Ángeles mediante gestación subrogada el 8 de julio de 2006, cuando la baronesa tenía 63 años, las dos jóvenes acaban de cumplir los 18 años y ya empiezan a perfilarse como posibles continuadoras del legado familiar.

La propia Tita las describió con ternura en Viajando con Chester: «Las niñas son monísimas. Una de ellas quiere ir a Harvard. Es la que tiene mejores notas en el colegio. La otra es más artista, le gusta dibujar, pintar, bailar, la música. Es una romántica». Carmen ha comenzado a asumir responsabilidades públicas en representación de su madre, como cuando la sustituyó en la inauguración de una exposición en Sant Feliu de Guixols, en Girona. Estudiará ADE y Relaciones Internacionales en una escuela de negocios española. Sabina, por su parte, se orientará hacia una carrera creativa, más acorde con su personalidad artística.

Borja Thyssen. Gtres

La llegada de las mellizas al mundo coincidió con un momento de especial tensión entre Tita y Borja, por lo que su nacimiento, lejos de suavizar la situación, ahondó aún más la distancia entre madre e hijo. En cuanto a la relación entre Borja y sus hermanas menores, no parece que haya un conflicto abierto, pero tampoco una comunicación fluida ni un interés mutuo evidente, aunque sí coinciden en momentos puntuales y significativos, como el actual.

Tres matrimonios, infidelidades confesadas y una vida sin filtros

La vida sentimental de Tita Thyssen ha sido tan intensa como pública. Su primer marido fue el actor estadounidense Lex Barker, conocido por interpretar a Tarzán en el cine tras sustituir a Johnny Weissmüller. Se conocieron en un aeropuerto de Roma cuando Tita tenía 22 años —fue su madre quien la animó a pedirle un autógrafo— y se casaron el 6 de marzo de 1965 en Ginebra. Era el quinto matrimonio para él y el primero para ella. La relación terminó de forma trágica en mayo de 1973, cuando Barker falleció de un infarto en plena calle en Nueva York, a los 54 años. La baronesa llegó a recordar una infidelidad que descubrió durante aquella relación: «Un día llegué de viaje y estaba con una chica en un hotel en Yugoslavia. Yo aparecí de repente. La chica salió corriendo».

Borja Thyssen y Blanca Cuesta. Gtres

Su segundo matrimonio fue con Espartaco Santoni, al que describió como un hombre con tendencia a la infidelidad. La unión duró apenas un año, entre 1975 y 1976. Sobre aquella experiencia, Tita reflexionó: «La infidelidad es dura, la deslealtad es lo que no soporto».

En 1981 conoció en Cerdeña al barón Hans Heinrich von Thyssen-Bornemisza, en una cena con amigos comunes. Se casaron en 1985: él tenía 60 años y ella, 38. El barón adoptó a Borja como hijo propio y la pareja se instaló en Suiza. Permanecieron juntos hasta la muerte del barón, a los 81 años. Tita lo recordó con afecto: «Un hombre muy interesante, espectacular como personaje. Nos hemos divertido y lo hemos pasado muy bien».

En su conversación con Risto Mejide, la baronesa también habló sin rodeos de sus propias infidelidades: «Sí, he sido infiel. No se puede decir que eres perfecta. Nadie es perfecto». Y reconoció que el barón también le fue infiel en una ocasión, aunque ella prefirió enfrentarlo directamente: «Le dije: dime la verdad y no me enfadaré. No me engañes».

A sus 83 años, Tita Thyssen se enfrenta a uno de los momentos más delicados de su vida. Pero incluso desde la cama de un hospital, su familia ha vuelto a cerrar filas a su alrededor, recordando que, más allá de los conflictos y las distancias, el vínculo que los une sigue siendo más fuerte que cualquier herida del pasado.

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