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Serrat: «En mi casa del Ampurdán, el paisaje es un vecino más; allí soy dueño de mi tiempo»

El cantante catalán posee una bonita masía en esta zona de Gerona, que cuenta con una ubicación privilegiada

Serrat: «En mi casa del Ampurdán, el paisaje es un vecino más; allí soy dueño de mi tiempo»

Serrat, en una imagen de archivo. | Gtres

Joan Manuel Serrat tiene una casa en la zona del Ampurdán. El cantante catalán ha encontrado el lugar donde «l tiempo se detiene a descansar». «Mi casa allí no es para que me vean, sino para dejar de ver el reloj», ha confesado. «Mi casa de allí es de piedra y de silencio. Es el lugar donde uno recupera el contacto con la tierra, con el ciclo de las estaciones, algo que el asfalto de Barcelona nos roba cada día», ha relatado. Esa casa es «el humo de la chimenea y el olor a guiso». Aunque eso sí, lo mejor de la casa es lo que está fuera. Es ese paisaje que se «estira hasta el mar».

«La Tramuntana es la que pone orden en esa casa. Cuando sopla, te obliga a recogerte, a mirar hacia dentro. Es un viento que limpia la cabeza y las paredes», ha relatado. Aunque él nunca da la dirección exacta por razones obvias de privacidad, se sabe que su refugio está en la zona del Bajo Ampurdán, cerca de núcleos con mucho encanto como Ullastret o Pals. Es una masía rehabilitada con mucho gusto donde también tiene su propia producción de vino —el famoso Priorat es su negocio vinícola, pero en el Empordà es donde realmente «vive» la viña de forma personal—.

La masía de Serrat en la Ampurdán

Serrat junto a Candela poseen una casa en la zona de Ampurdán. | Gtres

Como él mismo ha contado, en alguna que otra ocasión, la vivienda está construida en piedra ampurdanesa, con techos de vigas de madera y suelos de terracota. No es una mansión de exhibición, sino una casa de campo funcional y cálida. Serrat ha dicho en alguna ocasión que lo que más le gusta es la nobleza de la piedra, que mantiene el frescor en verano y el calor del hogar en invierno. La masía está rodeada de hectáreas de campo, lo que le permite disfrutar de una privacidad total. Serrat es un gran amante de la naturaleza. En su rutina en el Empordà no falta el cuidado de sus árboles y de su pequeño huerto. Para él, ver crecer lo que planta es una forma de meditación.

La casa está orientada para aprovechar la luz dorada de la zona, esa que ha inspirado a tantos pintores y que él describe como «un bálsamo para la vista». Quienes han tenido la suerte de visitarla describen un interior que es el reflejo de una vida dedicada a la cultura. La biblioteca es el corazón de la casa. Está llena de libros, muchos de ellos primeras ediciones y regalos de poetas amigos. Es donde pasa la mayor parte del tiempo leyendo tras su jubilación. Como buen amante del vino —recordemos que tiene su propia bodega, Mas Perinet, en el Priorat—, en su casa del Ampurdán guarda una selección personal muy cuidada. La mesa de la bodega es el lugar donde se alargan las tertulias con sus amigos más cercanos, como los hermanos Cuyàs o su inseparable Ricard Miralles.

Un lugar muy especial y con mucho significado para el cantante

La zona de Ampurdán.
La zona de Ampurdán, donde tiene una casa el cantante.

Él mismo ha contado que su casa es «una casa de puertas abiertas para los amigos, pero de muros altos para la curiosidad». Uno de los rituales más importantes de su casa de verano es el almuerzo. Le gusta cocinar o participar en la preparación de arroces y platos de la cocina catalana de proximidad —lo que se conoce como mar i muntanya, en catalán—. Tras su despedida de los escenarios en el Palau Sant Jordi en 2022, esta casa se convirtió en su residencia principal durante largos periodos. Es allí donde se deja llevar por la escritura, disfruta de sus nietos lejos del bullicio de Barcelona y escucha el sonido de la Tramontana, uno de los que más le gusta.

El Empordà (o Ampurdán) es mucho más que una comarca en el noreste de Cataluña, en la provincia de Gerona; es un estado mental, un paisaje emocional que ha seducido a artistas, poetas y viajeros durante siglos. Es la definición perfecta de la armonía geográfica. En pocos kilómetros pasas de las cumbres de los Pirineos a las calas más salvajes de la Costa Brava. Cuenta con una amplia llanura, que es muy conocida. Es aquí donde, también, el Mediterráneo muerde a tierra creando acantilados de roca granítica y pinos que parecen querer bañarse en el agua turquesa. No se puede entender el Ampurdán sin este viento del norte. Es un viento fuerte, seco y racheado que limpia el cielo de nubes dejando un azul intensísimo.

Una zona llena de belleza y en un enclave privilegiado

Candela Tiffon mujer Serrat
Serrat, junto a su mujer. | Gtres

Gracias a este viento, la luz del Ampurdán es nítida y brillante, lo que atrajo a pintores como Salvador Dalí. Es en Figueres donde está su teatro-museo y en Cadaqués se encuentra el pueblo blanco donde vivió y trabajo. El castillo Púbol fue el que le regaló a Gala, su musa. Si te adentras un poco desde la costa, encontrarás algunos de los pueblos más bonitos de España, donde parece que el tiempo se detuvo en el siglo XIV. Pals y Peratallada son joyas de la arquitectura gótica y románica con calles empedradas y muchas murallas. Monilla es famosa por su plaza porticada —y donde se grabó Ocho apellidos catalanes—. Allí se come con el alma. La cocina ampurdanesa es famosa por sus combinaciones de mar y montaña —como el pollo con langosta o las albóndigas con sepia—.

La Denominación de Origen Empordà produce vinos con mucha personalidad, especialmente tintos con cuerpo y la famosa garnacha del Ampordán —o vino dulce—. Además, entre otros productos destacados, nos encontramos con anchoas de L’Escala, el arroz de Palms y la manzana de Gerona. Y no solamente eso. Para aquellos que están de vacaciones o se instalan allí, la Ampurdán ofrece algo difícil de encontrar; privacidad sofisticada. Es un lugar donde puedes vivir en una masía aislada, rodeado de campos, pero a la vez disfrutar de festivales de música de primer nivel mundial —como el de Cap Roig o el Castillo de Peralada— y de restaurantes con estrellas Michelin.

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