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Política

Moncloa impone cursos de «interseccionalidad LGTBIQ+» a diplomáticos y militares

El Gobierno obliga a medir el éxito de la política exterior por el número de proyectos «liderados por mujeres»

Moncloa impone cursos de «interseccionalidad LGTBIQ+» a diplomáticos y militares

Una pareja en el orgullo gay de 2025. | EFE

El Gobierno ha aprobado el III Plan Nacional de Acción de Mujeres, Paz y Seguridad 2025-2030, una estrategia con la que pretende convertir la denominada «política exterior feminista» en un eje transversal de la acción del Estado y extender sus principios a ámbitos como la diplomacia, la defensa, la cooperación internacional, la seguridad y la acción humanitaria.

El documento, coordinado por el Ministerio de Asuntos Exteriores que dirige José Manuel Albares y elaborado junto a otros doce ministerios, establece nuevas obligaciones para la Administración y prevé reforzar la formación del personal que desempeña funciones en el ámbito exterior, así como de militares y miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado desplegados en misiones internacionales.

El plan parte de la premisa de que «no puede haber paz duradera sin igualdad de género» y define expresamente como objetivo el desarrollo de un «enfoque de paz y seguridad feminista», alineado con la política exterior feminista impulsada por el Ejecutivo desde 2021.

Entre las medidas contempladas figura el refuerzo de la formación en igualdad de género para el personal desplegado en operaciones internacionales. Esta capacitación incluirá contenidos relacionados con la prevención de la violencia sexual, la trata de seres humanos, la explotación y el abuso sexual, así como la identificación de delitos de odio desde una perspectiva interseccional.

Además, el Ministerio de Defensa continuará liderando la formación en género para las misiones y operaciones militares de la Política Común de Seguridad y Defensa de la Unión Europea, ampliando la red de especialistas acreditados e incorporando de forma sistemática la perspectiva de género en la planificación, ejecución y evaluación de las operaciones.

Programas sobre desigualdades estructurales

La estrategia también prevé reforzar la formación de empleados públicos vinculados a la acción exterior del Estado. Cada ministerio deberá elaborar diagnósticos específicos de necesidades formativas y desarrollar programas relacionados con las desigualdades estructurales, la perspectiva de género, el análisis de conflictos con enfoque de género y la memoria democrática.

Uno de los pilares del plan es la adopción de un enfoque «interseccional e intergeneracional», que tendrá en cuenta factores como el origen racial o étnico, la religión, la edad, la discapacidad, la situación socioeconómica, la orientación sexual o la identidad de género. Señalan expresamente que se prestará especial atención a mujeres pertenecientes a colectivos LGTBIQ+, migrantes, afrodescendientes, indígenas, con discapacidad y residentes en entornos rurales.

La iniciativa también persigue aumentar la presencia femenina en los espacios de decisión relacionados con la paz y la seguridad. El Gobierno señala que las mujeres continúan infrarrepresentadas en numerosos ámbitos de la acción exterior y especialmente en las misiones internacionales. Actualmente, representan el 13,1% de las Fuerzas Armadas, el 18,3% de la Policía Nacional y el 9,7% de la Guardia Civil.

Durante la vigencia del plan, el Ejecutivo revisará los obstáculos que dificultan la incorporación y permanencia de mujeres en misiones internacionales y adoptará medidas para acercar su presencia a criterios de mayor paridad en los despliegues realizados bajo mandato de Naciones Unidas, la Unión Europea, la OTAN o la OSCE.

Extiende la agenda Mujeres, Paz y Seguridad

Además, extiende la Agenda Mujeres, Paz y Seguridad a nuevas áreas de actuación pública. Junto a la defensa, la diplomacia o la cooperación internacional, el Gobierno prevé integrar sus principios en ámbitos como la transición ecológica, la transformación digital, la inclusión social, la educación y las políticas de seguridad.

El plan identifica asimismo nuevas amenazas para la estabilidad internacional, entre ellas la emergencia climática, la desinformación, los discursos de odio, el extremismo violento y la violencia de género facilitada por la tecnología. De esta forma, el Ejecutivo sostiene que los movimientos «ultraconservadores» y «antifeministas» representan un riesgo creciente para los derechos y libertades de las mujeres. La estrategia contempla también la incorporación de análisis de género en los sistemas de alerta temprana de la red diplomática española, el apoyo a organizaciones de mujeres en países afectados por conflictos, la promoción de los derechos sexuales y reproductivos y el refuerzo de programas internacionales relacionados con la igualdad de género.

El Ministerio de Albares, el encargado

La coordinación del plan recaerá en el Ministerio de Asuntos Exteriores, que creará una unidad específica de seguimiento encargada de supervisar su aplicación junto a un grupo de trabajo formado por representantes ministeriales y organizaciones de la sociedad civil. El Gobierno deberá informar periódicamente al Congreso de los Diputados sobre los avances de la estrategia y, una vez concluida en 2030, una evaluación independiente analizará su impacto y resultados.

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