Javier Gutiérrez: «Madrid es una ciudad generosa, pero, también, es hostil, ruidosa y muy agresiva»
El actor abandonó, hace tiempo, el centro de la ciudad para marcharse a una casa en el entorno de Guadarrama

Javier Gutiérrez, en una imagen de archivo. | EP
Javier Gutiérrez es uno de los rostros más conocidos de nuestro país. El asturiano se mudó hasta Madrid hace muchos años para poder seguir adelante con su carrera como actor. Aunque eso sí, con el paso de los años, Gutiérrez se ha dado cuenta que la capital se está convirtieron en una ciudad «hostil, ruidosa y muy agresiva». Es más, él mismo ha comentado que es un lugar que te «fagocita si no tienes cuidado». Es por eso que, hace un tiempo, decidió marcharse del centro de la capital para dar espacio a una nueva etapa más cerca del campo.
«Madrid es una ciudad muy generosa que me lo ha dado todo. Es una ciudad de acogida donde nadie te pregunta de dónde eres, y eso es maravilloso», ha relatado, admitiendo que, también hubo una época en su vida, en la que le gustó residir en el centro de la capital. Javier Gutiérrez nació en Luanco (Asturias) en 1971, pero su vida está indisolublemente ligada a Ferrol (Galicia), ciudad a la que se mudó con apenas un año de vida y donde se crió. Su padre falleció cuando él era un bebé de pocos meses. Su madre, Guillerma, tuvo que sacar adelante sola a Javier y a sus hermanas en una época difícil en una ciudad eminentemente industrial y obrera.
Javier Gutiérrez y su llegada a Madrid
De joven no era buen estudiante. Descubrió su vocación en el instituto gracias al teatro escolar. A los 19 años, tomó una decisión valiente y arriesgada: hacer las maletas e irse a Madrid a estudiar interpretación en la Escuela de Arte Dramático de la mítica compañía Animalario. Durante más de una década, Javier fue un actor de culto en el teatro. Con Animalario —junto a creadores como Andrés Lima, Alberto San Juan o Roberto Álamo— revolucionó las tablas en España con obras brutales y políticas. Sin embargo, el gran público de televisión lo descubrió gracias a dos personajes.
El primero de ellos fue Satur de Águila roja; su papel como el fiel, pícaro y tierno escudero de Gonzalo de Montalvo lo convirtió en uno de los rostros más queridos del país. Estuvo en la serie desde 2009 hasta 2016. También, interpreto a Josito en Los Serrano, demostrando una visibilidad y un ritmo para el humor innatos. El gran punto de inflexión en su carrera cinematográfica llegó en 2014 con La isla mínima, el aclamado thriller de Alberto Rodríguez. Su interpretación del oscuro y violento policía Juan Robles le valió su primer premio Goya al mejor actor. A partir de ahí, la industria se dio cuenta de que Javier Gutiérrez podía sostener cualquier drama sobre sus hombros.
Una relación de amor-odio: «Es una ciudad hostil y agresiva»
Su segundo Goya lo ganó en 2017 por El autor, donde interpretaba a un escritor obsesionado con la realidad. Además, ha protagonizado Campeones, el fenómeno de taquilla de Javier Fesser, una película que le tocó el corazón a nivel personal. En televisión ha encadenado proyectos memorables como Estoy vivo, Vergüenza —donde hacía pasar auténtica tierra trágame al espectador— o Reyes de la noche. A pesar de ser una estrella, Javier huye de los focos de la prensa rosa y protege al máximo su intimidad.
Tiene un hijo, Mateo, nacido en 2009 fruto de su relación con la gestora cultural Inés Enciso. Mateo nació con una discapacidad cerebral, y el actor se ha convertido en una de las voces públicas más honestas, valientes y comprometidas en España a la hora de hablar de la paternidad y de la inclusión de las personas con necesidades especiales, desmitificando la condescendencia y reclamando derechos reales. Actualmente mantiene una relación muy estable con la fisioterapeuta Carmen Demaría, con quien comparte su vida a las afueras de Madrid. Junto a ella, además, fue padre hace unos años.
Su vida con la capital ha estado llena de subidas y bajadas. Javier llegó a Madrid con 19 años desde Ferrol (Galicia) con una maleta llena de dudas y el sueño de ser actor. De esa primera etapa y del carácter de la ciudad, el actor siempre destaca su generosidad. En Madrid encontró su escuela, la mítica compañía teatral Animalario, y los contactos que lo catapultaron al cine y la televisión. Para él, Madrid es el motor cultural indiscutible que le ha permitido ganar sus dos premios Goya y consolidar su carrera. A pesar del agradecimiento, con el paso de los años y la madurez, Javier Gutiérrez se ha vuelto muy crítico con la deriva que ha tomado la capital de España, especialmente en lo relativo al ritmo de vida y la masificación.
Para poder sobrevivir a ese «monstruo» sin renunciar a su trabajo, Javier Gutiérrez tomó una decisión drástica hace años respecto a su vivienda: huir del centro. Actualmente reside junto a su pareja en una zona residencial a las afueras de la capital, en el entorno de la Sierra de Guadarrama. De este modo, ha conseguido diseñar una rutina que le permite ir a los rodajes o al teatro en el centro de Madrid durante el día, pero regresar a dormir rodeado de naturaleza, árboles y silencio por las noches. Es su manera de mantener los pies en la tierra y desconectar de la vorágine madrileña.
