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Política

Las feministas se indignan con el PP por abrir las iglesias a víctimas de maltrato en Zaragoza

El consistorio zaragozano llega a un acuerdo con el Arzobispado para atender a mujeres que sufren violencia machista

Las feministas se indignan con el PP por abrir las iglesias a víctimas de maltrato en Zaragoza

Celebración del Miércoles de Ceniza en Sevilla. | EP

El Ayuntamiento de Zaragoza, gobernado por el Partido Popular, ha acordado con el Arzobispado la atención a las mujeres víctimas de maltrato en varias parroquias de la ciudad. El pacto implica la formación para los párrocos y algunos voluntarios para que puedan asistir, en el horario de apertura de las iglesias, a víctimas de violencia machista, a modo de una primera atención en la que las derivarán a los servicios municipales, como la Casa de la Mujer, o las asesorarán si necesitan tramitar una denuncia. Sin embargo, la medida no ha gustado a las feministas, que han elaborado un manifiesto y recogido firmas para presentarlo a la alcaldesa, Natalia Chueca, con el objetivo de conseguir que se deje sin efecto el convenio suscrito al entender que se trata de un «blanqueamiento de la violencia machista».

La iniciativa ha partido de la Asociación Española de Feministas Socialistas (Femes), que denuncia en el manifiesto, al que ha tenido acceso THE OBJECTIVE, que «la Iglesia católica no se ha caracterizado hasta ahora por tener una postura activa en contra de la violencia machista; al revés, la historia de abusos sexuales infringidos por parte de algunos de sus miembros, ocultada durante tantos años por la propia institución y la política que practica de férrea desigualdad hacia las mujeres católicas, hacen que esta institución sea la más inapropiada para acoger a una mujer y a sus hijos e hijas, que sufren violencia machista y desean salir de esa situación».

Las feministas socialistas abominan del acuerdo entre consistorio y arzobispado porque entienden que «las mujeres necesitan, cuando se encuentran en esa situación, hablar sobre todo con mujeres, que sean expertas en saber cómo tratarlas, aconsejarlas y acompañarlas en esos momentos tan difíciles y peligrosos incluso para sus vidas». «El Ayuntamiento de la Ciudad de Zaragoza bajo gobierno socialista fue pionero en llevar a cabo políticas de igualdad de las mujeres desde los años 80, con la construcción de la Casa de la Mujer, desde la que, históricamente, con unos servicios sociales bien formados y especializados, vienen acogiendo, asesorando y acompañando a todas las mujeres que sufren violencia y acuden allí en solicitud de ayuda. Sustituirlas por curas o por catequistas, es una broma que las mujeres no merecemos». 

También dicen que la sociedad española es «aconfesional», y, «desgraciadamente, los malos tratos y la violencia machista afectan a todas las capas sociales y a mujeres de todas las ideologías y creencias religiosas, por ello es imperativo que el tratamiento de este grave problema social sea de competencia pública, sin embargo, la Iglesia Católica es una confesión «religiosa». «¿No es esta una manera de discriminar a mujeres que no profesan la religión católica o a mujeres no creyentes?», se preguntan.

Femen recuerda que el Ayuntamiento de Zaragoza recibe una dotación económica procedente de los fondos del Pacto de Estado contra la violencia de género «para que se realice una atención integral y especializada a las víctimas y para que esta sea prestada por profesionales con formación específica para ello y que no revista carácter asistencial, sino de cumplimiento de los derechos fundamentales de las mujeres». Por ello, denuncia que «este Convenio con el Arzobispado incumple claramente el Pacto de Estado contra la violencia de género, que claramente está circunscrito a las competencias públicas y alejado de cualquier sesgo ideológico o confesión religiosa». 

«Es esta una penosa decisión que pone de relieve que la deriva del actual Ayuntamiento respecto a los derechos y la defensa de la igualdad de las mujeres es de una extraordinaria condescendencia con el machismo», denuncian las feministas socialistas, que atribuyen la decisión a Vox: «Se empezó con la eliminación de los puntos violetas y se continúa con este despropósito que da prueba fehaciente de lo que pretenden la Sra. Chueca y sus socios de Vox, hacer desaparecer del escenario público, lo que tanto esfuerzo costó sacar a la luz, la violencia contra las mujeres».

Pese a que las feministas señalan esta decisión como fruto de una cesión o un acuerdo con Vox, lo cierto es que este partido también ha criticado el pacto porque se limita solo a las mujeres maltratadas.

Por todo lo expuesto, Femen ha exigido al Ayuntamiento de Zaragoza la renuncia al convenio con el Arzobispado de la Ciudad para la atención a mujeres víctimas de maltrato, para que trabaje con asociaciones de mujeres «dedicadas desde hace años a mujeres víctimas de esta devastadora violencia», como la propia asociación.

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