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La cocina que Letizia llevó a Zarzuela en 2004: «Ella quería prepararse una ensalada o un zumo sin avisar al servicio»

La vida del Pabellón del Príncipe dio un giro de 180 grados tras la llegada de la reina al Palacio de Zarzuela

La cocina que Letizia llevó a Zarzuela en 2004: «Ella quería prepararse una ensalada o un zumo sin avisar al servicio»

La reina Letizia, en una imagen de archivo. | Gtres

El Pabellón del Príncipe vivió un antes y un después con la llegada de la reina Letizia a Zarzuela. Y es que, por aquel entonces, cuando el príncipe de Asturias se prometió, hacía y deshacía en su casa lo que quería. Una rutina que se transformó cuando la periodista se instaló junto a él. Probablemente, lo que más se modificó tiene que ver con su cocina. La reina siempre ha sido muy fan de cuidar su salud y, sobre todo, llevar una vida saludable. Es por eso que no tuvo problema en introducir alimentos vegetales e instalar un huerto en el jardín, proponiendo opciones más sanas. Pero no cambió solo eso.

Eva Celada, en su libro La cocina en Palacio y en diversas intervenciones, se ha convertido en la fuente más técnica, poniendo el foco en cómo cambió esta estancia tan importante en una casa. «La cocina del Pabellón del Príncipe es funcional, moderna y de acero inoxidable, muy distinta a la cocina clásica de los Reyes [Juan Carlos y Sofía]», contó. Además, afirmó que la reina había introducido «una dieta basada en productos biológicos y de proximidad, eliminando casi por completo las grasas saturadas y los azúcares».

Así cambió la cocina de Zarzuela cuando llegó Letizia

Los reyes Felipe y Letizia en el Palacio de la Zarzuela. | Europa Press

El periodista José Luis Romo también quiso arrojar un poco de luz sobre lo que había aportado Letizia con su llegada. «La reina ha convertido la cocina en un laboratorio de salud. Ha desterrado los fritos y ha introducido los llamados ‘superalimentos’ como la chía, la quinoa o el kale», explicó. Y es que, de forma general, la reina es muy exigente con el origen de los alimentos. Todo debe ser de temporada y, a ser posible, con certificación ecológica. De esta manera, se pasó de una cocina tradicional española, de guisos y salsas, a una cocina de ensamblaje y vapor, donde lo que importa es el nutriente y no el aderezo.

De la mano de la modernización también llegó cierta independencia. De esta manera, hoy en día pueden prepararse cualquier alimento sin que tenga que intervenir el servicio. Algo que ha favorecido y facilitado la vida de los monarcas. La cocina, como se ha contado, cuenta con un gran protagonista; el acero inoxidable. Es una cocina funcional y minimalista, diseñada para que el servicio trabaje con eficacia, pero también para que los Reyes puedan entrar y prepararse algo rápido. Cuenta con hornos de vapor de última generación y planchas profesionales, descartando casi por completo las freidoras o utensilios para frituras.

Mucha comida saludable y frutas y verduras

El pabellón de El Príncipe, donde residen los Reyes. | Gtres

La alimentación en Zarzuela sigue estrictamente los principios de la dieta mediterránea orgánica con tintes de la dieta Perricone (antiinflamatoria). Las verduras son la base de todo. Se consumen de dos a cinco veces al día. Sus favoritas son las alcachofas, pero también abundan las acelgas, espinacas y el kale. El pescado suele ser salvaje y nunca de piscifactoría. Se cocina principalmente al vapor o a la plancha —la merluza con tomate y albahaca es un plato recurrente—. Ensaladas de legumbres, quinoa y sémola han sustituido a los platos de cuchara pesados con embutido.

Entre las bebidas, nos encontramos con agua, infusiones y kombucha. El alcohol es casi inexistente en el menú diario, salvo alguna copa de vino muy puntual para el rey Felipe. Zarzuela no compra en grandes superficies. Su despensa es una red de calidad seleccionada. Tienen un huerto ecológico dentro del recinto donde cultivan sus propias hortalizas y hierbas aromáticas, supervisado para que no se usen abonos químicos. La reina sigue comprando productos específicos en centros especializados en alimentación macrobiótica y orgánica en el centro de Madrid.

Dónde se ubica la cocina y una ubicación espectacular en el Pabellón del Príncipe

Como decíamos, el Pabellón del Príncipe es la residencia privada de los Reyes Felipe y Letizia, situada a aproximadamente un kilómetro del Palacio de la Zarzuela original —donde reside la reina Sofía—. Fue construido específicamente para el entonces Príncipe de Asturias entre 1999 y 2002 por el arquitecto Manuel del Río. Se trata de un palacete de 3.150 metros cuadrados que, pese a su gran tamaño, fue diseñado con una estructura interna que busca la funcionalidad de un hogar moderno dentro de la pompa institucional. El edificio se divide en varias plantas, y la ubicación de la cocina es estratégica para separar la vida oficial de la privada.

La planta baja es donde se encuentra la cocina principal. No está en la planta de los salones nobles ni en la de los dormitorios, sino en el nivel inferior junto a otras dependencias de servicio. Está conectada mediante montaplatos y escaleras internas con el comedor oficial de la planta superior. Lo que realmente cambió con la llegada de Letizia fue el uso del office. Es un espacio anexo al comedor diario en la planta principal. Es el corazón del día a día, donde las infantas desayunaban y donde la familia hace vida fuera del protocolo.

Leonor, Sofía y la reina Letizia. | Gtres

Para entender el lugar que ocupa la cocina en su vida, hay que ver el mapa del edificio. En el sótano hay almacenes, cámaras frigoríficas y la cocina de gran capacidad. La planta baja, que a su vez es la principal, es donde hay una gran biblioteca, despachos, comedor oficial y el office de diario. La cocina aquí es más una zona de ensamblaje y preparación rápida. La primera planta es la zona más privada, donde están los dormitorios —el de los Reyes tiene 110 metros cuadrados con dos vestidores y dos baños— y salas de estar íntimas.

La cocina del Pabellón no se limita a sus cuatro paredes de acero. Se extiende hacia el exterior. Al estar rodeado de bosque y con seguridad extrema, el traslado de alimentos desde los proveedores —como las tiendas Bio— se hace de forma discreta, entrando directamente a la zona de descarga del sótano.

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