La cocina de Letizia en Zarzuela: «El jefe de cocina no es el chef, es la reina; todo es de proximidad y de temporada»
En el Palacio se lleva una dieta donde priman las frutas, las verduras, los pescados azules y alejada de fritos y procesados

La reina Letizia, en una imagen de archivo. | Gtres
No es para nadie desconocido que la reina Letizia cuida mucho su alimentación. Esto es algo que podemos comprobar en cualquier de sus apariciones públicas, en las que presume de brazos tonificados y en las que siempre pide antes un vaso de agua que cualquier otro tipo de bebida. Y esto se ha convertido en un buen reflejo de cómo es el día a día en Palacio. Fue hace más de dos décadas cuando Letizia llegó a Zarzuela; lo hizo para casarse con el, por aquel entonces, príncipe de Asturias. Además, aprovechó para hacer una remodelación completa de la cocina y, sobre todo, apostar por productos de proximidad y de temporada.
Han sido varios los expertos en realeza que han narrado cómo ha incidido la reina en la alimentación diaria de Zarzuela. Fue, hace tiempo, Pilar Eyre quien afirmó que Letizia «impuso» su ley en las cocinas del Palacio. «Se acabaron los fritos, las grasas, los azúcares refinados y los platos precocinados. Todo pasó a ser biológico, de proximidad y de temporada», contó la periodista. Una opinión que se refuerza con la decisión de construir su propio huerto en los jardines que les sirve para ser parte fundamental de su dieta. «Mandó habilitar un huerto ecológico en los jardines para abastecer la mesa real», apostilló, reforzando la apuesta de la reina por los alimentos de proximidad y, sobre todo, sin químicos.
La cocina de la reina Letizia en Zarzuela

«La jefa de cocina en Zarzuela no es el chef, es la Reina. Ella supervisa personalmente los menús semanales. Hay una obsesión sana por los superalimentos: chía, quinoa, kombucha, cúrcuma y legumbres ecológicas. Los postres dulces están prácticamente desterrados, salvo en ocasiones muy especiales», han contado varios cronistas de la Casa Real. Mucho se ha hablado, también, de la fidelidad de la reina a los principios del doctor Nicholas Perricone, un famoso dermatólogo y nutricionista que aboga por una alimentación antiinflamatoria y antiedad. Su dieta se ha definido como «un menú basado en el consumo de salmón salvaje, verduras de hoja verde, frutos rojos, té verde y mucha agua mineral».
Probablemente, uno de los episodios que más se ha comentado es cuando sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, comenzaron a estudiar en el Santa María de los Rosales, donde la reina también metió mano en el menú escolar. De esta manera, logró que se redujera el consumo de hidratos de carbono simples, los rebozados, sustituyéndolos por verdura fresca, pescado azul y fruta de temporada. Sí que es cierto que la mayoría de las informaciones sobre esta parcela tan íntima, no han sido confirmadas por la Casa Real, que siempre se ha mantenido al margen de todos estos temas.
Mucha verdura, fruta, pescado azul y sin fritos

Lo que sí podemos comprobar es que Letizia tiene una gran forma física. No hace dietas para adelgazar, sino que su máxima es la de cuidar su cuerpo. En sus platos no falta el pescado ni las verduras. Hay que tener en cuenta que el salmón salvaje es buenísimo en Omega-3 y las espinacas, el brócoli y los espárragos también son muy recomendables para la salud. Por su parte, los frutos rojos son considerados antioxidantes naturales. Además, una dieta en la que hay aceite de oliva virgen extra, un pilar fundamental en nuestra dieta mediterránea, es buenísimo —tanto a nivel culinario como para la salud—. El azúcar refinado, la harina blanca, los fritos, los ultraprocesados y los platos precocinados no forman parte de su día a día.
Para garantizar que lo que come está libre de pesticidas, en el recinto de la Zarzuela mandó instalar un gran huerto ecológico del que se abastece la cocina real diariamente con verduras de temporada. Letizia es prácticamente abstemia. En los brindis oficiales es muy común verla simplemente alzando la copa o dando un sorbo protocolario a un vaso de agua. Lo que más a simple vista podemos observar es la tonificación de su cuerpo. Letizia es una gran defensora del entrenamiento con el propio peso corporal (calistenia). Realiza fondos de tríceps, dominadas, flexiones y ejercicios con gomas elásticas. Practica, además, yoga, que se centra en la alineación perfecta del cuerpo, la precisión y la fuerza estática. Le ayuda no solo a mantener la flexibilidad, sino también a canalizar el estrés de su agenda oficial.

No todo es idílico en su salud. El cuidado de la reina también incluye lidiar con una dolencia crónica en los pies: metatarsalgia y neuroma de Morton —una afección muy dolorosa que afecta al tejido de los nervios de los dedos del pie, agravada por el uso continuado de zapatos de tacón—. Para cuidarse de esta dolencia, Letizia ha tenido que cambiar radicalmente su calzado en los últimos años. En estos últimos años, ha desechado los zapatos con tacón infinito. Ha popularizado el uso de zapatos de tacón sensato (medio), plataformas ocultas o directamente zapatos planos —mocasines y oxfords— y zapatillas elegantes en sus actos oficiales, priorizando la salud a la etiqueta tradicional.
Una estancia cuidada hasta el mínimo detalle
Así, la cocina es una de las salas centrales del Palacio. El Palacio de la Zarzuela está dividido principalmente en dos zonas de residencia: el edificio principal —donde residen y tienen sus despachos los reyes eméritos, Juan Carlos y Sofía— y el Pabellón del Príncipe —la residencia que se construyó a principios de los 2000 y donde viven los reyes Felipe y Letizia con sus hijas—. La cocina principal se ubica en el semisótano del edificio. Allí se encuentran las despensas, los almacenes de alimentos, una zona de office —para el emplatado rápido— y las habitaciones destinadas al personal de servicio y cocina.

La cocina de diario está en la planta principal —donde están el comedor y el salón familiar— hay una cocina más pequeña y auxiliar, equipada para preparaciones rápidas o desayunos, conectada directamente con la gran cocina de abajo. Aunque es una cocina de altas prestaciones capaz de preparar banquetes, se ha contado que huye de la estética industrial y fría. El orden en las despensas y neveras es absoluto. Al ser la alimentación de un jefe de Estado, hay protocolos estrictos de trazabilidad de los alimentos que entran en el palacio por motivos de seguridad.
A escasa distancia de la cocina, en el recinto exterior del palacio, se encuentra el famoso huerto ecológico que mandó habilitar la Reina Letizia, de donde los cocineros recogen diariamente hortalizas, verduras y hierbas aromáticas de temporada. La cocina de Zarzuela funciona bajo el mando de un equipo de cocineros profesionales —que son funcionarios de Patrimonio Nacional—. Entre los platos que salen habitualmente de esas cocinas para la mesa de los Reyes destacan las cremas y sopas de verduras orgánicas —las alcachofas son las preferidas de la reina—, la merluza con tomate y albahaca, las ensaladas de endibias con nueces o legumbres frescas, y las macedonias de fruta de temporada como postre habitual.
