Las bolsas caen y el petróleo se dispara tras anunciar Iran que rompe las negociaciones
La ofensiva israelí en Beirut frustra la desescalada y eleva el barril de crudo hasta llegar a los 97 dólares (84 euros)

Palacio de la Bolsa de Madrid.
Las expectativas de una desescalada en Oriente Próximo han vuelto a quedar en suspenso. La decisión de Irán de paralizar las conversaciones con Estados Unidos, tras la ofensiva israelí sobre el sur de Beirut, ha devuelto la tensión geopolítica al centro del mercado. El golpe ha sido inmediato: el petróleo se dispara, las Bolsas europeas retroceden con fuerza y la deuda vuelve a sufrir ventas ante el temor a una inflación más persistente.
El mercado había empezado a descontar en los últimos días una posible vía de entendimiento entre Washington y Teherán. Ese escenario había servido para contener el precio del crudo y dar algo de aire a la renta variable, incluso tras tres meses de ataques de EEUU e Israel contra Irán. Sin embargo, el nuevo movimiento militar de Benjamin Netanyahu en Líbano ha frustrado ese intento de normalización.
La agencia iraní Tasnim ha confirmado la suspensión de las negociaciones, lo que ha borrado de golpe buena parte del optimismo acumulado. Aunque Donald Trump había insistido en que las conversaciones para alcanzar un acuerdo provisional «saldrán bien», la evolución sobre el terreno ha impuesto una lectura mucho más prudente entre los inversores.
La reacción más visible se produce en el petróleo. El Brent repunta más de un 6% y supera los 96 dólares por barril, en un movimiento que reaviva el miedo a nuevas tensiones en el suministro energético. El mercado vuelve a mirar de cerca el estrecho de Ormuz, una zona clave para el transporte mundial de crudo y gas, cuya normalización había sido uno de los factores que habían ayudado a calmar los precios en las últimas sesiones.
La subida del petróleo ha cambiado por completo el tono de la jornada. La sesión había arrancado con avances moderados en las principales Bolsas, pero el giro geopolítico ha activado las ventas. Los inversores reducen exposición al riesgo y buscan protegerse ante un escenario más incierto, con el conflicto lejos de encauzarse y con el coste energético otra vez al alza.
Caídas en el Ibex 35
Europa es la región más castigada por su dependencia exterior de la energía. El Ibex 35 lidera las caídas entre los grandes índices del continente con un descenso del 1,4%. El FTSE británico cede un 0,9%, el Cac francés pierde un 0,8% y tanto el Dax alemán como el Euro Stoxx 50 retroceden un 0,6%. La corrección refleja el temor a que una nueva escalada del crudo complique todavía más las perspectivas económicas de la región.
En Wall Street, el impacto es más contenido, aunque también se impone la cautela. Después de varias sesiones en zona de máximos, el impulso tecnológico pierde fuerza ante el aumento de la incertidumbre internacional. El Dow Jones cae un 0,3%, mientras el S&P 500 y el Nasdaq cotizan prácticamente planos.
El ajuste más severo, sin embargo, se está produciendo en el mercado de deuda. La subida del petróleo devuelve al primer plano el riesgo de una inflación más resistente y obliga a los inversores a revisar sus expectativas sobre los tipos de interés. Si la energía vuelve a encarecerse de forma sostenida, los bancos centrales podrían tener menos margen para relajar su política monetaria.
Las rentabilidades de los bonos repuntan con fuerza y registran su mayor subida desde el pasado 15 de mayo. El rendimiento del bono estadounidense a diez años avanza siete centésimas y vuelve al 4,5%. En Europa, el bono español sube nueve puntos básicos hasta el 3,4%, mientras que el alemán avanza ocho puntos básicos y alcanza el 3%.
El barril Brent cerca de los 100 dólares
Hace apenas unos días, la posibilidad de un acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán había rebajado la presión sobre el crudo y permitido a las Bolsas mantener el pulso alcista. Ahora, con las conversaciones suspendidas y el petróleo de nuevo cerca de los 100 dólares, los inversores vuelven a asumir que el conflicto puede prolongarse y que sus efectos sobre la inflación, la deuda y el crecimiento aún están lejos de desaparecer.
