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Tribunales

La defensa de Koldo retira a cuatro testigos clave porque «están controlados por Moncloa»

Los polémicos interrogatorios de los abogados de Ábalos y Koldo soliviantan al presidente de la sala

La defensa de Koldo retira a cuatro testigos clave porque «están controlados por Moncloa»

José Luis Ábalos y Koldo García Izaguirre sentados en el banquillo durante una de las jornadas del juicio por el ‘caso mascarillas’.

A las defensas de Koldo García Izaguirre y José Luis Ábalos, Leticia de la Hoz y Marino Turiel, no les están saliendo las cosas como tenían previsto. Sus polémicos interrogatorios están soliviantando al presidente de la sala, Andrés Martínez Arrieta, que apercibe a la letrada por emitir constantes «juicios de valor» en lugar de preguntar a los testigos sobre los hechos concretos investigados. Las declaraciones de los testigos solicitadas por la defensa de Koldo y Ábalos «les están saliendo rana», según fuentes de la sala segunda del Tribunal Supremo consultadas por THE OBJECTIVE.

Tanto es así que las defensas de Koldo y del exministro José Luis Ábalos han retirado las testificales de cuatro testigos clave en las últimas horas. La primera de ellas fue la del director general de Carreteras del Ministerio de Transportes, Javier Herrero, investigado en la causa que instruye la Audiencia Nacional sobre los presuntos amaños de obra pública y en la que también está imputado el ex secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán. Herrero era el último de los ocho testigos previstos para este lunes y, tras personarse en el alto tribunal, los letrados del exministro y su asesor, Leticia de la Hoz y Marino Turiel, renunciaron a su declaración.

La segunda se produjo este martes, la del actual director general de la Policía Nacional, Francisco Pardo Piqueras, quien tampoco prestó declaración tras renunciar las defensas de los acusados Ábalos y Koldo. Y la tercera, según adelantan fuentes jurídicas a este periódico, es la de Alfredo Rodríguez Flores, el ex jefe de prensa de José Luis Ábalos en el Ministerio de Transportes, que actualmente ostenta el puesto de director de Información Autonómica del Palacio de la Moncloa en la Secretaría de Estado de Comunicación (SEC). La elocuente renuncia a este último testimonio del hombre que sabía todo de los tres años de Ábalos en Transportes, que viajó junto a Jésica y que conocía los manejos de los sobres de Koldo, anticipa la ruptura definitiva de Moncloa y Ferraz con el antaño hombre fuerte de Pedro Sánchez.

Los testigos «le salen rana»

El motivo de estas renuncias, según las citadas fuentes, es que los dos acusados en el juicio del llamado caso Mascarillas tienen constancia de que «están controlados por Moncloa» y que hay una decisión de la cúpula del Gobierno de «dejar solos a Ábalos y Koldo», consumando así la operación para encapsular en ellos las responsabilidades. Una estrategia que han venido comprobando los acusados desde el inicio del juicio la semana pasada, en las testificales de las personas que todavía mantienen un hilo conector con el Ejecutivo de Pedro Sánchez y sus satélites.

Es el caso de la primera declaración que tuvo lugar este martes, la de Víctor Francos, el ex jefe de gabinete de Salvador Illa en el Ministerio de Sanidad y ex secretario de Estado para el Deporte. Propuesto por la defensa de Ábalos y Koldo, la letrada Leticia de la Hoz se refirió a unos supuestos contactos con el Ministerio de Transportes que negó el propio Francos al desmentir que él «no llevaba el aprovisionamiento de mascarillas»: «No me incorporé al Ministerio hasta el 29 de marzo de 2020». Su afirmación más relevante fue al confirmar que su cliente fue la persona que se encargaba de intermediar para favorecer la adjudicación de contratos de mascarillas a Soluciones de Gestión y Apoyo a la Empresa SL. Según su testimonio, Salvador Illa le dijo que «le llamaría Koldo» para un asunto de compra de material sanitario, para lo cual tuvo tres encuentros con el exasesor de Ábalos, en los cuales Koldo le dijo que «tenía acceso a una empresa que podía ofrecer material». Un intento por favorecer a la empresa que le había recomendado Víctor de Aldama, ante lo cual Víctor Francos aclaró: «Yo le dije que el sistema de compra estaba centralizado».

Cuarta renuncia improvisada

El segundo golpe fue con la segunda declaración, la de Manuel Contreras, constructor del Grupo Azvi, también a propuesta de los acusados y de la acusación particular. Sin embargo, en cuanto se percató de su error, Leticia de la Hoz renunció a la testifical e intentó limitar las preguntas de la acusación particular unificada, cuyo representante, Alberto Durán, preguntó por el contrato que hizo Azvi a Koldo en noviembre de 2023. De la Hoz se quejó porque «no es objeto de este procedimiento. Todo lo relativo a esto forma parte de una pieza separada en la Audiencia Nacional. Yo misma he cometido el error de llamarle aquí como testigo, pero cuando he visto que no tenía nada que ver con el procedimiento, he renunciado». Martínez Arrieta le cortó: «Usted ha renunciado a ese testimonio, pero la acusación popular no».

Pese a los intentos de frenar su declaración, el empresario confirmó el modus operandi de Koldo: «Solicité una reunión con el ministro y me recibió Koldo». Y le contrató en noviembre de 2023 para «localizar posibles negocios en países de Sudamérica», para lo cual abonó 25.000 euros por adelantado para «billetes de avión». El resto de los comparecientes tampoco favoreció la estrategia de defensa del acusado. El mismo subsecretario que acudió a La Chalana a hacer sí me dijo que tenían que ser ocho millones porque el suministrador decía que ocho millones o nada. Y que lo hacía transmitiendo «la decisión final» del ministro de Transportes. También confirmó que «Koldo me dijo que duplicara el pedido» con Soluciones de Gestión en apenas 38 minutos desde la primera solicitud a la segunda. 

Enfrentamiento en la sala

El letrado de Ábalos también citó al supuesto chófer de Ábalos, Carlos García Liberal, en su etapa como ministro de Transportes, cuya primera aclaración ha sido para negar ser el conductor personal de Ábalos, pero ha admitido haber llevado mascarillas al Ministerio del Interior. «Mi jefe me hizo ese encargo, Secundino Rodríguez. Era jefe de servicio. Yo estaba haciendo otro servicio, me llamaron para que llevase una furgoneta con cajas de mascarillas. Fui con un guardia civil, paré en la puerta y las dejé allí. Yo no pasé de allí, con la furgoneta. Las descargó la Guardia Civil».

Tampoco salió bien el siguiente de los testimonios, el del presidente de ADIF, Pedro Luis Marco de la Peña, que motivó un nuevo enfrentamiento entre el presidente de la sala segunda, el magistrado Martínez-Arrieta, por la insistencia de Leticia de la Hoz en preguntar por un informe vinculado a la contratación de obra pública, y no a las mascarillas. «El informe lo redactamos a petición propia mi jefa de Gabinete, Rosa Montero, y yo. Era exclusivamente hacer una pequeña sinopsis de esos contratos públicos» relacionados con «obras y servicios de ADIF y ADIF Alta Velocidad». La aclaración del actual presidente de ADIF motivó la intervención de la acusación popular, que puso de manifiesto «el error de mi compañera, porque el informe no tiene nada que ver con mascarillas, sino con la adjudicación de obra pública». La abogada de Koldo se defendió: «El testigo no está capacitado para responder a mis preguntas» o, por el contrario, «no quiere». Motivo por el cual Leticia De la Hoz renunció también a continuar el interrogatorio: «Si no ha visto nada en relación con mi cliente, no hay más preguntas, muchas gracias».

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