Koldo acusa al abogado del PP de ofrecerle «mentir» a cambio de no ingresar en la cárcel
Ábalos ha utilizado su turno para denunciar un «juicio paralelo» y arremeter contra los medios de comunicación

Koldo García durante su alegato final en el Tribunal Supremo.
Koldo García ha provocado un seísmo en su alegato final en el juicio de las mascarillas. El asesor ha reprochado este miércoles en el Tribunal Supremo que Víctor de Aldama consiga un atenuante muy cualificado y pueda evitar la cárcel tras mentir sobre su papel y el del exministro. El acusado ha explicado que el abogado del PP, Alberto Durán, que dirige la acusación popular, le ofreció colaborar a cambio de no ingresar en prisión y que para ello debía «mentir a todos los españoles». Unas acusaciones que ha negado su entorno, aunque de momento descarta acciones legales. Durante su turno, José Luis Ábalos ha insistido en que no hay evidencias de ninguna contraprestación y denunciado un «juicio paralelo».
«El abogado del PP también me ofreció que colaborara, claro, mintiendo a todos los españoles. Yo sé que esto acaba de empezar, esto va a ser largo. Me dijeron que tengo que estar en la cárcel y, ojo, que podría ir mi mujer y mi hermano, entonces mi hija… Soy un humilde trabajador que ha trabajado desde los nueve años, que tuvo su primer contrato a los 15, pero hay detalles que no puedo entender. Ayudé a Aldama en todo lo que pude, con su madre, su padre, su hermano policía, uno de los mejores profesionales que he conocido en mi vida… En todo», ha señalado Koldo García.
La Fiscalía pide 19 años de cárcel para Koldo García y 24 para Ábalos. Las acusaciones populares elevan la petición a 30 años para ambos y rebajan la de Aldama a 5,3 años, menos de dos años por delito, lo que evitaría su ingreso en un centro penitenciario. El fiscal Anticorrupción, Alejandro Luzón, ha mantenido su petición inicial de siete años tras las indicaciones recibidas por la fiscal general, Teresa Peramato, pero ha subrayado el papel del comisionista en el esclarecimiento de los hechos, por lo que ve con buenos ojos que se le recompense porque «no hacerlo alienta la ley del silencio».
Koldo, destrozado
«Se me ha ofrecido que se iba a quedar esto en nada si metía en todo al Gobierno. Hay dos medios de comunicación que se reunieron conmigo simplemente para que mintiera y engañara a todos los españoles», ha insistido Koldo García durante su alegato. El asesor ministerial de Ábalos ha comenzado su intervención, que ha durado unos 20 minutos, que está «destrozado» y ha perdido a su familia y a sus amigos: «Lo comprendo. Cómo se van a acercar a mí si toda persona que lo ha hecho ha sido destruida».
El acusado casi se rompe cuando ha implorado al tribunal que tenga en cuenta a su defensa porque «más allá de seis meses tendré que estar diez años» en prisión y no podrá llevar a su hija al colegio, ni pasear ni iniciar ningún trabajo. Koldo García ha subrayado que no es «muy listo» pero que cree que «tan malo, tan malo, tan malo no he sido». Ha rechazado haber recibido dádivas del comisionista y que su único pecado fue ayudar. «Toda mi vida he intentando ayudar. Me dice mi abogada que no lo diga, que puede ser prevaricación, cohecho, tráfico de influencias… Pero he dedicado 27 años de mi vida a ayudar a todo a la Guardia Civil».
Koldo García ha arremetido contra los agentes que registraron su domicilio el 23 de febrero de 2023: «Tuvo que hacerlo una unidad de intervención con la mano en el gatillo apuntando a una niña de tres años corriendo. Métanme en la cárcel, pero que alguien me lo explique, porque yo les ofrecí todo. Pero claro, había que montar el circo». El antiguo asesor ministerial ha insistido que no ha aceptado ni un solo euro de Aldama, que tiene una furgoneta de 18 años y paga una hipoteca a plazos. Ha reconocido que las chistorras son billetes de 500 euros, que los llama así desde hace 15 años y que era dinero que cambiaba a guardias civiles porque quedaba «muy feo» que lo hicieran ellos.
En su turno, Ábalos ha defendido que lleva siendo víctima de un «juicio paralelo» en los medios de comunicación todo el procedimiento. «Tengo que referirme a la instrucción del proceso, porque esta causa está predeterminada. Desde las diligencias del 2022. Desde entonces, todo el proceso ha ido con esa predeterminación, conjugado con la presión mediática. Esta mañana el Fiscal ha celebrado los juicios paralelos, pero constituyen una perversión. Intoxican. Solo nos queda la defensa del honor», ha sostenido.
Ábalos denuncia un «juicio paralelo»
El exministro ha señalado durante los más de 40 minutos que ha intervenido en su alegado final que «me intentaron hacer comparecer con un abogado de oficio que yo no quería», asegurando que tuvo que preparar su defensa él mismo. «Eso es indefensión».
También ha recordado una frase del magistrado instructor en la que se refería a que «causa estupor que siga siendo diputado». A su juicio, «lo que queda claro es que yo era culpable, era una declaración de culpabilidad que se materializa en noviembre con mi ingreso en prisión provisional cuando quedaban recursos por resolver».
«Insisto en que se me juzga más por persona que por hechos. El caso de las mascarillas provocó la apertura de una causa general, por contrataciones, tráfico de influencias… No solo sobre los años en que he sido ministro, sino de diez años de mi vida, porque la investigación a mi persona se remonta a 2014», ha recalcado.
Según ha indicado, «cuando el señor fiscal me preguntó qué cree que puede ganar Aldama inculpándose. Hoy ya tengo la confirmación, porque es la pena que pide la acusación popular». «Aldama entra en la cárcel por hidrocarburos el 7 de octubre, y el 8 aparece un informe de mascarillas. En dos días era líder de dos organizaciones criminales y se encuentra en prisión. Para algunos es más duro que para otros. Y la vía que le queda es esta», asegura en referencia a su colaboración con la Fiscalía.
Además, ha puesto en duda su pertenencia a la organización criminal que se le atribuye. «O estoy en la organización criminal y en el reparto de beneficios, o hago cohecho. Se me dice que participo en el cobro con 10.000 euros, ¡qué barato que soy!», ha asegurado sonriendo. «No hay ninguna evidencia de cobro», ha insistido.

