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Comunidad Valenciana

El gerente del metro de Valencia desvincula a Mazón de las decisiones durante la dana

Alfonso Novo, en la comisión del Congreso: «Si nos hubieran avisado del Poyo, habríamos actuado de otra manera»

El gerente del metro de Valencia desvincula a Mazón de las decisiones durante la dana

El gerente de Ferrocarrils de la Generalit Valenciana (FGV), Alfonso Novo, comparece ante la Comisión de Investigación sobre la dana del Congreso de los Diputados. | Marta Fernández (Europa Press)

El gerente de Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana (FGV), Alfonso Novo, desvinculó este lunes al expresidente de la Generalitat, Carlos Mazón, de las decisiones operativas adoptadas por Metrovalencia durante la jornada de la dana del 29 de octubre de 2024. Durante su comparecencia ante la comisión de investigación del Congreso de los Diputados, Novo sostuvo que la gestión de la red ferroviaria se realizó conforme a los protocolos establecidos, defendió la actuación de los responsables de la empresa pública y aseguró que nunca recibió información que permitiera anticipar la riada que acabó arrasando las instalaciones ferroviarias en la zona afectada.

La comparecencia estuvo marcada por un intenso enfrentamiento entre el compareciente y los representantes de los grupos de izquierda, que trataron de determinar si FGV dispuso de información suficiente para suspender antes el servicio ferroviario y proteger tanto a los usuarios como a los trabajadores de la red. Novo rechazó esa tesis y defendió que las decisiones se fueron adoptando de forma progresiva en función de la información oficial disponible en cada momento.

«No soy yo quien debe avisar al presidente»

Uno de los momentos más destacados de la sesión se produjo cuando el diputado de Podemos, Javier Sánchez, preguntó directamente a Novo si él o el secretario autonómico de Infraestructuras, Javier Sendra, habían considerado necesario contactar con Mazón para advertirle de la situación que se estaba produciendo en torno al barranco del Poyo.

La respuesta del gerente de FGV fue clara. Explicó que mantuvo conversaciones con Sendra durante la tarde, pero añadió que no le correspondía a él comunicar esa información al entonces presidente de la Generalitat Valenciana.

«Yo desde luego no le trasladé en ningún momento porque entiendo que quien tenía que tomar la decisión la tomaría de llamar al presidente Mazón. Para eso existen los mecanismos habituales y los mecanismos ordinarios de avisar a quien tiene que avisar», afirmó.

FGV niega haber recibido alertas

A lo largo de su intervención, Novo reiteró en numerosas ocasiones que ni FGV ni el puesto de mando de Valencia Sur recibieron avisos concretos sobre una posible inundación catastrófica procedente del barranco del Poyo.

El responsable de la empresa pública explicó que los avisos meteorológicos recibidos eran los habituales en episodios de lluvias intensas y que la jornada comenzó bajo alerta naranja antes de evolucionar posteriormente a alerta roja. Según su relato, la organización adoptó desde primera hora las medidas previstas para este tipo de situaciones, incluyendo la suspensión de actividades no esenciales y la activación de mecanismos especiales de vigilancia.

Novo aseguró que la empresa nunca recibió ninguna advertencia específica por parte de la Confederación Hidrográfica del Júcar ni de los servicios de Emergencias sobre una avenida de agua capaz de afectar al complejo ferroviario de Valencia Sud: «En ningún momento tuvimos la más mínima información de que eso podía suceder», afirmó durante la sesión.

«Habríamos actuado de otra manera»

Los socios del PSOE en el Congreso de los Diputados cuestionaron repetidamente por qué Metrovalencia mantuvo el servicio durante gran parte de la jornada, pese a los problemas que se registraban desde la primera hora de la mañana en diversos puntos de la red.

Los representantes de Compromís, ERC, Podemos y Sumar sostuvieron que la información pública disponible ya permitía prever una situación extraordinaria. Novo rechazó esa interpretación y defendió que la realidad que conocían los gestores de la red era la de un episodio de lluvias intensas similar a otros muchos registrados anteriormente en la Comunidad Valenciana.

Sin embargo, sí admitió que la actuación habría sido diferente si hubieran conocido con antelación la magnitud real del fenómeno. «Si a nosotros nos dicen que lo que viene es una riada, no lluvia, sino el desastre, se habría actuado de una manera distinta», afirmó. Según explicó, la primera percepción directa de la dimensión de la catástrofe se produjo alrededor de las 19.40 horas, cuando los responsables de la instalación observaron «una enorme masa de barro» avanzando hacia Valencia Sur.

Defensa de los protocolos

Otro de los ejes de la comparecencia fue la defensa que Novo realizó del trabajo desarrollado por los empleados de FGV durante la emergencia. El gerente rechazó las críticas formuladas por algunos representantes sindicales y por diputados de la izquierda, quienes sostuvieron que parte de la plantilla se sintió abandonada durante la jornada.

Por el contrario, aseguró que la actuación fue «ejemplar» y que todos los protocolos se aplicaron correctamente. También destacó que no se produjeron víctimas mortales entre los usuarios ni entre los trabajadores de Metrovalencia. El único herido registrado fue un vigilante de seguridad que sufrió lesiones durante las labores de evacuación del puesto de mando. Novo insistió en que la suspensión total del servicio se decretó cuando las condiciones dejaron de ser seguras y cuando la entrada de agua comenzó a comprometer sistemas críticos para la explotación ferroviaria.

La izquierda cuestiona la gestión

Los grupos de izquierda utilizaron la comparecencia para intentar determinar si existió una reacción tardía por parte de FGV ante los acontecimientos que se desarrollaban durante la tarde del 29 de octubre. Varios diputados recordaron que desde primeras horas de la mañana ya se habían producido incidencias en distintos puntos de la red y reprocharon que el servicio continuara funcionando mientras la situación empeoraba. Algunas intervenciones llegaron a sostener que el metro siguió circulando pese a que existían indicios suficientes para adoptar medidas más contundentes.

Novo respondió que el carácter esencial del transporte público obliga a mantener la prestación del servicio mientras existan condiciones seguras para hacerlo y defendió que cada restricción o suspensión parcial se fue adoptando conforme evolucionaban las circunstancias.

Durante la comisión, el compareciente también rechazó las acusaciones de quienes sostienen que la dirección de FGV ignoró señales de alarma procedentes de los trabajadores. Según afirmó, no le consta que se trasladaran advertencias extraordinarias distintas de las incidencias operativas que se gestionaban de manera habitual a través de los canales internos.

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