Los mercados anticipan que la subida de precios se agravará a finales de año
España encadena tres años con más inflación que la Unión Europea y los futuros prevén una crisis larga del petróleo

Un mercado de alimentos. | EP
Los mercados descuentan que el impacto económico de la guerra de Irán no remitirá en los próximos seis meses. En línea con las previsiones que asumen que los efectos inflacionarios podrían alargarse en países como España hasta principios de 2027, los futuros del barril de petróleo a seis meses, que indican el precio al que inversores o las propias refinerías creen que cotizará el Brent pasado este plazo, se sitúan en niveles significativamente superiores a los actuales. Ello indica que, de forma mayoritaria, se espera un encarecimiento, y por ello se acepta un sobrecoste al comprar estos títulos.
«El petróleo sigue alto, no estamos a un nivel de 70 dólares, estamos en 84 dólares y el futuro está en 91», señala Rafael Pampillón, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad CEU San Pablo. «Es tanto como decir: no me fío de que el precio mantenga los 81 dólares y tengo que asegurarme el abastecimiento como refinería de petróleo y compro a 91 dólares a futuro», apunta. El especialista considera que estamos ante «una paz endeble», ya que «estará ahora saliendo petróleo, pero en el futuro no [se sabe]». Considera una mala señal que las refinerías estén comprando petróleo a entregar en seis meses a este precio relativamente elevado y advierte que probablemente «los precios del combustible no bajarán» en este plazo.
A este problema se añade que España ya partía de una inflación peor en comparación con sus socios europeos, ya que lleva tres años con un diferencial de inflación, es decir, con subidas de precios superiores a la media, y ya arrastraba ciertas tendencias de encarecimiento previas, por ejemplo, en alimentos no elaborados. A todos los países les ha afectado la situación con un IPC mayor, pero en el caso de España, el bolsillo de los consumidores sufre doblemente.
El Instituto Nacional de Estadística publicó este viernes los datos armonizados del índice de precios del consumidor que permiten comparar con Europa. «Ha subido una décima», destaca Pampillón, que lo considera «un mal dato». «Además, si tienen previsto reducir todo ese paquete de medidas antiinflacionistas del Gobierno que terminan el 31 de mayo, el IVA del gas y carburantes y transporte, las ayudas a la agricultura, transportistas, alimentos y algunos productos básicos, es un 1% de inflación y, si desaparecen esas ayudas, nos vamos a una inflación del 4,6%», alerta. El economista señala que la evolución futura de la economía española «depende» en buena medida de «si se mantienen o se quitan las medidas».
Asimismo, indica que «el hecho de que el IPC se haya mantenido en el 3,2% ya no es estabilidad de precios» y recuerda que en los próximos días se conocerá el IPCA de países como Francia, Alemania e Italia y será posible «tener una idea de por dónde irá la media», aunque augura que se podría situar en el 3,1%, de modo que, de forma aproximada, «se seguirá manteniendo» el diferencial de «cinco décimas» en la inflación con respecto al conjunto del bloque comunitario. Pampillón también hace hincapié en que «aunque los precios subieran un 1%, sería una subida sobre lo que ya hay y, si suben al 3,6%, es que va a más», lo que se traduce en una «pérdida de poder adquisitivo para las familias y una pérdida de competitividad para las empresas».
A la espera de la resolución del conflicto en Oriente Próximo, todo apunta a que las consecuencias económicas tendrán un impacto duradero en los bolsillos de los españoles, así como en la situación de las compañías exportadoras, que ven cómo tienen que competir con rivales de países donde los precios no suben tan rápido.
